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Si hay algo que escasea, es el cine de género nacional
en Argentina. Ciertamente uno no es especialista en tal
terreno pero, que yo recuerde, las producciones de tal
tipo son contadas. Quizás tenga que ver con cierta
mentalidad idiota e intelectualoide de quienes ponen el
dinero - institutos de cine, una gruesa parte de los productores
privados -, de que creen que en este país sólo
merece producir cine arte, pero terminan generando filmes
que lo ven 5 personas, dan pérdidas y resultan
soberanamente pretensiosos. No todo el cine arte genera
nominaciones al Oscar y, aún en los casos de directores
exitosos - en lo comercial y/o en lo crítico -
terminan padeciendo penurias para poder generar nuevas
producciones. Cuando las productoras de TV comenzaron
a participar del negocio, empezaron a desarrollar productos
de calidad mediana para arriba, que casi siempre resultaban
en buenos rendimientos de taquilla. Pero aún así,
son contados con los dedos de una mano aquellos cineastas
argentinos contemporáneos que han logrado filmar
más de dos películas en toda su vida.
Y si el cine de género es escaso, las producciones
de terror / cine fantástico criollas son ínfimas.
Uno puede contar alguna adaptación de Borges
como Invasión (1969) - que parece una
Illiada adaptada al Buenos Aires de entonces
-, Sangre de Virgenes (1967, con vampiros en
Bariloche), Extraña Invasión (1965)
con Richard Conte de visita en nuestras pampas, La
Sonámbula (1998) y Condor Crux (2000)
por mencionar todo lo que ahora recuerdo de cine fantástico
argentino (debe haber algunos títulos más,
pero vaya uno a saber...). Pero menospreciado por la
crítica y los productores - que no entienden
que Roger Corman amasó una fortuna desarrollando
cine serie B -, la ciencia ficcion y el horror parecen
ser dos extraños que nunca terminarán
por integrarse a la cinematografía nacional (¿para
cuando la esperada adaptación del comic de culto
El Eternauta?).
Curiosamente en semejante terreno inhóspito
es en donde se metió la gente de Farsa Producciones.
Este era un emprendimiento de un grupo de adolescentes
- Berta Muñiz, Pablo Parés, Paulo Soria,
Hernán Saez, Diego Parés y Walter Cornás
- que comenzaron a desarrollar cortometrajes de terror
como pasatiempo. En plena temporada de fin de cursos
comenzaron a elaborar lo que sería su primer
largo - Plaga Zombie - durante 1996 y 1997, y
tras mucho sacrificio lograron estrenar el video en
el circuito under, donde lograron llamar la atención
de los medios. Si uno considera que un puñado
de chicos de 17 años había logrado narrar
la historia de una invasión extraterrestre a
la Tierra, con zombies y tripas por doquier, y con un
presupuesto de $ 300.-, no deja de pensar en que se
trata de una versión criolla del trío
compuesto por Sam Raimi, Bruce Campbell y Rupert Tappert
- que financiaron la primera Evil Dead con dos
mangos y después se convirtieron en figuras de
Hollywood -. Inmediatamente se pusieron a planear una
secuela, pero demorarían dos años en terminar
- en el medio publicaron Nunca Asistas a Este Tipo
de Fiestas (2000), rodada en tan sólo tres
días! -, y el resultado sería Plaga
Zombie: Zona Mutante (2001). Posteriormente Pablo
Parés sería llamado por Hollywood para
rodar Jennifer´s Shadow (2004), un thriller
con Faye Dunaway y Gina Phillips junto a un cast de
actores argentinos; y la gente de Farsa obtendría
una carrera estable en la dirección de videoclips
para artistas tan dispares como Los Pimpinela,
Ataque 77, Arbol o Kapanga.
Pero volviendo a Plaga Zombie: Zona Mutante, desde
el primer fotograma no quedan dudas de que es una producción
clase Z, rodada - eso sí - con mucho más
esmero que lo habitual de este género. La música
es muy buena, los efectos van de lo pasable a excelente,
y la dirección es mucho más profesional
de lo que uno podría anticipar. Sin dudas el experiencia
acumulada por la gente de Farsa en la producción
de numerosos cortos le dió suficiente calle como
para manejar todas las herramientas cinematográficas
profesionales con holgura, y se nota. Las actuaciones
son amateur pero no molestan, y la historia va bastante
bien encarrilada. Habiendo rescatado a unos supervivientes
de la anterior masacre, el FBI decide que no tiene tiempo
para dedicarse a ellos y decide abandonarlos en medio
de la zona de desastre. Lo que sigue es una catarata de
escenas de acción a pura sangre y tripas, con toneladas
de fluídos de todos colores salpicando la pantalla.
