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Tokusatsu es el término japonés referido al cine
y la TV basada en efectos especiales. En realidad es un concepto más
amplio, ya que comprende a cualquier obra de ficción y fantasía
que utilice FX. El padre del Tokusatsu es Godzilla
(1954) en cine, y la serie Super Giant (1957) en TV.
Los japoneses deliran por el Tokusatsu; posiblemente haya
en su espectáculo infantil de destruir cuantiosas maquetas
(evidentemente falsas), una especie de catarsis masiva de lo que
fue el terror atómico de 1945. Es destrucción masiva
sin sangre; y lo que en su momento era una metáfora de la
bomba, hoy se ha asimilado como un gusto popular. Años y
años de ciudades japonesas destruidas en miles de películas
y series de TV no han terminado por agotar al género.
Y dentro del Olimpo del género fantástico japonés,
entre los Godzilas, Gameras, personajes del Animé
y del Manga y todo lo demás, el otro ídolo
popular es sin duda Ultraman. Creado por Eiji Tsuburaya,
un ex técnico de efectos especiales de la Toho (y
que trabajara en la Godzilla original)
que decidiera independizarse en los años 60, y terminara
por volcarse al medio televisivo. Ultraman nace en 1966,
y desde entonces 16 series y numerosos filmes se han hecho sobre
el personaje y sus variaciones (entre ellos, el recordado UltraSeven).
Ultraman es el prototipo del superhéroe japonés.
Es una entidad del espacio exterior que se une a un terrícola
y convive espiritualmente con él, apareciendo en su forma
característica cuando se presentan situaciones de peligro.
En cierto sentido es una suerte de juez alienígena, que convive
entre nosotros en forma secreta, supervisa nuestras acciones y nos
salva cuando agresores de otros mundos intentan conquistar la Tierra.
En los hechos, la serie no dejaba de ser algo rutinaria, con la
presentación de la raza / el monstruo de la semana, y la
aparición de Ultraman, quien podía crecer hasta
dimensiones gigantescas y darle batalla cuerpo a cuerpo. Es una
versión pasteurizada de las colosales luchas de catch de
Godzilla.
Pero a diferencia del gigante verde, las historias de Ultraman
involucraban una participación mayor de personajes; está
la convivencia del terrícola / alter ego de Ultraman
con el resto de sus compañeros en la fuerza de defensa terrestre,
la posibilidad latente de descubrir su identidad secreta, y los
obstáculos que eventualmente complicaban la transformación
de Ultraman (que precisaba la cápsula Beta, el poder
del Sol, y que estaba limitado a tres minutos de energía).
Todo esto es más problemático que los filmes de Godzilla;
los japoneses no siempre tienen buena mano para desarrollar personajes
humanos interesantes o tridimensionales. Mientras que en los filmes
de Godzilla los caracteres son de cartón pintado y
sólo sirven para explicar en voz alta al público lo
que está haciendo el monstruo (y no interfieren con la trama),
en las series y películas de Ultraman se cae con frecuencia
en lo exagerado y absurdo: los personajes hacen monigotadas, hay
papeles cómicos creados expresamente (que suelen ser terribles),
y los caracteres en general suelen ser demasiado estoicos. Esto
ya es grave si la historia se basa en ellos con preeminencia; y
se le debe sumar el hecho de que el personaje está apuntado
a un público definitivamente infantil. Tsuburaya sabía
de estos problemas, e intentó hacer un producto más
adolescente con la serie de culto UltraSeven; pero el exceso
de violencia provocó la cancelación en su época,
y debió volver a niveles temáticos más livianos
de temporadas anteriores.
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Ultraman Cosmos Vs Ultraman Justice es la conclusión
de una trilogía. Hay que mencionar que en realidad, el personaje
no siempre ha sido el mismo; es una raza de Ultramanes que de tanto
en tanto mandan un enviado a la Tierra, y por ello existen los Ultraman
Jack, UltraSeven, Ultraman Max, Ultraman Nexus,...
y un largo etcétera. Cosmos es la versión 2001
del personaje; con una larga temporada televisiva de 65 episodios
(infrecuente en la saga), debió ser cancelada antes de tiempo
ya que el protagonista principal fue encarcelado por un crimen que
no había cometido. Después del final de la serie,
los estudios Tsuburaya se despacharon con la mencionada trilogía,
comenzando con Ultraman Cosmos: The First Contact (2001)
y Ultraman Cosmos 2: The Blue Planet (2002). En The Blue
Planet ya aparecía el caracter de Justice.
