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Japon, 2007, miniserie de 12 capítulos;
con : Eriku Yoza (Jin / Ultraseven), Saki Kagami (Elea Saeki), Tomohito
Wakizaki (agente K), Toshiyuki Watarai (Aru), Anri Ban (agente S)
Directores - Takeshi Yagi, Kenji Suzuki,
Kengo Kaji y Kazuya Konaka, Guión - Yuji Kobayashi, Ai Ota,
Takurou Fukuda, Jiro Kaneko, Sotaro Hayashi y Keiichi Hasegawa
TRAMA : Un muchacho se despierta en
una habitación. Su memoria está en blanco, no sabe
quién es. Una chica le entrega unos extraños anteojos
y le dice que su misión es salvar el mundo. Otro joven viene
a buscarlo y le dice que su nombre es Jin, y que es un agente de
la organización DEUS, la que se encarga de monitorear todo
intento de infiltración al planeta Tierra por parte de razas
alienígenas. Pero a medida que comienzan a investigar posibles
aterrizajes extraterrestres, Jin descubre que hay un complot para
apoderarse de la Tierra y utilizar su tecnología para abrir
puertas a otras dimensiones y conquistar otros planetas. Y en el
proceso, descubrirá que los anteojos que le dió la
muchacha lo convierten en Ultraseven, un super poderoso extraterrestre
del planeta Nebula M-78 y miembro de una raza de guardianes de la
paz en el Universo.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio desde
fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar partes
del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos a
esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Y ahora, un momento de karaoke; cantamos todos al unísono:
Sebun, Sebun, Sebun, Sebun
Sebun! Sebun! Sebun!
Sebun! Sebun! Sebun!
Haruka na hoshi ga furusato da
Urutora Sebun, faitaa Sebun
Urutora Sebun, Sebun, Sebun
Susume, ginga no hate made mo
Urutora Ai desu paaku!
Sebun! Sebun! Sebun!
Sebun! Sebun! Sebun!
Moroboshi Dan no na wo karite
Urutora Sebun, hiiroo Sebun
Urutora Sebun, Sebun, Sebun
Taose, hi wo haku daikaijuu
Urutora Biimu desu toraiku!
Permítanme por un momento sentirme nostálgico y regresar
a mi niñez. Tendría 8 años y volvía
de la escuela a la casa de mis abuelos para tomar la leche en mi
Montevideo natal. Esperaba con ansiedad que fueran las 6 de la tarde
- en Uruguay había restricciones de consumo de energía,
y recién a esa hora comenzaba las transmisión de tele
-, y sintonizaba canal 4 Montecarlo (uy, Dios, que viejo
me hace sentir esto). La pantalla blanco y negro de la TV empezaba
con ese estribillo pegadizo a todo lo que da, mientras la presentación
consistía en líquidos sicodélicos que se mezclaban
mientras se superponían imágenes de fabulosas naves
y autos. E inmediatamente saltábamos a las aventuras de la
organización Ultra Garrison, donde uno de los integrantes
- Dan Moroboshi - era en realidad un super héroe extraterrestre
que ayudaba a los terrícolas a combatir a todos los alienígenas
hostiles que deseaban invadir el planeta. Con sus ojos brillantes,
su traje plateado, y su cresta de guillotina (Urutora Ai,
la que lanzaba y partía al medio a sus enemigos), Ultraseven
era el ídolo de multitudes. Aún me resulta imborrable
la imagen del capítulo más famoso, en el que quedaba
atrapado en una cruz de cristal enorme que flotaba sobre un valle.
Cuando uno ve películas viejas, más que verlas con
ojo crítico lo que intenta es revivir su infancia. En especial
cuando se trata de cine fantástico. Sea por haber visto películas
y series, o quizás por haberselas perdido de verlas cuando
éramos niños - y nos quedamos con esa pica que nos
hace buscarlas para sacarnos las ganas, ahora que somos adultos
-. Y quizás de todas esas experiencias vividas o perdidas,
la más gloriosa es la del tokusatsu japonés.
