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Los australianos filman buen
cine fantástico... aunque también
tienen sus excepciones. Como es el caso de El
Tunel, una película que no tiene nada
de original y que pretende ser un entretenimiento
modesto y potable. Y si bien no aburre, el resultado
hubiera sido mucho mejor si los creativos detrás
de cámaras hubieran puesto un poco más
de empeño en la puesta en escena, la que
tiene su cuota de desprolijidades y ridiculeces.
Imaginen The Descent,
pero rodada al estilo de El
Proyecto Blair Witch. Gente que se mete
por cavernas carentes de iluminación (en
este caso, una gigantesca red de trenes subterráneos
que quedó abandonada y que yace bajo toda
la ciudad de Sidney), y que se topa con bichejos
que moran en la oscuridad. Sumemos a esto que,
como se trata de un equipo periodístico
de la televisión, esta gente está
munida de cámaras y filma todo el tiempo
... aún cuando el monstruo de turno
les esté mordiendo una pierna. Allí
radica la falla de la premisa del estilo cámara
en primera persona a lo Blair Witch;
si uno la acepta, puede comprar todo lo que sigue
(de lo contrario, uno puede irse retirando del
cine).
Descontando eso, uno podría
afirmar que el estilo Blair Witch es a
prueba de malos directores ya que es muy fácil
generar sustos y shocks con solo un par de planos
y una puesta en escena minimalista - basta
que la cámara enfoque para donde no debe
y nos salte algo a la pantalla -. La efectividad
se basa en la sensación de inmersión
que obtiene el espectador, que es muy vívida
y realista en el 99% de los casos - simplemente,
usted está allí -. Eso no quita
que haya pésimos creativos que se las ingenien
para fracasar con dicho estilo, como en el caso
de la reciente Apolo 18...
pero eso ya es otro tema.
Aún con todo eso,
El Tunel tiene su cuota de problemas. Está
armado como un falso documental en donde arrancamos
reporteando a los sobrevivientes del incidente...
con lo cual ya sabemos quién va a vivir
y quién va a morir en loq ue sigue del filme.
Hay 40 minutos iniciales de relleno que pretenden
darle tridimensionalidad a los personajes (o al
menos, hacerlos simpáticos), pero resultan
ser una pérdida de tiempo. Para colmo, la
construcción del misterio es muuuuy
traída de los pelos - el gobierno no construye
la planta que extraería agua de los túneles...
¿por que sabe de la existencia de las criaturas?;
la periodista sospecha que algo va mal... ¿por
un video no muy creíble que vió en
YouTube? -, y uno puede ver que el director
es mediocre cuando intenta generar tensión
en una malísima escena en donde interrogan
a un vagabundo y el tipo (al recordar lo que le
pasó en los túneles) entra en pánico...
sobreactuando mal, pero muy mal.
Las cosas mejoran un poco cuando
el equipo logra meterse en los túneles
y uno de ellos desaparece. Al menos mientras están
allí el director se las arregla para generar
un puñado de sobresaltos y un buen clima,
lo que termina por salvar a la película.
Pero eso no quita que haya ridiculeces - que
la criatura, en un momento, tome la cámara
de video y filme a los protagonistas (!); que
el bicho capture a las víctimas y desaparezca
con ellas en un instante como si fuera el Correcaminos
de los dibujitos de la Warner, pero cuando
atrapa a la protagonista la arrastra como si fuera
una bolsa de papas; que encuentren sangre y restos
de las victimas en una habitación con una
silla, como si el bicho sentara a los cuerpos
para comérselos -, amén de que
la tensión generada por la incursión
en los túneles se corta a cada rato ya
que el (falso) documentalista decide interrumpir
cada persecución intercalando la reacción
y el comentario de los supervivientes en el estudio
mientras contemplan dicha escena ("acá
vemos que la persigue la criatura. ¿Qué
sentía en ese momento?")..
El Tunel es terror torpe
con un par de momentos efectivos. Se deja ver,
pero no le pida demasiado. A lo sumo es una película
serie B que no ofende pero tampoco hará
historia. |