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USA, 2011 : Chris Hemsworth
(Thor), Natalie Portman (Jane Foster), Tom Hiddleston
(Loki), Anthony Hopkins (Odin), Stellan Skarsgård
(Erik Selvig), Kat Dennings (Darcy Lewis)
Director - Kenneth Branagh, Guión
- Ashley Edward Miller, Zack Stentz & Don Payne,
basados en el comic de la Marvel creado por Stan Lee,
Larry Lieber y Jack Kirby.
TRAMA : Asgard es el lugar
sagrado en donde residen los dioses, comandados por
el rey Odin, "el padre de todos". Pero Odin
está viejo y planea delegar el trono en su hijo
mayor Thor. Sin embargo, los gigantes helados de Jotunheim
- reino que mantiene una tensa tregua con Odin - aprovechan
el tumulto causado por la ceremonia de coronación
para intentar recuperar un artefacto de poder que el
rey de Asgard les arrebatara hace ya muchos milenios.
El robo es abortado por la intervención de Thor,
quien decide ir hasta Jotunheim para castigar y exterminar
a los gigantes. Pero Odin desaprueba la violencia de
Thor y decide desterrarlo sin poderes, enviándolo
a la Tierra como un simple mortal. Ahora Thor deberá
encontrar la forma de regresar a Asgard, antes que los
conspiradores de turno logren materializar su plan de
asesinar a Odin y quedarse con el trono.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Thor es una creación de Stan Lee, Larry
Lieber (hermano de Lee) y Jack Kirby. Apareció
en Agosto de 1962, y pronto generó su legión
de adeptos, si bien siempre fue un personaje secundario
de la Marvel. El proyecto de la posible adaptación
de Thor al cine comenzó a rodar por los
estudios desde 1990, al año siguiente de la aparición
del Batman de Tim Burton y cuando
comenzó la fiebre cinematográfica por los
superhéroes. El primero en acercarse fue Sam Raimi,
quien estuvo hasta 1997 intentando venderle la idea a
los estudios. El proyecto se cayó, Raimi se fué,
y habría que esperar hasta el año 2000,
cuando los X-Men de Bryan Singer
se convirtieron en un megahit, demostrando de que las
adaptaciones de comics no se trataban de una moda pasajera
y que se podian tratar de manera adulta mientras daban
jugosos réditos en taquilla. A partir de entonces
la Marvel comenzó a planear meticulosamente
un desembarco masivo de sus personajes en el celuloide
y reflotó a Thor, poniéndolo en las
manos de Matthew Vaughn (Kick
Ass) y David S. Goyer (guionista de Blade
y la renovada saga de Batman).
Pero ambos tropezarían con el estudio y terminarían
por apartarse del proyecto, alegando diferencias creativas.
La instancia final llegaría en el 2008, cuando
la Marvel (en una decisión que dejó
con la boca abierta a más de uno) contrató
inesperadamente a Kenneth Branagh como director. Curiosamente
el casting de Branagh sedujo a más de una
estrella, quienes se acercaron al proyecto profundamente
intrigados por lo que haría un director shakespearano
con algo tan pasatista como es la adaptación de
una tira cómica de superhéroes.
En lo personal debo admitir que esperaba lo peor. Son
contados los casos en que los directores han logrado
interpretar con fidelidad la esencia de un personaje
de comic o, incluso, de mejorar la idea inicial; y,
cuando los cineastas no son del palo (léase,
no son directores pochocleros), los resultados suelen
ser desastrosos. Pero aquí Branagh le ha tapado
la boca a todos y el inglés ha terminado despachándose
con la mejor adaptación Marvel desde Iron
Man. ¿Quieren una historia épica
con visos trágicos?. Aquí la tienen.
¿Quieren una aventura pochoclera con secuencias
de acción excitantes?. Thor cumple
y con creces.
La película funciona en dos planos: el "olimpo"
de los dioses nórdicos - en donde están
las intrigas por la sucesión de Odin -, y
las correrías en la Tierra, en donde nuestro
héroe se ve condenado a vagar sin sus superpoderes.
En el primero, Branagh está en su salsa: intrigas
palaciegas, herederos malhumorados, traiciones por doquier,
hijos incomprendidos y padres demasiado severos. Todo
esto ocurre en los aposentos de Odin en el reino fantástico
de Asgard, el que parece una versión con esteroides
del palacio de Ming el Malvado de Flash
Gordon. Los escenarios son gigantes, las armaduras
tienen un brillo que enceguece, y hay una deliciosa
combinación anacrónica entre ambiente
medieval y tecnología de punta. Por suerte los
personajes no terminan devorados por la enormidad de
los sets, y los diálogos son coherentes y bastante
inteligentes.
Una de las mejores cosas que tiene Thor es el
tratamiento del villano, el cual no es una figura malévola
de por si sino que surge como fruto de la evolución
de una serie de hechos trágicos - celos, necesidad
de reconocimiento, venganza -. No es el típico
idiota vestido de negro y que se ríe tontamente
de lo malo que es, sino que se trata de un personaje
profundamente conflictuado que se ve obligado a actuar
cuando descubre la ignominia de su origen. Esto lo hace
humano y comprensible, pero a su vez lo hace menos siniestro
y le quita estatura como villano.
En donde Thor funciona mejor es en el plano terrenal,
en donde el dios nórdico se despierta en un pueblito
en medio del desierto y descubre que carece de superpoderes.
A medida que veía el filme me asaltaba una sensación
de deja vu, hasta que terminé por darme
cuenta que todo esto era un reciclado de ideas de Superman
II. Otro superhéroe sin poderes; otro alienígena
llegado a un pueblito y preguntando para que sirve cada
cosa; otro enfrentamiento campal en medio del desierto.
Lo que le ocurre a Thor es una mezcla de cosas que le
sucedían tanto a Superman como al general Zod en
el filme de Richard Lester
de 1980. Por suerte Branagh maneja las cosas de manera
muy diferente y uno puede darse el lujo de perdonar las
similitudes.
El casting es uniformemente bueno. Hopkins está
medido; Natalie Portman (que últimamente está
en todos lados) está ok, aunque no es memorable;
pero sin lugar a dudas la gran sorpresa resulta ser
el ignoto Chris Hemsworth, una masa de músculos
de dos metros de altura que derrocha carisma y sabe
actuar. Hemsworth parece tener la misma estrella que
Christopher Reeve; es otro desconocido con talento que
surge de la nada para cargarse la película al
hombro y brilla de igual a igual con tipos de mayor
renombre que él. Lo más curioso de todo
esto es que Hemsworth (cuyo mayor papel previo fue hacer
de padre de James T. Kirk durante los cinco minutos
iniciales en la nueva Star
Trek) había sido rechazado para el rol, hasta
que Branagh le dió una segunda oportunidad.
Thor es una muy buena película de superhéroes.
Su mayor virtud es que no se siente como tal. Si hay
algo que reprocharle, es que el climax es algo confuso
y carece de golpe. Pero, por el resto, es un espectáculo
muy entretenido, sólido y muy recomendable.
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