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USA, 2009 : Jesse Eisenberg
(Columbus), Woody Harrelson (Tallahassee), Emma Stone
(Wichita), Abigail Breslin (Little Rock), Bill Murray
(como él mismo) Director
- Ruben Fleischer, Guión - Paul Wernick &
Rhett Reese
TRAMA : El mundo ha sido devastado
por una plaga que ha convertido a la mayoría
de la población en zombies. Un joven estudiante
parece ser el único superviviente de la epidemia,
e intenta regresar al hogar de sus padres. En el camino
se topa con un lugareño algo bruto y violento,
que le ofrece acercarlo hasta su destino. Para evitar
compromisos, ambos se nombran por sus respectivas ciudades
de destino - Columbus y Tallahassee -. El viaje
se pone realmente complicado debido a las hordas de
muertos vivientes que van hallando a su paso. Y en el
trayecto se topan con dos hermanas, Wichita y la pequeña
Little Rock, quienes resultan ser no tan ingenuas e
indefensas como aparentan. Después de varios
choques, los cuatro deciden unirse y desviar su rumbo
hacia Los Angeles. Pero allí la ciudad está
plagada de zombies y el cuarteto se verá en graves
aprietos para sobrevivir.
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El último éxito de la taquilla norteamericana
es Zombieland, una comedia de terror con zombies
al estilo de Shaun of the Dead.
Aquí hay un equipo creativo que figuraba en ligas
menores - secuelas de títulos de la Disney;
otras secuelas de calidad cuestionable como Cruel Intentions
3; productores televisivos - que ha pegado el gran
zarpazo. Si bien no tuvo una recaudación espectacular
- éstas suelen ser de las fechas más flojas
en las taquillas yanquis -, a todo el mundo le gustó
la película. Y es que Zombieland, tal como
Shaun of the Dead, tiene risas, sustos y sobre
todo corazón.
A alguien se le ha ocurrido decir (y con bastante inteligencia)
de que el horror está dividido por clases sociales.
Los vampiros suelen ser condes y, por lo tanto, de clase
alta; los hombres lobo son de clase media; y los zombies
vendría a ser el horror proletario. Son
masivos, todos tienen las mismas características
y son baratos de fabricar. Aunque hay momentos de gore
y ataques multitudinarios de muertos vivientes, los
zombies no son lo más importante en Zombieland.
A la película no le interesa demasiado explicar
las causas, o poner un evidente villano en el centro
de escena. Los muertos vivos son más un paisaje
de fondo que otra cosa. Como suele suceder con el género
de los zombies - y por ello la popularidad del mismo
-, semejante escenario da para generar subtextos. En
realidad, siempre se sigue el modelo de George A. Romero
- el padre de la criatura desde su clásico La
Noche de los Muertos Vivos y sus interminables secuelas
y remakes -, en donde los revividos son una especie
de alegoría social. Aquí la historia pasa
en realidad por un grupo de inadaptados sociales que
terminan formando una familia sui generis - y
los zombies vendría a ser el resto de la sociedad
que los ataca o rechaza - . Vean sino los especímenes
que han sobrevivido a la hecatombe: un adolescente fóbico
y antisocial, un provinciano racista y violento, un
dúo de estafadoras. No son precisamente lo
mejorcito del mundo para intentar reconstruir la existencia
de la raza humana.
El tema es que semejantes personajes terminan resultan
queribles, porque empiezan a mostrar un lado humano bastante
tierno. La historia se centra en Columbus (Jesse Eisenberg),
un nerd maniático y antisocial, que comienza
a descubrir el mundo y a madurar cuando debe salir al
exterior de su hermético departamento de estudiante.
En el fondo, Zombieland no es más que una
road movie en donde
los personajes se redescubren a sí mismos. Ya sé
que todo este análisis suena demasiado intelectual
ya que estamos hablando de una comedia, pero allí
precisamente es donde radica el plus que hace tan disfrutable
al filme. No son personajes profundos ni demasiado tridimensionales,
pero al menos son entendibles y creíbles, y uno
se identifica con ellos.
Y mientras se redescubren y empiezan a valorar el significado
de la amistad, se les presentan situaciones disparatadas.
Por momentos Zombieland parece sintonizar a Feast
- en especial los cartelitos en pantalla con las reglas
de supervivencia de Columbus -, y muchas veces la acción
es propia de las caricaturas, como la secuencia de el
asesino de zombies de la semana. Al momento de generar
situaciones cómicas, lo hace con gracia y a veces
con mucha gracia. Toda la secuencia en que el
cuarteto llega a Los Angeles e irrumpe en la mansión
de Bill Murray es desopilante. Será breve, pero
por lejos es lo mejor del filme.
Zombieland es una excelente comedia con zombies.
Hay gore, pero no tanto. Los diálogos
tienen su chispa, y los actores están espléndidos
en sus excéntricos papeles. Entretiene de cabo
a rabo, y encima ofrece un plus de cierta profundidad.
Y eso ya es pedir demasiado para un filme de terror
cómico. |