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TRAMA : Troya y Esparta firman una tregua a
la guerra; pero en mitad del agasajo el príncipe
troyano Paris seduce a Helena, la esposa del rey espartano
Menelao, y ambos se fugan. Helena es recibida como una
princesa en Troya, mientras Menelao presiona una alianza
con su hermano, el irascible rey griego Agamenon, para
ir a la guerra. El mayor ejército del mundo antiguo
es reunido y desembarca en las playas de Troya, pero
el combate se complica por las fortificadas murallas
de la ciudad que siempre han sido inexpugnables. Y el
arma secreta con que cuenta Agamenon - deseoso de arrasar
Troya, última ciudad griega que no se ha plegado
a su alianza - es Aquiles, un invencible guerrero que
cuenta con el favor de los dioses. Pero Aquiles mantiene
una fuerte disputa interna con Agamenon, y decide apartarse
de la guerra. Sólo cuando su primo Patroclo perezca
en la lidia, será cuando Aquiles tome a la guerra
con Troya como algo personal, sabiendo que las predicciones
del oráculo pronostican que obtendrá la
gloria en la batalla pero a costa de su propia vida.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Troya está basada principalmente en el poema
clásico de Homero La Iliada, aunque toma
elementos de La Odisea (en especial, la secuencia
del caballo de Troya). La Ilíada (por Ilión,
que es otro de los nombres como se le conoce a Troya)
es un poema épico, usado en la antigüedad
como obra educativa para ilustrar la relación entre
los dioses y los humanos, además de venerar a los
héroes de la historia. Como obra es sumamente compleja:
dioses y semidioses participan de uno u otro bando, y
muchas veces el balance de la batalla tiende hacia una
u otra facción de acuerdo a las alianzas y disputas
entre las entidades divinas que moran en el Olimpo.
Es netamente una obra fantástica, cuyo espíritu
en la pantalla sería el reflejado por el film
Lucha de Titanes. Pero aquí Petersen y
el guionista Benioff la han despojado de todo misticismo,
lo cual no me parece un problema tan grave, y han desarrollado
la historia como un conflicto sólo entre humanos,
persiguiendo un espíritu épico similar
al de Gladiador (2000) y no al de El
Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
(2001).
Pero hay algo que no funciona en el film, y resulta
difícil de definir. La base de la historia de
Homero está presente: el conflicto de Aquiles
con Agamenón, las disputas entre éstos
por Briseida, el rapto (o fuga) de Helena, el sitio
y la caída de la ciudad. Afuera queda todo el
universo fantástico de los dioses, y hay bastantes
personajes que desaparecen por el camino u otros que
en el film perecen pero no en la obra original (algo
usual en Hollywood para dar una suerte de climax equitativo).
Quizás un problema que tiene el film es la de
no tomar una posición definida respecto al conflicto.
En los filmes épicos debe haber héroes
y villanos, o posiciones contrapuestas de modo realmente
claro. Pero aquí la mitad de las historias resultan
algo blandas. Por ejemplo, el romance juvenil entre
Paris y Helena es de una superficialidad abominable.
No sólo no hay química entre Bloom y Krueger,
sino que parecen ajenos a todo lo que sucede (especialmente
el caracter de Helena, que debería tener profundos
sentimientos de culpa). El guión esboza muy poco
de ello, y los actores disparan las líneas sin
demasiada convicción. Si ésta es una versión
revisionista del poema de Homero, humanizando profundamente
a sus personajes y conflictos, la peor parte le toca
a los perfiles light de Paris y Helena.
La Iliada es una obra que todos hemos leído,
aunque sea en parte, en la escuela o el secundario.
Mi recuerdo es que los troyanos eran retorcidos y cobardes.
Paris era cobarde, arrogante y desprejuiciado, mientras
que Hector era algo más racional y valiente.
La causa de Menelao era justa. Y la resolución
final - la guerra de Troya dura varios años hasta
que termina de caer por la treta que inventa Ulises
- era la restauración del balance. Pero en cambio
el film intenta mostrar equilibrio en ambos bandos,
en especial que el amor (con mayúsculas) provoca
la perdición de los hombres. Como lo plantea
la película, el romance superficial de Helena
y Paris no vale una guerra. Ya es un mal comienzo del
film.
