|
USA, 1982 : Kurt Russell
(MacReady), Wilford Brimley (Blair), T.K. Carter (Nauls),
David Clennon (Palmer), Keith David (Childs), Richard
Dysart (Dr Copper), Charles Hallahan (Norris), Peter Maloney
(Bennings), Richard Masur (Clark), Donald Moffat (Garry),
Joel Polis (Fuchs) Director - John Carpenter,
Guión - Bill Lancaster, basado en el cuento Who
Goes There? de John W. Campbell Jr, Musica - Ennio
Morricone |
|
TRAMA : En la Antártida, una misión
noruega se adentra dentro del territorio norteamericano.
Los expedicionarios se encuentran cazando a un perro
Husky a disparo limpio y, cuando accidentalmente hieren
a uno de los americanos, se desata una balacera donde
son abatidos. El incidente pone en estado de tensión
a los miembros de la base, y pronto realizan un raid
hasta el asentamiento noruego, descubriendo que todos
sus integrantes están muertos y que las instalaciones
se encuentran en ruinas. Deducen - a través de
los papeles de trabajo hallados entre los restos - que
los noruegos han descubierto una nave alienígena
enterrada en el hielo durante millones de años.
Mientras tanto el perro resulta ser el huésped
de una forma de vida extraterrestre, que contagia con
suma facilidad a sus pares y termina por transformarse
en una criatura monstruosa. El ser es abatido pero pronto
cunde la paranoia entre los miembros de la base, en
especial por la aparición de indicios de que
algunos de sus integrantes pudieran estar contagiados.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
|
No quisiera comenzar otra nota con la típica frase
"no soy un particular fan de ...". En
todo caso, directores son autores y cada uno (tanto los
directores como el público) tiene sus gustos particulares.
En una visión muy somera y alejada, uno puede encontrar
que muchos de los denominados maestros del terror son
en realidad una camada de directores muy desparejos, que
han disfrutado las mieles del éxito con películas
muy desiguales, y han sufrido terribles hundimientos de
taquilla con obras maestras. Wes Craven, George Romero
o John Carpenter han filmado cosas terriblemente malas
que todo el mundo las ha visto, y joyas incunables que
se han perdido entre la multitud, siendo eventualmente
rescatadas por el paso a video. En general un gran maestro
conserva siempre una cuota de calidad mínima. Ellos,
en cambio, han filmado bazofias de la peor calaña
- posiblemente por una cuestión de dinero -, resurgiendo
de tanto en tanto con obras maestras. Standard de calidad
no es un término que se les pueda aplicar.
Y de la camada mencionada, uno de los más resonantes
es John Carpenter. Sin dudas los 70 y los 80 fueron
excelentes años para Carpenter - Halloween,
Escape de Nueva York, La Niebla -, todos
rutilantes sucesos. Hablar de dichos títulos
suena algo apresurado, ya que merecerían una
revisión actual, pero el recuerdo es que se trataban
de meros filmes exploitation bien ejecutados.
Sinceramente la idea de los asesinos seriales inmortales
de Halloween me suena absurda, pero por ser la
primera y tener un gran impacto, terminó por
fundar todo un género - el slasher - que
dominaría los 80 y tendría un revival
en el nuevo milenio. Otras ideas de Carpenter - los
aliens consumistas de They Live! o el futuro
trash de Escape de Nueva York - suenan
también a ideas muy bizarras, pero como suelo
decir, hasta lo más ridículo puede resultar
en un producto excelente si hay un buen director - y
para mí, Carpenter es muy inconstante en ese
sentido -. Es posible que, como buena cantidad de films,
terminen siendo producto de su tiempo y se deterioren
con la revisión por parte de nuevas audiencias,
menos ingenuas y más cínicas.