Los monstruos gigantes, las invasiones alienígenas multicolores,
los superhéroes indestructibles pero con poder limitado para
unos minutos... esas peleas de catch en medio de un escenario
de rascacielos de cartón, arrasando media ciudad. Son aventuras
excitantes en su sentido más primario: los buenos son impecables,
y los malos son detestables. Los buenos siempre están por
perder a último momento, pero sus amigos los rescatan. El
honor y la amistad, el triunfo sobre el mal. Esas eran buenas épocas...
Ultraman había demostrado
ser un gran éxito para Eiji Tsuburaya - el especialista en
FX de la saga de Godzilla, que se
había independizado y estaba creando su propio estudio con
producciones orientadas a la TV -, y decidió proseguir con
la idea, esta vez con un enfoque diferente. Habría menos
efectos especiales pero se compensaría con libretos más
jugados. El resultado sería la serie Ultraseven (1967
- 1968), la que muchos consideran como la mejor del género.
Violenta, con un timing perfecto y con historias apasionantes.
Si uno considera la degradación progresiva a la que fue sometida
toda la saga de los Ultramanes - para hacerla light
y potable para el público infantil -, Ultraseven era
la anarquista del grupo. Consideren exhibirle a los niños
de ahora una serie en donde la principal arma del héroe es
una guillotina voladora que rebana en pedazos a sus enemigos y salpica
de sangre verde toda la pantalla...
Ultraseven fue un formidable clásico de la época
de oro del Kyodai (o género de superheroes gigantes),
junto con Ultraman y su secuela Ultraman Jack, todas
del principio de los años 70. Tsuburaya decidió mantener
la fama legendaria de Ultraseven, pasándolo a cuarteles
de invierno y sacándolo de vez en cuando como invitado en
alguna aventura de Ultraman. Pero como la franquicia fue
poniéndose cada vez mas light (hasta Ultraman Nexus,
que fué un intento reciente y fallido de Tsuburaya por generar
otra tira de tono adulto como Ultraseven), sus creadores
decidieron hacer un revival del clásico en el 2007.
El resultado es esta miniserie de 12 capítulos, emitida en
horario nocturno - toda una novedad para un Kyodai - y que
tuvo una buena recepción del público.
Pero esta Ultraseven X no es ni por asomo la Ultraseven
que uno siempre admiró desde niño. Está bien,
es adulta, pero tiene montones de pequeños problemas que
la empalidecen. Son 12 capítulos preparados para emisiones
de media hora, lo que deja solo 20 minutos libres por episodio para
desarrollar una trama interesante. El principal problema es ese
formato, que resulta demasiado restringido. Con mucha creatividad
uno puede armar una historia, pero si además de la investigación,
el desarrollo de personajes y el combate final hay que sumarle avances
en la mitología central de toda la miniserie, uno le exige
demasiado a los libretistas. El primer capítulo, en donde
Jin descubre que ha perdido la memoria y que puede transformarse
en Ultraseven, va un poco a los saltos. Los siguientes nueve son
relleno, que funcionan como episodios unitarios sin mucha relación
con la conspiración central que viene a combatir Ultraseven;
y los dos últimos pegan unos repingos enormes para acelerar
y comprimir la historia, y terminan varias veces con las ruedas
arriba.
