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Japon, 2010 : Takuya Kimura
(Susumu Kodai), Meisa Kuroki (Yuki Mori), Toshiro Yanagiba
(Shiro Sanada), Reiko Takashima (Dra. Sado), Tsutomu Yamazaki
(capitán Juzo Okita) Director
- Takashi Yamazaki, Guión - Shimako Sato, basado
en el manga y la serie animada creada por Leiji Matsumoto
sobre una idea de Yoshinobu Nishizaki
TRAMA : Año 2199. La
raza alienígena de los Gamilas ha decidido apoderarse
de la Tierra y ha comenzado a bombardearla con asteroides
radiactivos que contaminan la superficie del planeta.
Los humanos ha salido a darles batalla, pero su flota
espacial ha sido exterminada en cuestión de escasos
minutos. Ahora la humanidad se ha resignado a vivir
bajo tierra, y a aguardar lo que les depare el destino.
Pero desde el espacio ha surgido una esperanza, en la
forma de una sonda alienígena que ha llegado
hasta la Tierra. La sonda contiene un mensaje proveniente
del lejano planeta Iskandar, en donde una desconocida
raza extraterrestre le ofrece a los terrícolas
solucionar los problemas de radiación de la Tierra
así como darles tecnología para detener
a los Gamilas. Mientras que al principio las autoridades
creen que se trata de una trampa, la situación
se ha vuelto tan desesperante que no les queda otra
que confiar en la buena fe del mensaje. Para realizar
el viaje - y ante la carestía de materiales -
los terricolas han decidido reciclar el mítico
acorazado Yamato, hundido durante la Segunda Guerra
Mundial, y convertirlo en una astronave formidable.
Y ahora el Yamato se dirige al lejano planeta Iskandar
mientras hordas de naves de asalto Gamilas le siguen
el rastro, tal como los depredadores persiguen a su
presa herida para darle el golpe de gracia.
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En 1973 el productor televisivo Yoshinobu Nishizaki andaba
madurando ideas para una nueva serie animada, concebida
como una especie de El Señor de las Moscas
pero en el espacio. La idea era más o menos así:
una tripulación multinacional compuesta básicamente
de adolescentes iba en misión de exploración
a un lejano planeta y, durante el camino, debían
vivir diversas aventuras que terminaban por templarlos
y convertirlos en adultos. Pero el proyecto estaba estancado
y no fue sino hasta la incorporación del dibujante
Leiji Matsumoto al equipo de desarrollo que Space Battleship
Yamato pudo ver la luz. La serie se estrenó
en simultáneo con el manga, y enseguida se transformó
en una gran éxito. Al toque comenzaron a explotar
la franquicia: primero vino el filme en 1977, el cual
se devoró a la mismísima La
Guerra de las Galaxias en la taquilla japonesa; luego
siguieron las secuelas, nuevas series y, en el 2010, la
película con actores que ahora estamos comentando.
No estaría muy errado si me atreviera a calificar
a la versión 2010 de Acorazado Espacial Yamato
como la mejor space opera de toda la historia
del cine fantástico japonés. Es épica,
emocionante y visualmente impactante. Los nipones no
escatimaron en gastos y se despacharon con un presupuesto
de 20 millones de dolares... que para sus standares
es demasiado - consideren que los filmes nipones
sólo recaudan en su pais y en el sur de Asia,
y venden muy poco en el resto del mundo; en este último
caso, a través de DVDs para fans de culto como
nosotros -. El tema es que esos 20 millones se ven
en pantalla como si fueran 200; Space Battleship
Yamato no sólo tiene los mejores combates
espaciales que he visto desde la nueva trilogía
de La Guerra de
las Galaxias, sino que éstos tienen un nivel
de detalle fabuloso. A esto se suma que la dirección
en las secuencias de acción es excelente - da
la impresión que Takashi Yamazaki hizo escuela
visual en la nueva versión de Battlestar
Galactica - , en donde uno puede seguir todo
lo que pasa en pantalla y saber en dónde están
los protagonistas.
En cuanto a la historia, está dirigida con talento
pese a que no se trata de nada del otro mundo. Hay unos
aliens que pretenden invadir la Tierra y la bombardean
todo el tiempo. Los humanos le hicieron frente y perdieron
casi todas sus naves, con lo cual han quedado en una
situación de indefensión total. Cuando
todo parece perdido, llega a la Tierra una sonda espacial
procedente del planeta Iskandar. La sonda trae un mensaje
inusual: una desconocida raza extraterrestre nos ofrece
tecnología tanto para reparar el daño
planetario como para vencer a los alienígenas
invasores. Como no hay muchas opciones, los humanos
agarran viaje y deciden construir la nave espacial mas
formidable de todos los tiempos. Y como el material
escasea, deciden arreglarse con lo que hay. Esperen:
¿ese cacharro gigante no es el Yamato,
el gigantesco acorazado que fuera la gloria de la flota
imperial japonesa durante la Segunda Guerra Mundial?.
