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TRAMA : Lara Croft da con el paradero del Templo
Lunar construído por Alejandro Magno y ahora
sumergido en el mar. Explorando sus antiguedades, descubre
una extraña esfera pero pronto una banda de intrusos
se tirotea con Lara y su expedición. Con algunas
fotos del objeto, Croft se propone investigar pero una
misión del Mi6 le alerta que los perpetradores
del atentado son esbirros de la mafia china, cuyo propósito
es robar el artefacto para entregárselo al traficante
de armas biológicas Jonathan Reiss. Con fragmentos
de los mensajes interceptados, Croft deduce que lo encontrado
en el Templo Lunar es un dispositivo que permite hallar
el lugar de la Cuna de la Vida, donde se habría
originado toda la existencia terrestre, y que contendría
la Caja de Pandora. En el interior de la mítica
caja habría un poderoso virus capaz de devastar
regiones y poblaciones enteras. Con el propósito
de detener a Reiss, Croft consigue que el Mi6 libere
al mercenario Terry Sheridan, un viejo amor de Lara,
quien posee contactos con la mafia china. Pero Sheridan
parece tener sus propios planes, los cuales pueden evitar
que Lara Croft pueda conseguir la Caja de Pandora antes
que los traficantes de armas.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Tomb Raider es el mítico juego de Core
Design, que apareciera en 1996 y desatara una larga
lista de secuelas que continúan hasta el presente.
La originalidad de Tomb Raider se basaba en dos
factores: es lo más parecido a jugar con Indiana
Jones en un videogame - incluso las secuelas del juego
resultaron infinitamente más populares que los
juegos oficiales de Indy lanzados por LucasArts
-, y de modo absolutamente pionero, presentaba a una heroína
a cargo de toda la aventura. Era un juego que se basaba
en ingenio y habilidad; había que resolver puzzles
- que daban acceso a las tumbas y templos que Lara Croft
exploraba -, y había que hacerse cargo de algunas
complicadas pruebas de habilidad, las que resultaban placenteras
por la gracia de los movimientos del personaje - trepar,
saltar, balancearse, etc. -. Apasionante y accesible,
pronto el título marcaría a fuego la industria
de los videogames.
Pero Tomb Raider jamás resultó
ser un juego de acción, si bien Lara terminaba
de tanto en tanto envuelta en algunas balaceras. Se
basaba en inteligencia y talento, y la acción
era la sal que condimentaba los argumentos. Como el
título era popular, no tardó demasiado
en llamar la atención de Hollywood, que quiso
sacar inmediatamente una adaptación a la pantalla
grande. Así es como se rodó Lara Croft,
Tomb Raider (exploradora de tumbas) en el 2001.
El film rescataba algunos de los talentos físicos
del videogame y una parte de la resolución de
puzzles, pero terminó transformándose
en un vehículo de acción para la entonces
reciente ganadora del Oscar Angelina Jolie. Para su
época, y considerando la mediocridad de las adaptaciones
filmicas de videogames en general, era un triunfo para
su género, sin dejar de ser una película
bastante pasable para el resto del público.
Dos años más tarde llega esta secuela,
a la que el público y la crítica terminó
por abuchear. El director de la Tomb Raider original,
Simon West, se toma el olivo y es reemplazado por Jan
de Bont. De Bont había sido un director muy prometedor
en una época - con las excelentes Speed
(1994) y Twister (1996) -, pero para el 2003
ya era mala palabra en Hollywood, gracias a filmes tan
desastrosos como Speed 2 o la remake de
The Haunting. Aquí los productores desenterraron
a De Bont de debajo de alguna piedra y lo pusieron en
el sillón de director, decisión que todavía
deben estar lamentando.
Sería injusto cargar todas las tintas a De Bont
por el fracaso de The Cradle of Life. Los guionistas
aportan su carga de horror, aún con la sorpresa
de ver a Steve E. de Souza (autor de la saga de Die
Hard) involucrado en un producto tan mediocre. Como
sea, el tema es que Tomb Raider 2 hace un par
de cosas mejor que el original, pero miles de otras
muchísimo peor. Tomb Raider (2001) era
pasable e incluso imitaba a la perfección escenas
enteras de los video juegos. Pero aquí todas
las premisas de la anterior son tiradas a la basura
- ni siquiera Angelina Jolie parece querer seguir imitando
a Indiana Jones con faldas -, y se termina por
construir un film de acción del modo más
estúpido posible.
