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TRAMA
: Truman Burbank es un vendedor de seguros que lleva una vida
común y corriente en el pacífico pueblo de Seahaven.
Se encuentra casado con la bella enfermera Meryl Burbank, y toda
su existencia parece idílica. Pero algunos extraños
sucesos comienzan a alertar a Truman sobre el universo que lo rodea,
en especial cuando conoce a la extraña Lauren Garland de
la cual se enamora, pero es apresada por su padre y alejada de su
companía. Lauren, antes de ser llevada, le advierte de que
el mundo que lo rodea es artificial y que se trata de un show de
televisión visto a nivel mundial. Poco a poco Truman comienza
a darse cuenta de las estructuradas rutinas de las personas que
lo rodean, además de su imposibilidad de salir de Seahaven.
Y es que Truman ha sido un bebé adoptado por una cadena de
televisión que ha montado un pueblo artificial poblado de
actores, con miles de cámaras de TV instaladas, que monitorean
las 24 horas la vida de éste y son televisadas a nivel masivo.
Los problemas comienzan cuando Truman, por todos los medios, intenta
escapar del gigantesco set que constituye Seahaven.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Big Brother (Gran Hermano) es el reality show
creado por John de Mol en 1997. En realidad las primeras emisiones
no se llamaban así, sino que se trataba de un concurso de resistencia
donde los participantes debían permancer un determinado tiempo
encerrados en una casa. El formato tal como se conoce hoy recién
tomó forma en 1999, y desde su Holanda natal de Mol lo terminó
por difundir a más de 70 países. El nombre del programa
deriva del Gran Hermano de la novela 1984 de George Orwell,
una entidad omnisciente y omnipresente en la vida de cada uno de los
integrantes de una sociedad futurista, el que vela por sus necesidades
y su seguridad a la vez que ejerce un estricto control sobre los mismos.
Pero de Mol no es el autor de la idea. Existen antecedentes tanto
en la literatura, el cine o la TV de realidades simuladas. La novela
de Orwell (que data de 1949) solo aporta la idea de una supra entidad
que todo lo conoce, pero el concepto de los mundos artificialmente
construidos se puede encontrar en la obra de Philip K. Dick Time
Out of Joint (1959), en donde el personaje central vive en un
1959 alternativo, idílico y eterno, donde el entorno que
lo rodea es simulado para proveerle una estabilidad emocional y
aislarlo de la verdadera realidad - un 1998 donde el mundo se encuentra
en plena guerra nuclear y donde el personaje indirectamente contribuye
con su talento innato para predecir los ataques enemigos, algo que
en su mundo artificial es camuflado a través de una serie
de constantes concursos que siempre gana; las respuestas del concurso
en realidad son las predicciones sobre los objetivos que el enemigo
habrá de atacar -. También la mítica serie
de TV The Twilight Zone en su episodio de 1960 A World
of Diference trata sobre un individuo que comienza a descubrir
que su vida se trata de una historia armada y transcurrida en un
set de televisión.
Mientras todos estos antecedentes tratan sobre mundos artificiales
creados para aislar al protagonista de una realidad desagradable
(o el truco de la sorpresa al descubrir que su vida es una mentira),
el punto de vista del Gran Hermano de de Mol es llevar la
idea a su máxima expresión voyeurística.
La experiencia por la experiencia misma. Los integrantes aislados
en una casa y monitoreados todo el tiempo, en una convivencia forzada
y televisada masivamente. Podríamos hablar de una simulación
de realidad creada en laboratorio donde, lo primero que se percibe,
es que la misma no resulta como la realidad normal desde el mismo
momento que es observada y que los participantes saben que se encuentran
monitoreados. Así como sucede con los postulados científicos
donde se dice de los sucesos naturales pierden su esencia al ser
reproducidos en laboratorio, lo mismo pasa con los reality shows.
Los integrantes pueden sobrellevar con el tiempo la carga del hecho
de ser constantemente supervisados, pero su conducta no termina
de ser espontánea en terminos de una realidad normal : se
trata de una nueva realidad que comienza a guiarse por sus propias
reglas.
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El Show de Truman lo que hace es básicamente llevar
el concepto de reality show al extremo. Acá no es
un predio aislado sino un mundo gigantesco construído artificialmente,
donde el protagonista (Truman Burbank) es el único que no
se encuentra enterado de la verdadera naturaleza del mismo. Todos
los integrantes del pueblo son actores que se guían por improvisación
y algunos lineamientos generales, y en determinadas ocasiones existen
secuencias guionadas que proveen picos de tensión emocional
(y por ende, de rating). Hay algunas ideas que parecen destiladas
de la serie de TV Max Headroom (1987), en especial de las
megacorporaciones multimediales que poseen un absoluto control sobre
sus integrantes - aquí Truman es un bebé adoptado
por una corporación cuya vida entera ha transcurrido como
un reality show en un gigantesco set montado a tal efecto
-.
Lo que es fascinante de El Show de Truman es la premisa, más
por las posibles repercusiones de la misma que por lo que realmente
muestra el filme. Como reality show supremo, lo que muestra
es que la esencia del hombre es esencialmente voyeur; y si
bien la naturaleza del término tiene resonancias sexuales,
es posible extenderlo a infinidad de circunstancias de la vida humana.
En términos de pornografía, el voyeurismo es
sentir placer viendo (o espiando) el placer de los demás. Hay
un sentido de transferencia y también de inmovilidad: el
voyeur está estático mientras contemplan a otras
personas en movimiento, y siente placer por algo visual que no es
lo que sensorialmente está viviendo en su misma persona. Vale
decir, vive a través de las experiencias de los otros, pero
el acto en sí significa que él mismo está dejando
de vivir para ser simplemente espectador. En el caso del filme esto
resulta algo obvio - todas las tomas de los espectadores del show
son las mismas, una y otra vez: el hombre que vive tomando un baño,
las ancianas en el sofá que son fans del show, la gente en
el bar -. Al no tener una vida propia (o sentir emociones propias),
su vida y emociones pasan por lo que vive realmente Truman. Es la
esencia de Gran Hermano y el por qué del éxito
de los reality shows.
Lamentablemente el film no ahonda en este tema como debiera, sólo
lo muestra en forma de viñetas. En todo caso, el tema está
jugado en un tono de comedia ligera, con un Jim Carrey encorsetado
de sus habituales disparates y mostrando una perfomance bastante
buena. La película funciona como un gran episodio de The
Twilight Zone apuntado a lo emocional antes que al ingenio del
truco que reserva el libreto. Es por eso de que el espectador sabe
desde el primer fotograma que todo se trata de un show en vez de
reservar este descubrimiento como un momento de shock. Aquí
la platea acompaña los vaivenes emocionales de Truman en
descubrir los límites de su mundo y traspasarlos. Y en vez
de apuntar los dardos al aspecto voyeur de la obra, el director
Peter Weir prefiere desarrollar la trama como una aventura emocional,
aunque con algunas connotaciones religiosas leves. Seahaven y Christof
(el director del show) no son más que el Paraíso y
Dios vistos desde una óptica televisiva, que pujan para que
Adan no se escape del mismo y desciendan los ratings del
programa.
Es un muy buen filme en sus propios términos, pero no hunde
el cuchillo en todas las posibilidades que el tema brinda. Hay momentos
realmente muy buenos (como la impagable secuencia de la agencia
de viajes, con los absurdos avisos alarmistas que advierten sobre
las constantes catástrofes aéreas), pero a uno le
da la sensación que intelectualmente podría haber
sido más absorbente y profunda. |
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