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USA, 2010 : Hayden Christensen
(Luke), Thandie Newton (Rosemary), John Leguizamo (Paul),
Jacob Latimore (James) Director
- Brad Anderson, Guión - Anthony Jaswinski
TRAMA : Luke se despierta en
su departamento de Detroit, luego de pasar una noche
romántica a la luz de las velas. Pero descubre
que la energía y las comunicaciones se han cortado
en toda la ciudad y, lo que es peor, toda la gente parece
haberse desvanecido en el aire de un segundo a otro
- hay autos y ropas abandonadas, numerosos incendios,
y ni rastros de algún ser humano -. Ya que trabaja
en una emisora de TV decide regresar a su trabajo, en
donde encuentra un videotape que alerta a la gente sobre
la aparición de una fuerza sobrenatural que rapta
a las personas cuando no hay luz. Ahora, luego de tres
días de infructuoso peregrinaje, Luke ha dado
con un bar abandonado en donde hay otros tres supervivientes.
Y la idea de Luke es escapar como pueda de la ciudad,
ya que las sombras han devorado casi todas las fuentes
de energía y han acortado sensiblemente la duración
de la luz del día. Pero las baterías y
las bengalas se agotan, y todo intento de fuga parece
imposible.
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Desaparición en la Calle 7 viene de la mano
de Brad Anderson, el mismo de El
Maquinista. En aquel film Anderson estaba inspirado
y usaba trucos narrativos de alto vuelo para trazar una
línea de duda sobre la estabilidad mental del protagonista
- lo que ve, ¿es real o imaginario? -. Pero
acá la magia de Anderson parece haberse desvanecido
y el filme, que arranca con una idea prometedora, termina
sepultado bajo el peso de un guión incompetente.
Les soy sincero: la primera impresión que me
dió Vanishing on 7th Street es que se
trataba de una remake del telefilme de 1974 A
Dónde se Fue Toda la Gente? (Where Have
All the People Gone?). En aquella oportunidad Peter
Graves conducía un grupo de gente que había
sobrevivido a un extraño fenómeno solar
que hacía desaparecer a las personas ... y sólo
quedaba la ropa. Era un filme extremadamente estúpido,
en donde una escena típica consistía en
que uno de los personajes se topaba con un vestido vacío,
exclamaba "mi hermana!!" y se ponía
a llorar mientras abrazaba la ropa. Acá el maderoso
Hayden Christensen (¿cómo puede seguir
consiguiendo protagónicos este tipo?) encuentra
trajes y vestidos prolijamente apostados sobre mesas
y sillas por doquier, lo cual resulta ridículo.
Al menos el director Anderson tiende a compensar ese
primer pensamiento (natural y compartido entre todos
los espectadores del filme) con algunos efectos especiales
bastante prolijos, como para darle un aire apocalíptico
un poco más denso.
Y sí, hay una especie de plaga sobrenatural
(que parecen las entidades infernales de Ghost, la
Sombra del Amor) que acosa desde las penumbras;
y sí, cada vez hay menos gente, hay menos
energía y la luz del día dura menos. Y
ahora, ¿qué hacemos?
Y eso mismo es lo que debería haberse preguntado
el libretista Anthony Jaswinski, quien parece haber arrojado
la piedra para luego esconder la mano. Muy linda
la premisa; lástima que no va para ningún
lado. Jaswinski empieza a meter molestos personajes
de stock, los que parecen salidos de mediocres películas
de cine catástrofe al estilo de la saga Aeropuerto.
Esto es: la fanática religiosa que extravió
a su bebé en el caos que produjo el fenómeno;
el molesto nene que está convencido que su madre
va a volver (aunque ya se murió el 95% de la población
del planeta); el mexicano herido que alucina y es una
carga para el grupo; y Hayden Christensen, que es el ateo
líder del grupo. No pasa mucho tiempo hasta que
uno empieza a desear ver muertos a todos estos personajes,
ya que hablan, hablan y hablan ... y no dicen nada.
El filme podía haber tomado un montón
de rumbos distintos; por la existencia de la fanática
que compone Thandie Newton (ésta era una buena
actriz!; cómo terminó en este bodrio?),
bien podríamos pensar que están en una
especie de purgatorio o que el resto del mundo está
ok y ellos están muertos o en una dimensión
paralela; o bien se podría haber hecho algún
tipo de investigación para llegar a alguna teoría
sobre el fenómeno (oh si, hay una explicación
que es sideralmente vaga y no aporta nada). O si esto
era una experiencia alegórica, los personajes
deberían haber aprendido algo al final del filme.
Pero el incompetente libreto toma un camino intermedio,
sin resolver ni explicar nada, y dejando un final
abierto que resulta indignante. ¿Uno se ha
comido 90 minutos de filme para llegar ... a ningún
lado?.
Salvo por el inicio y alguna escena aislada en donde
Brad Anderson construye un poco de suspenso, no hay
nada potable en Vanishing on 7th Street. Es algo
a medio cocinar, fruto de un libretista perezoso. Déjela
pasar, ya que no se va a perder de nada que valga la
pena. |