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Hay cine de autor, el cual no siempre coincide con el
nombre del individuo que se sienta en la silla del director.
Esto ha pasado, por ejemplo, con las producciones de George
Pal, las obras de Stephen King o como el caso presente,
donde los guionistas son el verdadero motor creativo de
una película. Es injusto desmerecer las virtudes
del debutante James McTeigue - su labor es impecable -,
pero V for Vendetta es una obra de pura cepa de
los Hnos Wachowski, los autores de Matrix.
El origen de V de Venganza es la novela gráfica
de Alan Moore, conocido en el mundo del comic por obras
como La Liga Extraordinaria, Desde el Infierno
o Watchmen. Moore ha cosechado un merecido status
de culto gracias a comics adultos y profundos, de una
gran riqueza de ideas y metáforas sobre el mundo
actual. En lo personal, he leído Watchmen
y algunos resúmenes de La Liga Extraordinaria,
y debo observar que me impresionaron sus ideas pero
no su narración. Encuentro a sus historias cargadas
de poderosos conceptos, pero saturadas de vueltas narrativas
- con historias secundarias que no siempre dicen algo
importante -. Yo pienso que esto va más allá
de Moore y tiene que ver directamente con lo que es
el estilo del comic adulto. Sea La Crisis en Mundos
Infinitos, los mangas japoneses o La Liga Extraordinaria
contra los marcianos de H.G. Wells, hay un montón
de idas y vueltas (personajes que aparecen y desaparecen,
cambios de bando, caracteres secundarios que se apoderan
del relato, y varios etc) que dilatan el contacto del
lector con la acción principal, transforman a
la historia en una suerte de culebrón, y que
no siempre tienen algo importante que relatar. Vale
apreciar que esta es una opinión personal.
V for Vendetta fue publicada por la revista
Warrior entre 1982 y 1985, aunque quedó
inconclusa por la quiebra de la editorial. Posteriormente,
adquiridos los derechos por la DC Comics a través
de su filial adulta Vértigo, terminó
por re-publicarse en forma completa en 1988. Visto en
retrospectiva, el comic de Moore no es más que
una velada crítica a la gestión Thacherista
de los años 80, donde el conservadurismo estaba
en auge. El intento de recomposición del Imperio
a través de un gobierno férreo en la conservación
de los valores morales y el orgullo de ser británico.
El gobierno de Margaret Thacher impuso censura a films
(por ejemplo, de sexo y terror); discriminó a
los extranjeros; provocó cambios económicos
radicales que terminaron en elevados índices
de desocupación; y fue la responsable de la defensa
de la soberanía británica en la Guerra
de las Malvinas. Es lógico pensar que en un gobierno
tan autoritario y conservador, emergieran voces de descontento.
Esto sirve para ilustrar el contexto en el cual se escribió
V for Vendetta.
Los Hnos Wachowski ya habían desarrollado un
guión cinematográfico para mediados de
los 90, pero nunca se pudo poner en marcha ninguna producción.
Solamente después del arrasador éxito
de Matrix, el proyecto pudo
recibir luz verde. Y si bien el puesto de director lo
ocupa McTeigue - asistente de dirección de los
Hnos Wachowski en Matrix -, las ideas que se
destilan en la pantalla son las de los guionistas. Pero
pasada la época de Thacher, la mirada de Andy
y Larry Wachowski se centra ahora en el mundo post 11/9,
y en el neo conservadurismo / neo imperialismo que surge
de los gobiernos de George W. Bush y Tony Blair.
Uno se asombra en pensar cómo un estudio de Hollywood
pudo dar rienda suelta a un proyecto donde el héroe
es un terrorista tira bombas. Pero acá los Wachowski
no reivindican el terrorismo en sí, sino que posan
su mirada crítica en el aprovechamiento que suelen
hacer los sectores políticos extremistas de las
situaciones que ponen en riesgo a la república.
Esto es un upgrade a la historia de Moore, donde
en el comic simplemente V era un anarquista que combatía
a un gobierno conservador pero democrático, y cuyo
objetivo era poner al lector en el dilema si prefería
un estado autoritario o la total inexistencia de gobierno.
