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USA, 1974 : Steve
McQueen (jefe Michael O'Hallorhan), Paul Newman (Doug Roberts), William Holden
(James Duncan), Faye Dunaway (Susan Franklin), Fred Astaire (Harlee Claiborne),
Susan Blakely (Patty Simmons), Richard Chamberlain (Roger Simmons), Jennifer Jones
(Lisolette Mueller), O.J. Simpson (Harry Jernigan), Robert Vaughn (Senador Gary
Parker), Robert Wagner (Dan Bigelow), Susan Flannery (Lorrie) Director
- John Guillermin (escenas de acción dirigidas por Irwin Allen), Guión
- Stirling Silliphant, basado en las novelas The Tower de Richard Martin Stern
y The Glass Inferno de Thomas N. Scortia y Frank M. Robinson, Musica - John Williams |
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El cine catástrofe no es un género absolutamente nuevo, ni siquiera
uno que haya inventado Irwin Allen. Desde principios de siglo han existido esporádicos
filmes sobre desastres, sin contar a los de los monstruos radiactivos e invasiones
marcianas (que en realidad se han transformado en un género por sí
mismo). Los Ultimos Dias de Pompeya (1935), San
Francisco (1936) o Una Noche para Recordar
(1958) son algunos exponentes del género que trataban, respectivamente,
la explosión del Vesubio a principios de la era cristiana, el terremoto
de San Francisco de 1906, o el hundimiento del Titanic.
Como género, el cine catástrofe es uno de los más despreciados.
No es difícil comprender el por qué; se trata de un género
que se basa en los efectos especiales y, mientras tarda en llegar la gran secuencia
de FX hay un enorme y largo relleno de drama de stock protagonizado por estereotipos.
Lo que haría Irwin Allen es tomar esas bases y convertirlo en una fórmula
que terminaría por erigirse como el standard del género. Esto es,
desastre que se aproxima por causas naturales o de negligencia de las autoridades
/ responsables; un monton de parejas que aportan pequeñas historias dramáticas
y que sólo sirven para plantear el interrogante de quién quedará
vivo; el héroe, que lidera el rescate y se las conoce todas; un montón
de personajes de stock, creados simplemente para generar impacto cuando mueren
sorpresivamente; largas secuencias de supervivencia - que llamaríamos
las maratones del cine catástrofe -, donde numerosos personajes deben
sortear un obstáculo hasta que alguien se muere (la misma escena repetida
de modo interminable con cada actor); y un rescate milagroso donde el malo / negligente
recibe el castigo que se merece.
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Irwin Allen era un productor y director que había obtenido un modesto
éxito con Viaje al Fondo del Mar (1961),
la que luego terminaría por adaptarla como serie de TV, y comenzaría
una larga trayectoria como productor televisivo. De esa epoca datan la series
Viaje al Fondo del Mar (1964 - 1968), Perdidos
en el Espacio (1965 - 1968), El Tunel del Tiempo
(1966 - 1967) y Tierra de Gigantes (1967
- 1970). La series de Allen se basaban en ciencia ficción, y terminaban
por ser flagrantes copias de otros clásicos (20.000
Leguas de Viaje Submarino, Robinson Crusoe,
La Máquina del Tiempo o Los
Viajes de Gulliver), con presupuestos mínimos, conceptos científicos
atroces y guiones terribles. El éxito de Allen se basaba en la fascinación
del público por la idea que él vendía, pero con el tiempo
ni los ratings ni los ejecutivos de los canales terminaban por soportar los bajos
niveles de calidad de sus productos. Decidido a dar el gran paso, Allen regresaría
al cine; casualmente el éxito de Airport (1970)
le daría la señal de que el público gustaba del cine catástrofe,
y se lanzaría con La Aventura del Poseidón
(1972) en el género. Con el tiempo Irwin Allen sería el Dios del
rubro, título que duraría todo el resto de la década hasta
la terrible When The Time Ran Out (1980). Airplane!
- la satira de Zucker, Abrahams y Zucker sobre el género - terminaría
por bajar al telón al cine catástrofe, precisamente con un drama
de aeropuerto tal como lo había iniciado Airport.
The Towering Inferno (1974) es la segunda
incursión de Allen en el género. Y posiblemente sea la mejor de
las películas de desastres de los 70. La génesis del proyecto fue
algo curiosa; con el cine catástrofe en boga, la
Warner adquirió los derechos de la novela The
Tower, para descubrir que 8 semanas después Allen había comprado
para la Fox la opción sobre el libro The
Glass Inferno. En The Tower, un terrorista
suicida detona una bomba en la base de un edificio mientras una fiesta VIP se
desarrolla en el penthouse del mismo y los invitados quedan atrapados.
