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TRAMA : En vísperas de fin de año
de 1899 en lnglaterra, el inventor George se reúne
con unos amigos para mostrarle su última creación
: un pequeño dispositivo capaz de viajar a través
del tiempo. Una vez encendido el artefacto, éste
desaparece delante de los ojos de los presentes, pero
los amigos de George descreen de sus teorías
y piensa que se trata de algún truco de magia.
Después de la velada, George se encuentra firmemente
decidido a confirmar su teoría, y para ello se
monta en una réplica a escala humana del artefacto.
Una vez encendida, la máquina del tiempo lo llevará
hacia el futuro, descubriendo el paso de guerras mundiales
y ataques atómicos a Inglaterra. Así es
como el inventor llega hasta el año 802.701,
donde descubre que la humanidad ha evolucionado en la
raza Eloi, seres que carecen de cultura y viven en un
mundo paradisíaco, alimentándose de frutos
salvajes y disfrutando de la naturaleza. Pero a medida
que George comienza a averiguar, encontrará que
los Eloi no superan los 20 años, y que son criados
como ganado por los Morlock, seres que viven en las
profundidades y que habiendo sido parte de la raza humana,
han evolucionado como monstruosos caníbales.
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H.G. Wells es probablemente el más grande autor
de ciencia ficción junto con Julio Verne. Esto
no desacredita a todos los geniales autores posteriores,
pero Verne y Wells son los creadores del género.
Y si bien Wells no tenía la erudición de
Verne (20.000 Leguas de Viaje Submarino es una
verdadera enciclopedia de biología marina), tuvo
algunas de las más poderosas e influenciales mentes
de la literatura fantástica : basta con nombrar
a tres de sus obras más relevantes : La
Guerra de los Mundos, El Hombre Invisible,
y La Máquina del Tiempo. Lamentablemente
la obra fantástica de Wells fue breve antes de
dedicarse de lleno a la política y abandonar la
escritura de libros de ficción.
Esta versión cinematográfica viene de
la mano de George Pal, un artesano que había
probado las mieles del éxito en 1953 con su clásica
adaptación de La
Guerra de los Mundos. En comparación a dicha
space opera, La Máquina del Tiempo
es una obra más modesta, pero argumentalmente
es mucho más sólida. Las ideas y los personajes
están mejor desarrollados, y el diálogo
no suena a pastiche, además de que Rod Taylor
es un intérprete con más carisma que Gene
Barry (aunque no mejor actor).
Sin duda el filme es un clásico, pero no uno
exento de algunos defectos que tienen que ver más
con el tono y los tiempos narrativos. El comienzo de
la película es perfecto; es un ejemplo de cine
didáctico, decidido a mostrar en términos
simples la teoría de lo que va a desarrollar.
La explicación de George acerca de la cuarta
dimensión (y la demostración de Hillyer
de las tres dimensiones clásicas : largo, ancho
y altura) es impecable, y quizás pueda reprocharse
ciertas actitudes estereotipadas de los amigos del inventor,
donde uno llega a plantearse seriamente si existe una
relación de verdadera amistad entre ellos. También
cae en algunos clisés de la época : el
diálogo a solas entre George y Filby muestra
cierto conservadurismo muy propio de los 60, donde la
ciencia era considerada aún una caja de Pandora
que podría traer consecuencias desagradables
para la humanidad. También en los diálogos
de Filby se destila el dogmatismo cristiano de George
Pal ("no hay que atentar contra el orden y las
leyes de la providencia"), que también
estaba presente en el final de La Guerra de los Mundos
(cuando Forrester se refugia en la Iglesia, esperando
el fin del mundo).
Pero por suerte el filme no se explaya demasiado en
debates profundos, y a los cinco minutos el espectador
se encuentra montado en la máquina del tiempo
junto con George (cuyo apellido nunca se menciona, pero
que en la máquina figura grabado como H. George
Wells). El diseño del artefacto es un clásico,
y es una ejemplo de simpleza y belleza, considerando
que las partes fundamentales del aparato provienen realmente
de un viejo trineo de nieve y un sillón victoriano
de barbería.