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Ahora este Ultraseven X vive en un futuro a lo Blade
Runner, con enormes pantallas de televisión volantes que
flotan por toda la ciudad. Lo que sigue no es la tradicional estructura
de los escuadrones Ultra, con super armas y super aviones, combatiendo
a cara descubierta a los invasores, sino que se asemeja a una mezcla
de Los Expedientes
Secretos X con Hombres de Negro. Jin pertenece a DEUS,
una organización gubernamental que opera en las sombras y combate
aterrizajes alienígenas no autorizados. Hay razas de extraterrestres
clasificadas, tecnología de punta, operativos encubiertos,
y siempre todo comienza por la investigación de alguna muerte
extraña. Lo que resulta interesante en esos capítulos
"de relleno" (hasta la resolución de la historia
central, o sea la amnesia de Jin y el complot alienígena),
es que funcionan como críticas veladas a la sociedad japonesa
de hoy. En uno de ellos, un alienígena explota la falta de
trabajo para emplear gente desocupada y extraerle energía de
su cerebro; en otro, el protagonista está tan abrumado con
su trabajo como Data Entry que baja su rendimiento de tipeo
y eso se le descuenta en su salario; en otro, la exigencia de éxito
es tan grande por parte de la sociedad que un laboratorio (operado
por extraterrestres) se llena de oro vendiendo una droga que evita
el cansancio intelectual y convierte a sus consumidores en genios;
incluso en el segundo capítulo, hay una raza de aliens que
se aprovecha de los deprimidos y suicidas para abducirlos, haciéndolos
creer que toman un crucero de placer que han ganado. Uno puede descubrir
en todas esas tramas que los libretistas tiran los dardos contra los
problemas que surgen en una sociedad sobreexigida que no da cabida
a los fracasados. Algunas de esas ideas no están muy bien
resueltas, en especial en el capítulo del alien que trafica
con los cerebros de las personas, ya que el villano es un comic
relief y hace demasiadas monigotadas. Lo mismo pasa con la extraterrestre
que se enamora de un terrícola que le enseñó
a tocar la guitarra (!). En otros la cosa está más
inspirada, como el tecnócrata que quiere reencontrar sus
sueños de infancia y termina por fusionarse con una extraterrestre
que lo va a llevar a explorar toda la galaxia.
El tema es nuevamente el formato. Las cosas se ponen interesantes,
se descubre el enigma y el villano de turno, y cuando aparece Ultraseven...
los combates duran menos de dos minutos. Se le ha dado tanta importancia
a la trama que el superhéroe queda diluído a un tristísimo
segundo plano, amén de hacerlo tan super poderoso que no
hay enemigo que se le resista. Además toda la serie da la
impresión de contar con un presupuesto ajustadísimo.
Los FX son muy buenos pero duran escasos segundos; los decorados
son muy adustos; nunca hay más de tres personas en una escena.
Recién en el clímax hay un poco más de despliegue,
pero tampoco uno que deje la boca abierta.
Y en cuanto a la mitología central, es un desborde de sanata
mal compaginada. Bien podría haberse suprimido uno de los
capítulos de relleno para darle más tiempo y aire
al desarrollo de la historia del complot. Para colmo el guión
inserta un Deux Ex Machina omnipresente, que es el personaje
de Elea Saeki: ella tiene todas las respuestas, pero las larga con
cuentagotas y sólo cuando el libreto piensa que es necesario;
aparece milagrosamente en todos lados dejando enigmas que sólo
ella puede contestar, y nunca queda claro si ella es también
un alien.
Para los nostálgicos como yo, Ultraseven X es un
esfuerzo ok, pero no deja de despedir cierto tufillo a engaño
travestido. El gigante rojo está de vuelta, y lanza como
los dioses su guillotina voladora pero lo suyo es un cameo en su
propia serie. Ni siquiera el cameo final del original Dan Moroboshi
(el actor Kohji Moritsugu) compensa la sensación de que ésta
no era la serie que estábamos esperando.
Otras peliculas de la saga Ultra, comentadas en este portal:
Ultraman Zearth (1996), Ultraseven:
Forever From Earth (1998), Ultraseven:
Evolution (2002), Ultraman
Cosmos Vs Ultraman Justice: The Final Battle (2003), Ultraman:
La Pelicula (2004), Ultraman
Mebius & Ultraman Brothers (2006), la miniserie Ultraseven
X (2007), La Gran Batalla Decisiva!:
Los 8 Super Hermanos Ultraman (2008), y Mega
Monster Battle: Ultra Galaxy Legend (2010) |
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