Pero si uno puede dudar sobre la continuidad en calidad
de los productos de John Carpenter, no puede dejar de
sacarse el sombrero frente a su versión 1982 de
El Enigma de Otro Mundo. No es explícitamente
una remake del título
de 1951 - a lo sumo toma algunas ideas de la película
-, sino que esencialmente es un regreso a las fuentes
mismas - el cuento que da lugar al argumento -. Tal como
en el relato de John W. Campbell Jr. la criatura muta
y se transmite por el contacto. Mientras que The
Thing 1951 era esencialmente un film de monstruos
con científico loco incluído, The Thing
1982 es una película sobre paranoia. La versión
1951 sería un equivalente de Alien; aquí,
en cambio, el film de Carpenter guarda más puntos
de contacto con el tono de la remake de Invasion of
the Body Snatchers de Philip Kaufman (1978). Nadie
sabe quién es quién, y cunde la locura general.
Quizás la versión 1982 no esté
tan bien desarrollada en cuanto a los personajes como
The Thing 1951. A lo sumo
son viñetas, ya que a Carpenter lo que le interesa
es lanzarse al suspenso de inmediato. La primera secuencia
- con el helicóptero cazando al Siberian Husky
- es un formidable ejemplo de McGuffin que deja a la
platea rascándose la cabeza. Y mientras las interrogantes
se acumulan, uno comienza a tener una terrible sensación
que algo anda muy mal a partir de seguir las andanzas
del animal dentro de la base - observando, actuando
de modo extraño, midiendo -. El libreto aquí
es mucho más fiel al cuento que la versión
de Howard Hawks; a lo sumo podría asumirse que
todo el flashback acerca de la base noruega es
en realidad el inicio de The
Thing 1951 - los científicos midiendo la
nave y volándola, desenterrando a la criatura,
las instalaciones quemadas -. Y, en vez de establecer
la premisa del monstruo tradicional (la zanahoria
vampira del film original), toma directamente la
base del relato sobre el alien mutante que pasa de cuerpo
a cuerpo. Es cierto que si uno lleva matemáticamente
la cuenta no resulta muy claro por cuáles de
los miembros del equipo debería haberse transmitido,
pero el dato no termina por importar demasiado. Desde
el momento de la fabulosa transformación del
Siberian Husky en una masa amorfa llena de tentáculos,
la platea queda al borde del asiento durante el resto
de la proyección.
Si bien los caracteres no poseen profundidad, al menos
no se portan como unos idiotas y toman actitudes realmente
inteligentes - dentro de la desesperación general
-. Es cierto que a veces el film se pasa algo de rosca
- en especial la clásica escena de la resucitación,
donde el cuerpo de Norris se abre al medio como una
boca gigante, y se empieza a separar en partes -. Cuando
cercena los brazos del doctor Copper suena a golpe de
efecto barato, pero toda la parafernalia de efectos
y sucesos (en particular la cabeza humana que se transforma
en una araña) ganan a fuerza de impacto. El film
no decae en ningún momento y termina por ganar
en shock, si bien el final en la cueva del generador
también parece algo efectista para dar un
grand finale. Vale decir, si el alien cuida tanto
las formas para pasar despercibido, ¿por qué
de pronto explota y se convierte en una vorágine
de tentáculos y bocas monstruosas?.
Aún con sus defectos (que son muy menores),
El Enigma del Otro Mundo es una obra maestra
del horror, y posiblemente el mejor título de
la filmografía de John Carpenter. El argumento
es ciertamente minimalista, pero allí es donde
la dirección triunfa sobre el libreto. Mientras
que otros tipos de horror funcionan de un modo más
cerebral - y a veces desarrollando una larga galería
de personajes y escenas poco y nada interesantes que
sólo hacen de relleno, como pasa con las obras
de Stephen King -, el terror de Carpenter funciona aquí
de un modo visceral. Obvia todo tipo posible de desarrollo,
motivación y causa, dejando como unica excusa
la supervivencia del alien a toda costa. Y, como siempre,
las obras maestras se caracterizan por sus finales pesimistas
- el único punto donde Carpenter se desvía
del relato, ya que en el original los miembros de la
base lograban derrotar al monstruo -. Es un excelente
ejemplo de como mantener una tensión contínua
con economía de medios - sólo bastan plantear
los pasos lógicos que podrían determinar
una situación así -. Lamentablemente es
un film que sólo ha podido merecer el reconocimiento
debido con su paso al video, ya que en su estreno pereció
frente al tanque de E.T. de Steven Spielberg.
Pero con los años ha conservado intacta su capacidad
de shock, y ha obtenido el status de culto que se merece.
|