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Los Mockbusters son aquellos filmes generados por
estudios menores e independientes, y desarrollados para
prenderse al lomo del estreno de alguna pelicula evento
producida por los grandes estudios de Hollywood. La práctica
en sí no es ninguna novedad, y podría afirmar
con 99% de seguridad que el inventor de la misma es Roger
Corman. Cuando se estrenaba Jurassic
Park, Corman sacaba Carnosaur; cuando se proyectaba
Grand Prix, Corman sacaba
una película de carreras de autos; y así
sucesivamente. La idea era llegar al mismo tiempo (o antes)
y explotar las expectativas generadas por un gran estreno
con un film barato pero de temática similar.
El 2005 fue el año de los Mockbusters
basados en La Guerra
de los Mundos. Mientras que todos aguardaban al
film de Steven Spielberg, la productora Pendragon
sacaba su propia versión directa a video días
antes del estreno de la película con Tom Cruise.
Y mientras que la versión de Pendragon
era totalmente fiel a la novela de Wells (estaba ambientada
en la Inglaterra victoriana), la otra productora que
entró en el juego fue The Asylum con el
film que ahora comentamos. The Asylum prácticamente
vive de los Mockbusters, habiendo generado seudo
clones como The Da Vinci Treasure, Snakes
on a Train, Transmorphers y I Am Omega,
en obvias referencias a El
Codigo Da Vinci, Snakes on a Plane, Transformers
y I Am Legend. En general
la calidad de los productos va de lo mediocre a lo malo,
y donde reside el mayor éxito comercial de The
Asylum es en la venta a cadenas gigantes de video
como Blockbuster, que ponen sus DVDs calentitos
para alquilar el mismo día en que se estrena
el film major de Hollywood que ha sido clonado
o copiado.
H.G. Wells La Guerra de los Mundos es su versión,
y posiblemente sea de los mejores filmes que ha generado
The Asylum. Como la de Spielberg, está
ambientada en la época actual. Uno no puede esperar
grandes despliegues, ya que se trata de una película
que costó apenas un millón de dolares.
Pero David Michael Latt, como buen artesano inteligente,
pone hincapié en el guión antes que en
los efectos especiales. Los FX son obvios CGIs pero
tolerables; y resulta claro que si el libreto no es
potable The Asylum directamente se funde.
El comienzo de la película es algo burdo. Aquí
tenemos como estrella a C. Thomas Howell, un actor que
en su momento tuviera buena cartelera (fue finalista
para el papel de Marty McFly en Volver al Futuro)
pero ahora se ha venido a menos. Howell se ve mucho
mas veterano que su edad real (42 años) y, para
peor, es emparejado con Tinarie Van Wyk-Loots como su
esposa, que tiene 26 años pero se ve de 15. Al
coctel se le suma que tienen un hijo de 8 años
(Dashiell Howell, el hijo real del protagonista), con
lo cual parece que fuera una familia formada por un
abuelo y dos nietos adolescentes. En fin.
Uno empieza a sentir cierto tufillo feo cuando comienza
a ver cosas propias del film de Spielberg, y estaría
a punto de afirmar que el guión fue escrito a las
apuradas habiendo visto tan sólo el teaser
de La Guerra de los
Mundos. Autos con los motores quemados, Howell armando
mochilas con comida, gente que es alcanzada por los rayos
y se desintegra... Pero pasados esos diez minutos iniciales
de clonamiento spielberiano, la película
encuentra su rumbo. Y es definitivamente interesante.
Por ejemplo, Herbert llega a un pueblo que apenas se ha
enterado de la masacre alienígena. Consultando
a uno de los dependientes del supermercado, éste
le dice que el ataque terrorista (sic) es tan sólo
un rumor y que están habituados (y cansados) desde
las alertas atómicas de la era de la Guerra Fria.
Obviamente a la noche el pueblo termina por conocer la
dura realidad y es convertido en cenizas.
Las secuencias de los ataques están bien; ahora
las máquinas marcianas son enormes escarabajos
de seis patas en vez de los trípodes de la novela
original (o de la versión de Spielberg). Los
aliens en sí salen a atacar cuerpo a cuerpo,
y quizás el diseño no es muy feliz (parecen
mesas con patas de dos metros), pero tienen su impacto
ya que escupen acido que derrite a las personas y las
matan del peor modo posible. Sin embargo, donde el libreto
hunde más y mejor el cuchillo es en las secuencias
dramáticas. C. Thomas Howell actúa realmente
bien y lleva dignamente el film adelante pero, por contra,
el amateurismo de algunos actores de stock choca con
la calidad de la perfomance de Howell.
Como en la novela aquí aparece el personaje
del artillero, dividido en dos caracteres: el sargento
Williams y el teniente Samuelson. Williams cae en la
desesperación pero es rescatado por la compañía
de Herbert (y juntos se ayudaran mutuamente) mientras
que Samuelson es el paradigma de la locura militar,
autoascendiéndose de grado y preparando milicias
para combatir desde debajo de la tierra, ayudado por
científicos (insistente con reclutar a Herbert
para crear un ejército moderno). Esos segmentos
están ok. Pero donde la película definitivamente
consigue su mayor baza es en la secuencia con el pastor
Victor. Victor y Howell terminan varados en un sótano
mientras los aliens los acosan a su alrededor. Y genera
un contrapunto de ideas sobre la invasión realmente
muy bueno. En un momento Victor le habla que los sobrevivientes
son los elegidos y que los marcianos son la ira de Dios,
mientras que - con el paso del tiempo - su fe termina
por deshacerse. Hay dos escenas particularmente notables
(y muy bien escritas): una, en el encuentro inicial
del pastor y Herbert, que se topan con una mujer que
ha perdido a sus dos hijos. La chica abofetea al pastor
y le increpa que la religión es una mentira -
¿que quiso probar Dios al llevarse a mis hijos?
-. Es una secuencia con una densidad dramática
sorprendente, teniendo en cuenta que estamos hablando
de un film barato. La otra escena notable es un breve
intercambio de ideas entre Herbert y Victor en el sótano
en donde se encuentran atrapados: Herbert le dice que
va a buscar a su familia a Washington. Victor le replica
que va porque tiene fe de que estarán allí,
a lo que Herbert le contesta de que se trata de algo
científico, ya que si dos puntos deben encontrarse
y uno se dirige al otro más rápido que
el primero, el encuentro debe producirse. "¿Pero
entonces usted no tiene fe?". "Tengo fe. Creo
que ella me llamará, creo que están vivos...
en eso tengo fe".
El clímax es algo expeditivo, como si el presupuesto
para efectos especiales se hubiera terminado de golpe.
Pero eso no le quita puntos a H.G. Wells La Guerra
de los Mundos, que es una película que cuenta
con un libreto inteligente y por encima de la media.
No sería desacertado afirmar que el libreto es
más coherente y adecuado para la historia que
el pergueñado por Spielberg y compañía.
Al menos los personajes reflexionan todo el tiempo sobre
la invasión en vez del docu drama de Tom
Cruise y familia. Con mayor presupuesto, publicidad
y un director más pulido, H.G. Wells La Guerra
de los Mundos podría haber sido la versión
definitiva de la novela de Wells, y ampliamente superior
a la obra de Spielberg. El film de Spielberg shockea
y entretiene, tiene grandes momentos, pero es algo hueco
en la relación dramática de los personajes,
algo que se encuentra mucho más inspirado en
esta modesta película.
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