Sutler ahora es un dictador, y tal como la segunda trilogía
de Star Wars,
el modelo elegido es el nacimiento del nazismo. El patrón
es similar : la situación de amenaza es provocada
por los mismos políticos, hay un reclamo de poderes
extraordinarios, y está el ascenso al poder. Si
V de Vendetta hubiera sido narrada de modo lineal,
comenzando por la conspiración de Sutler, perdería
todo el impacto. Pero al estar contada desde la mitad
de la historia, y analizados los sucesos en modo retrospectivo,
camufla como un thriller una serie de sucesos que
es por todos conocido. No es difícil ver clones
de Goering o Goebbels en Creed y otros colaboradores de
Sutler. E incluso los atentados virales que el film narra
- en Three Waters y St. Mary - no se ven demasiado lejos
del incendio del Reichstag por parte de Hitler, como una
oportunidad para generar caos y temor, y aprovecharlos
en favor suyo.
Pero si bien la historia de base no
es original en sí, lo interesante es la perspectiva
de V sobre la situación que se vive. Ciertamente
algunos razonamientos son decididamente extremistas
("el pueblo no debe temer a sus gobernantes;
los gobernantes deben temer al pueblo"), pero
otros resultan brillantes. En especial con el propósito
de V de bombardear edificios públicos ("un
edificio no es nada; si la gente lo adora, le da poder
y lo transforma en símbolo; y si uno destruye
el edificio, destruye el símbolo"),
que es una conclusión totalmente lógica
con lo sucedido en las Torres Gemelas. Los paralelismos
al 11-S no terminan allí; el acoso a los medios
de Sutler, e incluso el Acta de Lealtad - que
suena similar al Acta Patriótica que firmó
Bush - son imágenes con fuertes resonancias en
el mundo actual. En los atentados que dan origen a la
dictadura, uno de ellos sucede precisamente en un subterráneo,
tal como lo ocurrido en Londres en Julio 2005.
Dejando de lado el subtexto político, V for
Vendetta es un thriller ingenioso. Actuando
en solitario, V es un formidable adversario, con recursos
de escape bien pensados, y con un plan muy bien armado,
que va sorprendiendo al espectador. Desde el secuestro
a la estación de TV hasta la manifestación
multitudinaria de imitadores con capas y máscaras
de Guy Fawkes, hay sorpresa a cada paso. Sin embargo,
el film tiene un par de fallas menores : una, es que el
grado de exposición es a veces denso y disparado
muy rápido - pero es algo habitual en los filmes
de los Hnos Wachowski -. El primer encuentro de V con
Evey, rescatándola de los Fingermen (Señaladores)
/ Camisas Pardas, donde el encapotado dispara rimas con
la letra V a modo impresionante, merecía un ritmo
más pausado. El segundo es la subtrama donde Evey
es apresada y torturada, como proceso para fortalecer
su espíritu. Si bien sirve para ilustrar los orígenes
de la situación política que se vive, no
deja de ser un recurso artificial para estirar el tiempo
que debe transcurrir entre el primer encuentro con Evey
y el 5 de noviembre del año siguiente - que es
cuando el plan de V culmina -.
Es interesante notar que la sangre de V es el origen
del virus que permite llegar al poder a Sutler. El es
el origen y el final, quien inició todo y quien
le pondrá fin. V conoce a Evey y la prepara como
si fuera su sucesora - ella revive todo lo que pasó
el enmascarado en la celda V de Larkhill -, y este paralelismo
se repite al final, con Evey y el Detective Finch, subiendo
al tejado a ver los fuegos artificiales. También
es notable ver la manifestación disfrazada del
final, cuando el pueblo se quita la máscara de
Guy Fawkes y recupera su propia identidad.
V de Venganza es un gran film, muy rico en ideas.
Los Hnos Wachowski han aggiornado y expandido el original
de Moore, y lo convierten en un film de sci fi
política como hace rato no se veía (por
ejemplo, como Farenheit 451). Las actuaciones
son buenas, a pesar de que la crítica no trató
bien a Natalie Portman (el nombre americano del cast
para atraer al público yanqui). Pero sin duda
las palmas se las lleva Hugo Weaving (el agente Smith
de Matrix), que si bien es
un actor algo afectado, resulta ideal para este papel
donde prima la voz y la actuación física.
Y si bien el film es muy dialogado, dispone de tiempo
para la acción, que no es tanta como Matrix
pero está muy bien dirigida (en especial el excelente
duelo con cuchillos cerca del final, filmado en al estilo
del Bullet Time). Pero en todo caso, queda como
ejemplo de excelente ciencia ficción, de la que
los Hnos Wachowski nos habían dado con las primeras
entregas de Matrix, y que parecían haber
perdido el tacto en Revoluciones. |