Y cuando George pulsa la manivela es cuando la aventura
comienza. Su visión del transcurso de las épocas
dado por los cambios de vestuario en el maniquí
del escaparate de la casa de enfrente es realmente otro
ejemplo brillante de economía de medios que utiliza
Pal. Las paradas ocasionales de George están
bien resueltas, mas allá de ciertos conceptos
que han quedado desfasados, como el de un supuesto ataque
atómico en la Inglaterra de 1966; pero la escena
sirve para ilustrar al protagonista en lo que son los
refugios y las sirenas de alarma, algo que se repetirá
cuando llegue al futuro en el año 802.701.
Y es precisamente cuando arriba al mundo de los Eloi
y Morlocks en donde el filme comienza a hacer agua.
Más de uno hubiera pedido más paradas
intermedias de George en su viaje al futuro. El comienzo
de la secuencia no está mal; la investigación
inicial del paisaje futurista y el descubrimiento de
los Eloi. El problema es cuando éstos empiezan
a hablar, que es cuando comienzan a notarse los agujeros
del libreto. Simplemente los diálogos son anacrónicos
: los Eloi parecen carecer de sentimientos (por eso
no rescatan a Weena del río), pero por otro lado
se procrean (¿cómo?). No tienen
cultura pero son capaces de mantener un diálogo
fluído; y si la idea de Pal era la de pintarlos
como niños crecidos, carece de consistencia con
la delicada seducción que hace George de Weena
sobre el final del film (la reacción debería
ser de temor o desconfianza; ¿no sería
acaso un caso de abuso infantil?). Conocen costumbres
como sentarse a una mesa y comer con platos; y quizás
hubiera sido mejor retratarlos como humanos en bruto,
al estilo de El Planeta de los Simios, donde
el recién llegado comenzara a enseñarles
un poco de cultura y algunas palabras.
Pero si la concepción del film acerca de los Eloi
es inconsistente, mucho peor es la de los Morlocks. Como
creaturas, el maquillaje termina por ser bizarro. Como
raza, si supuestamente dominan el uso del telar para proveerles
de ropas a los Eloi, hacen uso de látigos, manejan
tecnología para llamar a los Eloi o poseen máquinas,
es incomprensible que sean bestias brutas y deformes.
Deberían tener su propio lenguaje. Teóricamente
es una raza más evolucionada, pero la película
no lo presenta así; y la incursión de George
en las catacumbas de los Morlocks es demasiado expeditiva.
Weena - que no conocía hasta hace mucho el fuego
- sabe ahora lo que es una antorcha, y que la tela tiene
propiedades combustibles. Y con el agregado terrible que
en las cuevas existe algún tipo de líquido
inflamable que George enciende por casualidad, y que sirve
para brindar un grand finale explosivo a la secuencia.
En ese sentido, la lógica va a los saltos en dicha
porción de la cinta.
Obviamente la película difiere de la novela.
En el libro, el inventor es capaz de llegar a millones
de años en el futuro para descubrir que la humanidad
ha evolucionado en forma de crustáceos; los Eloi
son más primitivos y se sacrifican voluntariamente
a los Morlocks a cambio del bienestar material que éstos
le proveen. Y, como menciona Richard Scheib en su sitio,
todo ello no es más que una sátira encubierta
de Wells hacia la sociedad victoriana de su época,
donde los Eloi simbolizarían a las clases altas
y los Morlocks a la clase obrera, ofreciendo los primeros
su sangre con tal de mantener los privilegios de su
modo de vida que le proporcionan éstos últimos.
Es un muy buen filme, con algunos tiempos acortados
debido a cuestiones presupuestarias y con un núcleo
argumental que precisaba pulir. Posteriormente se hicieron
algunas versiones televisivas, además de la extraña
Time After Time (donde H.G Wells utilizaba la
máquina del tiempo para salir en búsqueda
de Jack el Destripador), y la remake hollywoodense
del 2002, que esperamos comentar en próximo.
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