USA, 1996 : Talisa Soto (Vampirella
/ Ella), Roger Daltrey (Vlad), Richard Joseph Paul (Adam
Van Helsing), Lee de Broux (teniente Walsh), Brian Bloom
(Demos), Corinna Harney (Sallah)
Director
- Jim Wynorski, Guión - Gary Gerani, basado en
el comic creado por Forrest J. Ackerman
TRAMA : Los habitantes del
planeta Drakulon son vampiros que han superado su instinto
asesino natural, alimentándose de los ríos
orgánicos de sangre que corren por sus tierras.
Pero el anarquista Vlad se opone a ello, y desata una
ola de terror. Capturado y llevado frente al consejo
gobernante, Vlad es liberado por sus secuaces y asesinan
a la totalidad de los líderes. Para librarse
de su persecución, Vlad y su banda se escapan
a la Tierra, llegando 30 siglos antes de nuestra era.
Ella, la hija del anciano líder, clama venganza
y va tras Vlad, arribando recién en la época
actual. Pero Ella descubrirá que el gen vampiro
ha mutado, y ahora Vlad ha contagiado a gran parte de
la población; y mientras tanto, una oscura organización
paramilitar se encuentra librando una guerra secreta
contra los vampiros.
fragmento
muy cortito de Vampirella (es lo único que pudimos
encontrar)
Si uno toma en frío cualquier comic de superhéroes,
no cabe duda de que se tratan de historias completamente
idiotas. La diferencia entre una historia ridícula
y un comic de culto estriba en el arte de los creativos
para hacerla digerible y creíble. De que el universo
que pintan sea medianamente coherente y que los personajes
resulten atractivos.
He aquí el caso de Vampirella. Es un
comic de culto creado (realmente) por Archie Goodwin,
Frank Frazetta y Tom Sutton para la Warren Publishing
en 1969. Con Frank Franzetta haciendo la gráfica
- es el mismo dibujante que creara fabulosas portadas
para libros e historietas de Conan,
por ejemplo -, el personaje no dejaba de ser un ícono
de poster para adolescentes cachondos: una mujer escultural
vestida como conejita Playboy, de rasgos oscuros
y enormes colmillos. Pero resulta difícil concebir
en qué universo podría moverse de manera
creíble semejante femme fatale ataviada
ridículamente con mínimo catsuit rojo
y cuello smoking. Durante el primer año de publicación,
el personaje sólo servía como anfitriona
para presentar historias de horror; al año siguiente
se decidió darle una tira propia y el resto es
historia. El creador de la fanzine Famous Monsters
of Filmland, Forrest J. Ackerman (que era una celebridad
en el medio fantástico) fue consultado sobre
detalles acerca del personaje. Combinó el nombre
de Cenicienta (Cinderella) con Vampiro, disparó
al pasar una muy fumada historia sobre un planeta
donde los vampiros se alimentan de ríos de sangre,
y junto con algunas ideas más se desarrolló
la historieta. Usando la chapa del nombre de Ackerman,
Vampirella se convirtió en un comic muy
popular que aún sigue editándose hasta
nuestros días.
En 1996 se realizó esta versión para la
pantalla grande bajo el ala de Roger Corman. Y es una
versión realmente espantosa. La mediocridad transpira
por los cuatro costados, siendo imposible imaginar peor
destino para un personaje de comic. El problema no es
sólo que sea un filme barato - con FX risibles,
murciélagos que son dibujitos animados, actores
de madera terciada y escasos decorados -, o que Jim Wynorski
sea el peor director sobre la faz de la Tierra. El tema
pasa por la historia, que es recitada textualmente sin
la más mínima convicción y resulta
descomunalmente ridícula. Uno podría imaginar
cientos de alternativas para reimaginarla y hacerla digerible:
que Drakulón se hubiera llamado Drakkar o algo
así, que los drakulonianos tuvieran un defecto
genético que les diera un organismo débil
y que solo pudieran compensarlo con líquidos similares
a la composición de la sangre, que los mismos estuvieran
en algun tipo de planta o animal modificado genéticamente,
que los villanos llegaran a la Tierra en el pasado y se
establecieran como reyes de alguna época oscura,
y que Vampirella llegara a esa edad media altermativa
a combatirlo junto a alguna organización secreta
financiada por el Vaticano. Dicho de otro modo, mezclando
elementos de Underworld,
John Carpenter´s Vampires, Blade
y otras fuentes más, que han reconstruído
las reglas del vampirismo en términos más
modernos y creíbles. Pero así como está,
Vampirella es un compendio de escenas malísimas:
Talisa Soto no tiene ni la presencia física ni
el carisma que precisa el personaje - es demasiado chica
y modesta en sus atributos -; Roger Daltrey sobreactúa
a niveles más allá de toda galaxia conocida;
los vampiros son unos absolutos inútiles que han
esperado 30 siglos para apoderarse del mundo; la organización
paramilitar cristiana es una caterba de incompetentes;
y no hay momento en el filme en que uno no deje de asombrarse
de lo mal concebido que está. Con un poco de empeño,
hubiera resultado en algo medianamente digerible y competente.
Vampirella es un filme para evitar; si la curiosidad
por el personaje le atrae, que conste en actas que le
advertimos sobre su calidad. Es una lástima,
porque una reelaboración de la historia podría
haber resultado en algo similar a Underworld
o Blade, sólo que con más curvas
femeninas.
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