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Brasil, 2010 : Wagner Moura
(Coronel Nascimento), Irandhir Santos (Diogo Fraga), André
Ramiro (Capitán André Matias), Milhem Cortaz
(Coronel Fábio), Maria Ribeiro (Rosane)
Director - José Padilha,
Guión - José Padilha & Bráulio
Mantovani
TRAMA : Roberto Nascimento
sigue al frente del BOPE - el escuadrón de élite
dedicado a purgar de criminales a las favelas brasileñas
-, ya que su plan de retiro se ve seriamente afectado
por una fallida operación de incursión
en una cárcel de máxima seguridad dominada
por los narcotraficantes. A pesar de la matanza la figura
de Nascimento se vuelve popular, y el gobernador de
Rio lo asciende al cargo de secretario de inteligencia
y seguridad. Nascimento aprovecha la ocasión
para armar y expandir al BOPE, y con la nueva potencia
de la fuerza asesta una serie de golpes fatales al narcotráfico
que controla las favelas... pero termina por dejarle
el terreno libre a las fuerzas policiales corruptas,
las que acaparan todo y se establecen como una nueva
mafia. Ahora las milicias han comenzado a enquistarse
en el poder, ya que seducen a los políticos ofreciéndoles
el caudal de votos de las favelas que dominan; y esto
ha derivado en la vista gorda de los gobernantes hacia
los negocios sucios de los policías corruptos.
Pero Nascimento se ha enterado de esto y ha comenzado
a combatirlos... generando una situación muy
inestable y peligrosa en donde todos lo quieren ver
muerto.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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En el 2007 Jose Padilha anotó un gol de media cancha
con Tropa de Elite, una
película que tomaba la dura realidad del narcotráfico
en las favelas brasileñas y lo reelaboraba para
convertirlo en un vehículo de acción con
toques de denuncia. La gente la adoró, aún
cuando el filme tuviera un indisimulable tono facistoide,
pero quizás ello no era más que una señal
de los tiempos que se viven en Brasil. En épocas
desesperadas la gente precisa héroes y, cuando
los tiempos son violentos y sanguinarios, los héroes
deben ser implacables. Ya que el éxito fue masivo
con mayúscula se imponía la obligatoria
secuela, la que tardaría 3 años en ver la
luz.
Tropa de Elite 2 no es tan pareja como el original,
pero sigue siendo potente y efectiva. Por supuesto es
un filme tendencioso y discursivo, escrito con un punto
de vista rabiosamente derechista. Para colmo el libreto
no disimula sus simpatías y decide retratar a
los equilibrados, izquierdistas y defensores de los
derechos humanos como una serie de patéticas
caricautras, inoperantes y obstructores de la real justicia
que sólo el coronel Nascimento puede impartir
... con la fuerza de las balas.
En realidad allí radica el principal defecto
de la saga, y es la ausencia de un punto intermedio
que sirva para reflexionar y poner las cosas en perspectiva.
Es un filme profundamente fascista, en donde el único
punto de vista válido es el del héroe.
Si uno analiza cúal es la esencia del fascismo,
podría decir que se trata de una élite
sabihonda que gobierna y cree tomar las mejores decisiones
sobre el futuro del resto de la sociedad. Lo que el
fascismo no reconoce son dos cosas: a) que esa élite
puede tomar decisiones incorrectas (a final de cuenta,
son humanos); b) que alguien de afuera pueda subrayar
cuándo un miembro de la élite ha tomado
una decisión incorrecta. ¿Qué
pasaría si un día el BOPE (la tropa de
élite del título) la pifiara y comenzara
a liquidar civiles inocentes? ¿Quién tendría
tanto poder (y huevos) como para recalcarle al BOPE
el error y, sobre todo, aplicar justicia real a los
culpables?. El problema es que el enemigo no
nace con una camiseta negra tatuada en la piel, con
lo cual uno puede ajusticiar a un inocente con suma
facilidad en un régimen en donde la violencia
es ley. Y eso es lo que pasó en Argentina en
los años de plomo del Proceso militar.
En Tropa de Elite 2 los enemigos ya no son los
narcotraficantes sino los políticos, los policías
corruptos,... y hasta en cierto modo los operadores de
derechos humanos. Es cierto que a veces los últimos
defienden lo indefendible, pero el guión se encarga
de masacrarlos, haciéndolos lucir como unos tarados
que enarbolan discursos indigeribles. Las conclusiones
que saca el filme suenan lógicas - cuando uno
extermina a una mafia, viene otra a ocupar el espacio
vacante -, y uno debe admirar a José Padilha
por la intensidad que pone para exponer su tesis. Al final
las cosas se ponen tan viscerales que uno termina vitoreando
al héroe... aún cuando sea un asesino y
torturador con patente oficial.
Tropa de Elite 2 quizás sea más
analítica y menos movida que el original, pero
sigue siendo impactante. La dirección es magistral
y el libreto es inteligente. Nada de esto significa
que se trate de una historia equilibrada, pero al guión
no le interesan las medias tintas. Aquí hay una
tesis subrayada con sangre - que sólo los
vigilantes pueden depurar y salvar a la sociedad -,
la que es incorrecta por donde se la mire, pero que
está desarrollada con tanta calidad que resulta
festejable.
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