Ya que la historia data de 1974 hay que reconocer que
primero fue el huevo y no la gallina. Si uno
no tuviera estos datos podría decir que la trama
de Space Battleship Yamato está calcada
de Battlestar
Galactica, cuando lo más probable es que
se trate del caso contrario. Eso no quita que la versión
2010 recicle elementos visuales tanto de Galactica
así como de La Guerra
de las Galaxias y Viaje
a las Estrellas. Los alienigenas malvados toman
posesión de algunos tripulantes como para transmitirle
a los humanos, en su propio idioma, sus siniestras intenciones
(¿alguien mencionó a Illia de Star
Trek: The Motion Picture?). Los combates espaciales
semejan a las maniobras navales al estilo de Galactica
(incluyendo el disparo masivo de misiles y el despliegue
de cazas similares a los Vipers), e incluso el Yamato
tiene lanzaderas posteriores. Hay saltos Warp (un término
que parece haberse standarizado en la ciencia ficción)
y pilotos intrépidos que se enamoran el uno del
otro. Ciertamente ha corrido tanta agua bajo el puente
que hoy en día resulta difícil encontrar
algo totalmente original, pero al menos Space Battleship
Yamato le pone tanta actitud a la cosa que uno puede
perdonarle la abundancia de similitudes.
Como la elección del Yamato no suena casual, resulta
interesante encontrarle una segunda lectura a la historia.
Uno podría argumentar que la situación de
los humanos no difiere demasiado de la devastación
que padecían los japoneses en su propio suelo en
los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial,
y que los norteamericanos vienen a ser los aliens -
bombardeo atómico incluído -. Y por
supuesto está la elección de la mitica nave
insignia de la armada japonesa. El Yamato fue un prodigio
de la ingenieria nipona y, hasta el día de hoy,
sigue siendo el acorazado más grande y más
artillado jamás construido (si no tengo mal el
dato). Los nipones estaban convencidos que el Yamato encarnaba
a la invencibilidad de Japón y que, mientras estuviera
a flote, el imperio sería imparable. Semejante
leyenda contrastaba fuertemente con la realidad, en donde
el Yamato resultaba ser un mamotreto gigante a la que
las autoridades escondían todo el tiempo en las
bahias mas recónditas, evitando su destrucción
segura a manos de cazas torpederos norteamericanos. Vio
muy poca acción y fue hundido sin pena ni gloria
en Abril de 1945, cuando los japoneses ya estaban cortos
de combustible y materiales como para mantener apropiadamente
la continuidad de la guerra en el Pacífico.
Aún cuando los nipones se entusiasmen en creer
sus propias fábulas, lo cierto es que Space
Battleship Yamato despide un tufillo a nacionalismo
recargado, algo muy similar a lo que ocurría
con Atragon
(1963). A uno le da la impresión de que los
japoneses están convencidos de que la derrota
de la Segunda Guerra Mundial fue injusta. Esto los pone
en un plano de excepcional altivez nacional, al contrario
de Alemania o Italia en donde los pueblos han aceptado
su suerte y le han echado la culpa de lo ocurrido al
despótico poder de turno. Para tener una idea
más clara del punto que quiero demostrar, imaginen
una película alemana de ciencia ficcion en donde
los humanos combatieran a los aliens a bordo de tanques
Panzer. Aún cuando los Panzer fueran
máquinas excepcionales, todo el asunto tendría
aristas políticamente incorrectas.
Dejando de lado el subtexto, Space Battleship Yamato
es una space opera más que competente.
Hay buen clima y hay diálogos muy buenos. Hay
un clima épico logrado, y los combates son emocionantes.
Quizás los personajes no son tan tridimensionales
como debieran, pero es lo de menos. En todo caso lo
que lastra al filme son tres cosas:
(alerta spoilers) uno, el exceso de lo
que yo llamo "melodrama kaiju" -
esta gente, cuando se pone emotiva, se la pasa gritando
cosas como "NO TE MUEEERAAASSS" o "GAMMEERAA
NO TE SACRIFIQUEES POR NOSSOOOTROOOS" -; dos,
las revelaciones de los aliens en el último acto,
las cuales no suenan muy convincentes. Quienes mandaron
el mensaje a los humanos resultaron ser una versión
buena de los alienígenas invasores, con quienes
están en desacuerdo. Estos últimos vinieron
a conquistar la Tierra porque su mundo se estaba muriendo
contaminado... ¿¿pero bombardean la
Tierra con radiactividad tóxica??. No sólo
eso, sino que los aliens buenos tienen la capacidad
para regenerar el medio ambiente con lo cual uno se
pregunta: ¿y por qué no hicieron eso
mismo en su planeta natal, mucho antes de que vinieran
a invadirnos?. Y el tercer y último detalle
son las interminables despedidas del final. Una gigantesca
nave alien se encuentra a punto de evaporar la Tierra
... y nuestro héroe se toma media hora para dar
discursos patrióticos, echar al resto de la gente
de la nave y despedirse de su amada. Es una escena tan
estirada que resulta absurda y daña seriamente
a una película que venía impecable hasta
ese momento. (fin spoilers)
Acorazado Espacial Yamato es un filme espectacular
y bien hecho. Las desprolijidades del final son una
macana, ya que lastiman lo que podría haber sido
un clásico. Pero dejando de lado esos detalles,
es un filme recomendadísimo y un favorito de
esta columna a partir de este momento.
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