En general es difícil valorar sagas tan largas cuando uno
ha visto esporádicas entregas de las mismas. Algo vimos de
una temporada de la serie, y el recuerdo más potente es sin
duda UltraSeven (1967). Muchas eran las expectativas cuando
pudimos acceder a Ultraman Cosmos Vs Ultraman Justice: The Final
Battle. Ilusiones que han terminado por el suelo.
Y es que en realidad es un filme terrible. Sin duda los efectos
especiales son espectaculares, mejor que incluso algunos filmes
modernos de Godzilla (que es nuestro otro referente en Tokusatsu);
pero cuando empieza a explicarse la trama, los niveles de lo absurdo
terminan por llegar a la estratósfera. Gran parte del problema
reside en que el filme está concebido como un producto infantil
(a la Power Rangers, la versión occidentalizada más
conocida del género), sin sangre y con moraleja incluída.
Godzilla al menos funciona para un público adolescente,
pero Ultraman Cosmos Vs Ultraman Justice: The Final Battle
definitivamente no. Los problemas de la película son varios:
es necesario haber visto los filmes anteriores para ubicar a los
personajes, y al espectador nuevo le cuesta entender quién
es quién, en especial la aparición de dos Ultramanes.
Segundo, el personaje de Musashi (el alter ego humano de Ultraman
Cosmos) está interpretado por un actor terrible que no
tiene nada de heroico. Tercero, es la ridícula definición
de Justice.
Y es que esta Ultraman femenina (que adopta forma humana para hablar
con los terrícolas) era aliada de Cosmos, pero aparece
repentinamente a favor de los invasores. Tampoco se explica en qué
tipo de amenaza para el Universo se convertirá la Tierra como
para que reciba el castigo del exterminio. Pero las cosas empiezan
a ir cada vez peor cuando Justice comienza a expresar emociones,
especialmente en la escenas en que una niña con su perro (llamado
también Cosmos) se le acercan, le ofrecen caramelos, son puestos
en peligro por los escombros que vuelan cuando los robots de Delasion
comienzan a arrasar las ciudades, y termina por cambiar súbitamente
de bando porque entiende el valor de los humanos y la causa de Cosmos
de defenderlos. Sin contar que Cosmos, que se encuentra gravemente
herido por su culpa, comienza a recuperarse gracias a "la
energía de las emociones" (sic) que los humanos le
transmiten cuando se preocupan y solidarizan con él. La rueda
que hacen los amigos de Musashi / Ultraman Cosmos alrededor de él
en el parque para transferirle su amor y energía es de una
idiotez impresionante. Y eso sin mencionar a los monstruos de pacotilla
que residen en la isla - los que iban a transportar fuera de la galaxia
- y que aparecen a último momento a pelear por la Tierra, cuando
los Ultramanes están ofendidos entre sí; son de un diseño
risible.
No sólo la cursilería termina por inundar a la película
en su segunda mitad; todos los personajes actúan unilateralmente,
sin demasiados discursos de conciencia, y se suman cosas más
absurdas. El combate final en el espacio exterior es visto por los
amigos de Musashi en el parque como si estuvieran viendo una pantalla
gigantesca de TV; y Cosmos y Justice terminan por
fusionarse (?) en un nuevo ser (Ultraman Legend - los personajes
del film inmediatamente le dan nombres a todo), ultrapoderoso, que
termina por repeler la amenaza de Delasion. Más allá
de los espectaculares efectos visuales, el filme termina por transformarse
en un bochorno sin pies ni cabeza. Hasta un episodio malo de los
Power Rangers es mejor que ésta película.
Habiendo paladeado excelentes filmes de Godzilla, que funcionan
maravillosamente en el mundo disparatado que se dibujan para sí
mismos, Ultraman Cosmos Vs Ultraman Justice: The Final Battle
es una muestra de ridiculez extrema. Posiblemente intente funcionar
como una version en vivo de otras sagas animadas (Dragon Ball
Z, por ejemplo) donde suelen aparecer todas estas rutinas :
los cambios de bando extremos, los culebrones entre personajes,
los innumerables Deux Ex Machina. Pero a mi gusto, es un
film malo, recargado de cursilerías, y que sólo puede
funcionar para un público de 5 años o menos. Parece
que fuera hace muchos siglos cuando otro pariente de la saga, UltraSeven,
era juzgado, crucificado y torturado por alienígenas que
lo consideraban un exterminador de razas del espacio exterior. Esos
sí que eran guiones jugados. |
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