El otro punto es que no todos los personajes restantes
están bien caracterizados. En vez de enfocarse
en Paris y Helena, el film se centra en Aquiles (lo que
hacía también el poema), pero le da un perfil
anacrónico. Es un ninja adolescente, caprichoso
y conflictuado. No están mal las líneas
ni la interpretación de Brad Pitt, pero el tema
es que el público no puede interesarse en él
como carácter principal si resulta un egoísta
obsesionado por la gloria. Es un problema del perfil que
elige del guión; el personaje está bien
pero no para esta historia. Como dice James Berardinelli,
un héroe épico debe seguir el molde de Charlton
Heston: ser estoico hasta la médula, mesiánico
en su causa, incorruptible, y recitar sus líneas
con voz de barítono. El Aquiles de Pitt, en cambio,
es un héroe con profundos problemas sicológicos.
Es un mercenario renegado y conflictuado, cuando lo lógico
hubiera sido mostrar a Agamenón como un déspota
(que el film lo hace) pero a Aquiles como un justiciero.
Tampoco funciona demasiado el romance con Criseida - los
libretos incluyen los romances como formas de humanizar
a los personajes -. Uno podría decir que ninguno
de los romances que muestra Troya están desarrollados
decentemente ni funcionan como mecanismos de que el público
pueda simpatizar con los personajes.
Y si las historias de Paris y Aquiles tienen problemas
de perfil y desarrollo, el filme ya se ve dañado
en su credibilidad. Es indudable que son brillantes
las coreografías de lucha de Aquiles, pero el
personaje no termina de enganchar a la audiencia. En
donde Troya consigue mejores réditos es
con Hector; repito que no es un problema de actores
ni de lucidez de las líneas del guión
(que están bien) sino del puesto y el perfil
que el libreto se esfuerza en plantear. La interpretación
de Eric Bana es excelente, y este Hector decide seguir
adelante a pesar de saber que su causa es un error.
Protege a su hermano, su familia y su ciudad aunque
reconoce que estén equivocados. Hay un conflicto
interno entre lealtad y causa justa que funciona muy
bien. Y el otro que anda de maravillas es Peter O´Toole
como Priamo: es un convencido del destino y un hombre
justo. La escena en que Priamo va a pedir el cadaver
de Hector a la tienda de Aquiles es uno de los mejores
momentos del filme (sino el mejor). Quizás la
película hubiera funcionado mucho mejor centrándose
en Priamo con exclusividad, y dando perfiles muy secundarios
al resto. En esa escena se transpira nobleza, que es
lo que hace funcionar a los filmes de Peter Jackson.
Del lado de los héroes, solo Hector funciona;
Priamo participa muy poco. Y del lado de los villanos
- si los hay -, Brian Cox se relame con su Agamenón.
El tema está en que gran parte de los personajes
resultan ser cínicos o desprejuiciados, y sólo
los papeles que transpiran nobleza funcionan, pero lamentablemente
son muy pocos. Ulises era un personaje perfecto para
esto, pero el libreto lo sepulta y le da muy poco tiempo
de pantalla. Y si los perfiles de los personajes funcionan
a medias, lo que pase en los combates masivos no termina
por interesar demasiado. No están mal hechos,
pero carecen del nervio que Peter Jackson ponía
en las descomunales refriegas de El Señor
de los Anillos. La cámara es muy externa
al choque de fuerzas, no tiene protagonismo ni nos inserta
en medio del combate. Si uno compara con otras grandes
obras épicas recientes (la trilogía de
Jackson, o bien Cruzada de Ridley Scott), ve
que la carnicería aquí es muy descremada.
Es un buen filme, pero no uno memorable. La mayoría
de líneas del guión son muy buenas, pero
el problema es que la película carece de héroes,
de individuos incorruptibles con causa justa. Los que
hay son muy pocos y no son los principales, con lo cual
a uno no le interesa demasiado el resultado de la guerra.
Si el guión fuera menos anacrónico y cínico,
y hubiera seguido los carriles habituales del peplum
(como se denomina al género de sandalias y togas,
y se le conoce a los filmes de romanos y griegos) en
vez de intentar un experimento freudiano de los héroes
de la antigua Grecia, podría haber resultado
un clásico. Pero así como está,
es un collage donde todos los elementos son de
buena calidad pero resultan incompatibles al intentar
unirlos. |