Si en Tomb Raider Angelina Jolie parecía
fuera de foco con el personaje, demasiado afectada e
intentando generar un carisma que no poseía,
al menos en The Cradle of Life se la ve más
relajada y segura. Es más efectiva como heroína
de acción, y tiene sus momentos para desarrollarse
como caracter, que si bien no llega ni a estar al nivel
dramático de la peor telenovela, al menos le
dan un poco de carnadura a un personaje que antes tenía
cero tridimensionalidad. El problema es que el guión
y el director comienzan a vomitar de manera compulsiva
escenas de acción exageradas y argumentos desorbitados,
sin preocuparse siquiera si la audiencia ha comprado
la idea. Es bastante parecido a lo que pasa con buena
parte de los filmes de Barry Sonnenfeld, que cree que
gracia es tirar constantemente objetos contra la pantalla
y hacer cosas exageradas hasta lo absurdo. Aquí
De Bont se empeña en lanzar a Jolie desde rascacielos
con paracaídas extraños salidos de quién
sabe donde, pelearse a trompadas con tiburones, armar
transmisores satelitales con un TV, un celular y un
chicle, o ir correteando en moto por plena Muralla China.
En el medio de todo esto debería haber un argumento
medianamente creíble y una dirección diestra
que hiciera digerible semejantes exageraciones. Para
que usted compre una historia disparatada es necesario
que exista un héroe interesante, una o dos cosas
absurdas a lo largo del film, un argumento medianamente
inteligente, un director con talento y un actor con
carisma. Aquí Jolie actúa algo mejor pero
no tiene el angel que un héroe de acción
precisa; la historia es absurda por donde se la mire,
aparecen recursos mágicos (Deux Ex Machina) de
la galera a cada rato, y para peor el director (que
había filmado Speed a toda velocidad)
ahora cree que la acción se filma mejor en camara
lenta todo el tiempo - si esas secuencias hubieran sido
rodadas en velocidad normal, quizas Tomb Raider 2
hubiera durado media hora menos -.
El tema no es sólo De Bont. El guión sale
con una ensalada disparatada, donde la Caja de Pandora
resulta ser la portadora de un virus ultra letal, que
los egipcios descubrieron la caja y se murieron pero que
alguno (no se sabe cómo) pudo resistir y enterrar
en la India, tras lo cual Alejandro Magno invadió
dichas tierras y se le murió todo el ejercito.
Y, nuevamente, otro ser humano inmune al super virus de
la Caja logró transportarlo a un templo que el
conquistador construyó, dejando una pista de su
ubicación en una fantástica bola holográfica
imposible de construir con la tecnología de aquella
época. A esto se suma el malvado ex premio Nobel
que ahora vende armas biológicas y vive en el sótano
de un shopping, el ex amor (y eventual traidor)
de Lara Croft, la mafia china que no se sabe muy bien
que pito toca en todo esto, y un montón de personajes
de relleno escritos como el demonio.
Los americanos tienen un término para todo esto:
prepotente (preposterous). Tomb Raider, The
Cradle of Life es un film prepotente, que se lleva
por delante al espectador, disparando cosas inverosímiles
de la peor manera posible y sin importarle si la audiencia
lo considera siquiera coherente. Cada vez que el film
cambia de escenario, hay un hueco gigantesco de lógica
en el guión. Sólo le interesa mostrar
escenarios turísticos y disparatadas rutinas
stunt. Con la excepción de algunos momentos
de Angeline Jolie, y la secuencia de los guardianes
de las sombras cerca del final, el resto es ridículo.
Ni siquiera el guión ni los personajes le guiñan
a la audiencia de que esto no va en serio - por el contrario,
todos actúan como si sus vidas estuvieran realmente
en juego -. Se salva de la quema porque al menos, en
una madrugada solitaria plagada de bodrios en TV, resultaría
medianamente digerible. Pero en un día comun,
más vale que escape de Tomb Raider 2: La Cuna
de la Vida.
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