Mientras, en The Glass Inferno la baja calidad
de los materiales de construcción es alertada por el arquitecto del edificio
mientras un incendio comienza a devorar el rascacielos. Como las tramas eran parecidas,
la Warner y la Fox
se aliaron y pusieron a Allen a cargo del proyecto. Allen trajo al guionista Stirling
Silliphant (premiado por la academia por el libreto de
In The Heat of The Night), que se puso a mezclar historias y personajes
de las dos novelas, amén de aportar ideas originales.
Los libros, en realidad, intentanban reflejar algo de la paranoia de los setentas
con los desastres en rascacielos. La construcción de las Torres Gemelas
data de esa época, justo cuando cuando se suceden catástrofes con
el incendio de dos edificios en San Pablo (Brasil) en 1972 y 1974, con enorme
número de víctimas. La hipótesis de un siniestro en un rascacielos,
y que este se convirtiera en una trampa mortal, no resultaba tan disparatada...
Pero yendo al film, Infierno en la Torre es larga,
excesiva y pretensiosa como todas las películas de cine catastrofe. Dura
dos horas y media que, a pesar de un buen ritmo, terminan por sentirse. El film
realiza unas cuantas cosas bien: no hay demasiadas historias - al contrario de
las interminables parejas de viejitos enamorados, esposos engañados, ladrones,
suicidas, etc. que suele ofrecer el cine de aeropuertos -; a los pocos minutos
de iniciada la película ya estamos involucrados con el siniestro; la evolución
del mismo tiene cierta tensión; hay algunas muertes sorpresivas y espectaculares;
hay unas cuantas buenas actuaciones; y no satura demasiado al espectador con ridículeces.
El problema es que en su fase intermedia, cae en todos los clisés y las
fallas que se le atribuyen al cine catástrofe. Cuando la Sra. Mueller baja
a rescatar a la madre sorda y sus hijos, uno se agarra la cabeza. Es una escena
terriblemente mala, predecible, absurda, seguida de la clásica prueba muscular
del género - donde una escalera o puente se desmorona y todos los actores
pasan de un modo interminable por dicho obstáculo -. Pero después
retoma bastante bien el ritmo y se deja ver.
Pero, en general, el pegamento
con cola de los dos libros se hace notar. Todas las escenas de Paul Newman van
de lo standard al clisé puro, duro y mediocre. No es un problema del actor,
sino de las líneas y secuencias que el guión le ha dejado. El codicioso
Richard Chamberlain que le hace ahorrar unos dólares a su suegro con cables
eléctricos de mala calidad; el héroe que quiere abandonar su carrera
y debe rescatar a todos a último momento; el romance ilegal, etc. etc.
Las escenas con Fred Astaire son también espantosas, y hay bastante incoherencia
en todos los sentidos : desde incendios que salen en 6 o 7 pisos simultáneos
- en realidad se generó en uno sólo... ¿cómo hizo
para ir al 65, al 138, al...? -, teléfonos y luz que funcionan a pesar
de que los pisos intermedios estén ardiendo como el Infierno del Dante;
bomberos que intentan apagar el siniestro con mangueritas de jardín....
Por suerte llega Steve McQueen a rescatar el día. Mientras que el resto
de las escenas van de correctas a abominables, todas las secuencias con los bomberos
son muy buenas. McQueen se devora la pantalla, actúa de modo lógico
y coherente, es arriesgado e ingenioso. El rescate del ascensor panorámico
es espectacular así como la excelente escena del cable que tiran entre
los dos edificios (y que pasan a la gente a través de una jaula de metal).
El problema es cuando McQueen no está en pantalla y la pueblan todos los
estereotipos que deambulan por escena. Uno piensa que el film podría haber
sido formidable si se hubiera podado a la mitad y sólo hubieran dejado
la historia de los bomberos.
Con sus incoherencias y disparates, The Towering
Inferno es una película de catastrofes que se deja ver y resulta
entretenida. Al menos dispara secuencias a cada momento, de modo de si una resulta
absurda no pasa mucho antes que venga otra escena que puede estar mejor. Pero
al menos depara algunas sorpresas, con lo cual el interés nunca termina
por decaer demasiado. |
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