| |
USA, 2006 : Corin
Nemec (capitan Malloy), James Pomichter (soldado Parker Lewis), Marianne
Filali (Mariette Martinet), Ben Cross (profesor Ullman), Kirk B.R.
Woller (teniente Reinhardt), Harry Van Gorkum (sargento Digger)
Director - David Flores, Guión - Berkeley Anderson, Musica
- Jamie Christopherson |
|
| |
S.S. Doomtrooper es otro de los engendros directos
para la TV producidos por The Sci Fi Channel. Entre
el 2005 y el 2007 comenzaron a disparar toda una saga de telefilmes
basados en monstruos y criaturas mitológicas, cuyo común
denominador ha sido su bajísima calidad : efectos especiales
terribles, malas actuaciones, pésimos directores y guiones
clase Z. Al menos, de lo poco que uno ha visto de esa tanda, S.S.
Doomtrooper es un producto relativamente digerible; comparado
con el otro aborto que reseñaramos hace poco, El
Reino de las Gárgolas, esto es Shakespeare.
S.S. Doomtrooper no tiene la más mínima
intención de ocultar que está reciclando virtualmente
todo el argumento (amén de decorados y uniformes) de El
Reino de las Gargolas; otra vez soldados en la Segunda
Guerra, un castillo nazi para volar, la resistencia francesa metida,
otro bicho sobrenatural que hace de las suyas por ahí, etc,
etc. En vez de una gárgola ahora tenemos a un super soldado
mutante, híbrido entre el increíble Hulk
y el personaje de Nemesis de Resident
Evil 2: Apocalipsis. La criatura es una masa de musculos protegido
con un taparrabos y un casquito, que tiene adosado una super ametralladora,
y resulta virtualmente indestructible: ni las balas, el fuego, las
granadas o toneladas de escombros pueden hacerle pupa.
Mal día para ser soldado aliado...
 |
Es imposible analizar seriamente el guión sin echarse a
reír. Uno no tiene problemas con ver a los G.I. Joe vs el
super asesino mutante nazi (que suena a buena idea, aunque sea para
hacer una película en tono de comic que uno pueda ver un
sábado a la tarde y con un par de cervezas encima); el problema
es que el libretista es tremendamente vago y se dedica a robar ideas
de 10 o 15 filmes (y otras fuentes), y que no sabe cómo mezclarlas
sino que las utiliza para hacer tiempo. Por ejemplo se birla la
idea de los soldados convictos de The Dirty Dozen
(1967), pero después transforma a esos presidiarios en colegialas
con buena conducta. Tenemos al capitán inteligente, al inglés
carismático y duro que pone la cuota de humor, y a los elegidos
de la misión, que poseen más habilidades juntas que
Los
4 Fantásticos; pero cuando caen tras líneas enemigas,
empiezan a caer como moscas frente al fuego de los nazis. También
está el clásico científico loco, pero tiene
tan poco tiempo en pantalla que no logra dar discursos pomposos
ni cometer demasiados desmanes. Todo parece ser un guión
escrito en dos días y de una sola vez.
Lo que logra redimir un poco a S.S. Doomtrooper
es que, a diferencia de El
Reino de las Gargolas, no se toma muy en serio a sí mismo.
Aquí está Corin Nemec que aporta simpatía y,
como chiste interno, uno de los soldados se llama Parker Lewis,
como el personaje que Nemec interpretó en la serie del mismo
nombre entre 1990 y 1993. Harry Van Gorkum hace del sordo especialista
en explosivos, lo que da lugar a un par de secuencias graciosas.
Y el profesor loco es Ben Cross, absolutamente desperdiciado y en
un papel para el olvido. En cuanto a la dirección, David
Flores es un poco mejor que Ayton Davis (de El Reino de
las Gargolas) y al menos no se despacha con ridículas
secuencias de acción. Lo que pasa en pantalla es bastante
aceptable hasta que aparece el mamotreto de la criatura, un CGI
de la peor calidad; pero por lo menos el libreto tiene la decencia
de no intentar darle un paupérrimo desarrollo dramático
a los personajes, sino que se restringe a la historia.
Para un día que no haya nada bueno en la TV, S.S.
Doomtrooper se deja ver. Es Los Doce del Patíbulo
van al castillo Wolfenstein. El film calza
perfecto como una adaptación no oficial de dicho videojuego.
Lamentablemente sobre el final lo que venía atado con alambre
termina por deshilacharse, y el clímax es absurdo; pero mientras
tanto entretiene, aunque no de gran forma. |
|