En ese sentido, Plaga Zombie: Zona Mutante funciona
muy bien como comedia negra, y Parés & Saez
parecen sintonizar tanto Evil Dead II como los
filmes del inicio de Peter Jackson Bad Taste
y Brain Dead. La película dispara una
serie de gags hilarantes en cada una de las sangrientas
peleas de los supervivientes con los zombies - hay un
momento genial en el que Pablo Parés se enfrenta
a un tipo con las tripas afuera, que le tira gases con
su intestino hecho pedazos, y al cual el héroe
termina por atarlo a un poste con ellos (!) -. A su
vez, y para que no queden dudas de que todo va en broma,
nuestros protagonistas usan nombres yanquis y hablan
en castellano neutro, tal como las películas
dobladas. Escuchar las toneladas de clisés que
tiene el libreto, dichos con el tono que tenía
McPhantom, es graciosísimo.
El problema con Plaga Zombie: Zona Mutante es
que las luchas se suceden de manera interminable, pero
pareciera que la película solo se restringiera
a eso. Al rato bastante largo parece llegar a lo que
es la trama central - sobrevivir a los zombies mientras
una computadora descifra el mapa de escape que le quitaron
a un agente del FBI -, y el film decide parar un poco
la pelota para pintar un poco mejor a los personajes
- en especial a John West, que es un luchador de catch
en desgracia (¿alguien dijo Jim Brown en Mars
Attacks?) -, sumando a esto el misterio de la
desaparición de los cuchillos en las casas de
toda la zona. Pero a partir de allí, la película
empieza a patinar un poco y pierde eficacia. Lo que
uno termina por pensar es que los entretelones del rodaje
- dos años filmando entrecortadamente por falta
de presupuesto, viajes escolares de post grado, mermas
de elenco - culminaron por atentar contra el proyecto.
Mientras que en la primera mitad resultaba creíble
que nuestros héroes estuvieran en peligro, en
la segunda comienzan a saturar de situaciones extremas
salvadas por un pelo o de modo imposible. A uno le da
la impresión de que al final los creativos empezaron
a probar alternativas para ver cómo podían
darle un cierre a la película con los recursos
que tenían - y aún así, el final
del film no es tan satisfactorio ni coherente como debiera
-. A falta de un villano, la historia saca uno de la
galera, pero desprolijidades en el giro final, varios
Deus Ex Machina e inseguridades del guión terminan
por desmerecer el clímax, que carece del empuje
inicial del film.
Dato para la trivia: además de la gente
de Farsa y amigos del barrio, figuran en el cast
columnistas de la revista La Cosa - magazine
argento de ciencia ficcion amado por el autor de estas
líneas - en roles menores como Sebastián
Tabany, Nicanor Loreti, Ximena Batista y Junior Luchessi.
Aún con las fallas de sus minutos finales, Plaga
Zombie: Zona Mutante es muy buena. Provee una gran
cantidad de masacres exageradas y graciosas, y los protagonistas
tienen suficiente carisma como para llenar la pantalla.
Quizás le faltaba una edición más
ajustada - nunca me quejo de la duración de las
películas, pero aquí sobran como 20 minutos
- y un mejor redondeo de la historia, pero para ser
un film hecho a pulmón y con pocos pesos, es
formidable. Y desde ya quedo a la espera de la próxima
Plaga Zombie - Zona Mutante: Revolución Toxica,
a estrenarse en el 2009, en donde todas estos pequeños
fallos sin dudas estarán enmendados.
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ARGENTINO |
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Otros títulos del cine fantástico
argentino: El
Hombre Bestia (o las Aventuras del Capitán
Richard) (1934); Obras
Maestras del Terror (1960), Extraña
Invasión (1965), Sangre
de Virgenes (1967), Invasión
(1969), Snuff
(1976), Moebius
(1996), La
Sonámbula (1998), Déjala
Correr (2001), Plaga
Zombie: Zona Mutante (2001), Adios
Querida Luna (2004), Tiempo
de Valientes (2005), Zenitram
(2010), Fase
7 (2011) |
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