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GB, 2009, miniserie: Dougray
Scott (Bill Mason), Joely Richardson (Jo Playton), Eddie
Izzard (Torrence), Brian Cox (Dennis Masen), Vanessa Redgrave
(hermana Durrant), Jason Priestley (Coker) Director
- Nick Copus, Guión - Patrick Harbinson, basado
en la novela homónima de John Wyndham
TRAMA : Bill Mason es un biólogo
que trabaja en una corporación dedicada a explotar
el combustible vegetal que se obtiene a partir de los
trífidos - unas plantas mutantes carnívoras
que son mantenidas en cautiverio de máxima seguridad
-. Los trífidos fueron hallados en Africa hace
más de treinta años, y desde entonces
han sido modificados genéticamente para que su
producción de petróleo vegetal fuera más
fructífera. Pero en una de sus recorridas Mason
es atacado en los ojos por una de las plantas, y es
enviado a un hospital en Londres. A la mañana
siguiente Mason se despierta y encuentra que la ciudad
está sumida en el caos, ya que toda la población
ha quedado ciega después de presenciar una extraña
aurora boreal. Poco a poco Mason comienza a enterarse
que el fenómeno ha sido global, y que la inmensa
mayoría de la humanidad ha perdido la vista.
Y, en medio del desastre, las fuentes de energía
han fallado y han liberado a los trífidos de
sus celdas. Ahora Mason y un puñado de videntes
deberán sobrevivir, no sólo a los ataques
de las plantas sino también a las facciones extremistas
que han surgido y luchan violentamente por hacerse con
el poder en medio del caos.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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John Wyndham es uno de los más grandes autores
británicos de ciencia ficción, conjuntamente
con H. G. Wells y Nigel Kneale. En esta ocasión
es el turno de la tercera adaptación de su clásico
El Día de los Trifidos, el que fuera llevado
al cine en 1962 y fuera
recreado en otra miniserie de la BBC en 1981. Esta
versión 2009 del libro tenía todas las condiciones
para ser la puesta en escena definitiva: abundante presupuesto,
buenos efectos especiales, disponibilidad de recursos
para contratar actores, libretistas y directores capaces.
El problema es que carece de energía para plasmar
la situación apocalíptica que la historia
exigía. No sólo eso, sino que arruina la
trama con un villano patético y situaciones mal
resueltas.
La versión cinematográfica
de 1962 con Howard Keel era un engendro que no dejó
satisfecho a nadie. En cambio la miniserie de 1981 era,
según los entendidos, una versión muy
fiel a pesar de los FX baratos de la época. Si
uno analiza la miniserie 2009, en el fondo no hay grandes
cambios con el libro original. Acá los trifidos
son una especie surgida en Africa y no el fruto de la
experimentación genética de los soviéticos;
tal como en la novela, proveen un combustible sustituto
esencial; y el fenómeno global que produce la
ceguera es accidental, mientras que en el libro daba
a entender que era parte de un plan de invasión
alienígena de los mismos trífidos. Una
gran cantidad de personajes del libro - Bill Mason,
Torrance, el sargento Coker, la hermana Durrant - permanecen
en la miniserie. Y a grandes rasgos, la esencia del
relato es la misma.
Pero los problemas pasan por la dirección blanda
de Nick Copus y los agregados que hizo el libretista
Patrick Harbinson. Los 15 minutos iniciales son muy
buenos, con aviones cayendo sobre Londres debido a la
ceguera generalizada (que ha afectado a los pilotos)
y episodios de devastación masiva. Pero las cosas
empiezan a ir mal cuando el guión decide meter
a un estúpido bioterrorista que decide apagar
las vallas eléctricas que mantienen presos a
los trífidos, y a esto se suma la presencia irritante
de Eddie Izzard como el demente de turno. En un principio
no hay nada malo con Izzard - provee un toque de humor
al comenzar a explotar las múltiples libertades
que el holocausto genera, como robar trajes y autos
de lujo, e ir a dormir a 10 Downing Street, la
residencia del primer ministro británico -, hasta
que debe ponerse en la piel del villano... y termina
resultando una caricatura. En el libro, el personaje
de Torrance era un individuo brutal decidido a establecer
una dictadura de la manera más sangrienta posible;
pero aquí, el Torrance de Eddie Izzard es un
bufón sin demasiado carácter ni carisma
y con capacidad de liderazgo cero. Es un villano de
copa de champagne en mano en vez de ser un individuo
cruel y atemorizante, y uno se pregunta varias veces
a lo largo de la miniserie cómo sus seguidores
le hacen caso a un tipo tan blando.
A esto se suman otras fallas. En la miniserie, Mason y
Coker llegan a un convento regido por la hermana Durrant,
y todo el lugar está asediado por trífidos,
pero las plantas permanecen pasivas en las afueras del
edificio. Más tarde nos enteramos que la bondadosa
hermana ha ido despachando diariamente ciegos a los bosques
para que las plantas se alimenten y no ataquen el convento.
Toda esa secuencia - que debería ser shockeante
- resulta impresionantemente blanda y es dejada de manera
trunca.
Y quizás allí reside el mayor problema
de toda la miniserie. Carece totalmente del clima de
terror que era lo que la historia estaba pidiendo a
gritos. En realidad la trama trata sobre una situación
demencial, en donde la gente toma medidas extremas más
allá de sus límites morales con tal de
sobrevivir, y el horror los acecha a la vuelta de la
esquina. Pero el libreto se ensalza en las insulsas
peleas internas de los sobrevivientes y le dedica la
mayor parte del tiempo a ello antes que a las criaturas.
Y cuando éstas aparecen, están ok pero
no son impresionantes. Ciertamente los trífidos
sólo juegan un papel secundario (o terciario)
en su propia película. Si uno considera otros
filmes apocalípticos con climas asfixiantes -
como Exterminio o La Niebla
-, verá lo flácida que es esta versión
2009 de la novela de John Wyndham.
El Dia de los Trifidos 2009 está ok para
ver en TV, pero no es una adaptación memorable.
Errores de dirección y de criterio artístico
le quitan el clima paranoico que se precisaba. Se deja
ver, es una versión cuidada en lo estético,
pero no deja de ser una oportunidad desperdiciada de
adaptar un gran clásico como realmente se merecía.
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