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USA, 1982 : Kurt
Russell (MacReady), Wilford Brimley (Blair), T.K. Carter (Nauls), David Clennon
(Palmer), Keith David (Childs), Richard Dysart (Dr Copper), Charles Hallahan (Norris),
Peter Maloney (Bennings), Richard Masur (Clark), Donald Moffat (Garry), Joel Polis
(Fuchs) Director - John Carpenter, Guión - Bill Lancaster,
basado en el cuento Who Goes There? de John W. Campbell Jr, Musica - Ennio
Morricone |
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No quisiera comenzar otra nota con la típica frase "no soy un particular
fan de ...". En todo caso, directores son autores y cada uno (tanto los
directores como el público) tiene sus gustos particulares. En una visión
muy somera y alejada, uno puede encontrar que muchos de los denominados maestros
del terror son en realidad una camada de directores muy desparejos, que han
disfrutado las mieles del éxito con películas muy desiguales, y
han sufrido terribles hundimientos de taquilla con obras maestras. Wes Craven,
George Romero o John Carpenter han filmado cosas terriblemente malas que todo
el mundo las ha visto, y joyas incunables que se han perdido entre la multitud,
siendo eventualmente rescatadas por el paso a video. En general un gran maestro
conserva siempre una cuota de calidad mínima. Ellos, en cambio, han filmado
bazofias de la peor calaña - posiblemente por una cuestión de dinero
-, resurgiendo de tanto en tanto con obras maestras. Standard de calidad
no es un término que se les pueda aplicar.
Y de la camada mencionada, uno de los más resonantes es John Carpenter.
Sin dudas los 70 y los 80 fueron excelentes años para Carpenter - Halloween,
Escape de Nueva York, La Niebla -, todos rutilantes sucesos. Hablar
de dichos títulos suena algo apresurado, ya que merecerían una revisión
actual, pero el recuerdo es que se trataban de meros filmes exploitation
bien ejecutados. Sinceramente la idea de los asesinos seriales inmortales de Halloween
me suena absurda, pero por ser la primera y tener un gran impacto, terminó
por fundar todo un género - el slasher - que dominaría los
80 y tendría un revival en el nuevo milenio. Otras ideas de Carpenter -
los aliens consumistas de They Live! o el futuro trash de Escape
de Nueva York - suenan también a ideas muy bizarras, pero como suelo
decir, hasta lo más ridículo puede resultar en un producto excelente
si hay un buen director - y para mí, Carpenter es muy inconstante en ese
sentido -. Es posible que, como buena cantidad de films, terminen siendo producto
de su tiempo y se deterioren con la revisión por parte de nuevas audiencias,
menos ingenuas y más cínicas.
Pero si uno puede dudar sobre la continuidad en calidad de los productos de
John Carpenter, no puede dejar de sacarse el sombrero frente a su versión
1982 de El Enigma de Otro Mundo. No es explícitamente una remake
del título de 1951 - a lo sumo toma algunas
ideas de la película -, sino que esencialmente es un regreso a las fuentes
mismas - el cuento que da lugar al argumento -. Tal como en el relato de John
W. Campbell Jr. la criatura muta y se transmite por el contacto. Mientras que
The Thing 1951 era esencialmente un film de monstruos
con científico loco incluído, The Thing 1982 es una película
sobre paranoia. La versión 1951 sería un equivalente de Alien;
aquí, en cambio, el film de Carpenter guarda más puntos de contacto
con el tono de la remake de Invasion of the Body Snatchers de Philip Kaufman
(1978). Nadie sabe quién es quién, y cunde la locura general.
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Quizás la versión 1982 no esté tan bien desarrollada en
cuanto a los personajes como The Thing 1951. A lo
sumo son viñetas, ya que a Carpenter lo que le interesa es lanzarse al
suspenso de inmediato. La primera secuencia - con el helicóptero cazando
al Siberian Husky - es un formidable ejemplo de McGuffin que deja a la platea
rascándose la cabeza. Y mientras las interrogantes se acumulan, uno comienza
a tener una terrible sensación que algo anda muy mal a partir de seguir
las andanzas del animal dentro de la base - observando, actuando de modo extraño,
midiendo -. El libreto aquí es mucho más fiel al cuento que la versión
de Howard Hawks; a lo sumo podría asumirse que todo el flashback
acerca de la base noruega es en realidad el inicio de The
Thing 1951 - los científicos midiendo la nave y volándola, desenterrando
a la criatura, las instalaciones quemadas -. Y, en vez de establecer la premisa
del monstruo tradicional (la zanahoria vampira del film original), toma
directamente la base del relato sobre el alien mutante que pasa de cuerpo a cuerpo.
Es cierto que si uno lleva matemáticamente la cuenta no resulta muy claro
por cuáles de los miembros del equipo debería haberse transmitido,
pero el dato no termina por importar demasiado. Desde el momento de la fabulosa
transformación del Siberian Husky en una masa amorfa llena de tentáculos,
la platea queda al borde del asiento durante el resto de la proyección.
Si bien los caracteres no poseen profundidad, al menos no se portan como unos
idiotas y toman actitudes realmente inteligentes - dentro de la desesperación
general -. Es cierto que a veces el film se pasa algo de rosca - en especial la
clásica escena de la resucitación, donde el cuerpo de Norris se
abre al medio como una boca gigante, y se empieza a separar en partes -. Cuando
cercena los brazos del doctor Copper suena a golpe de efecto barato, pero toda
la parafernalia de efectos y sucesos (en particular la cabeza humana que se transforma
en una araña) ganan a fuerza de impacto. El film no decae en ningún
momento y termina por ganar en shock, si bien el final en la cueva del generador
también parece algo efectista para dar un grand finale. Vale decir,
si el alien cuida tanto las formas para pasar despercibido, ¿por qué
de pronto explota y se convierte en una vorágine de tentáculos y
bocas monstruosas?.
Aún con sus defectos (que son muy menores), El Enigma del Otro Mundo
es una obra maestra del horror, y posiblemente el mejor título de la filmografía
de John Carpenter. El argumento es ciertamente minimalista, pero allí es
donde la dirección triunfa sobre el libreto. Mientras que otros tipos de
horror funcionan de un modo más cerebral - y a veces desarrollando una
larga galería de personajes y escenas poco y nada interesantes que sólo
hacen de relleno, como pasa con las obras de Stephen King -, el terror de Carpenter
funciona aquí de un modo visceral. Obvia todo tipo posible de desarrollo,
motivación y causa, dejando como unica excusa la supervivencia del alien
a toda costa. Y, como siempre, las obras maestras se caracterizan por sus finales
pesimistas - el único punto donde Carpenter se desvía del relato,
ya que en el original los miembros de la base lograban derrotar al monstruo -.
Es un excelente ejemplo de como mantener una tensión contínua con
economía de medios - sólo bastan plantear los pasos lógicos
que podrían determinar una situación así -. Lamentablemente
es un film que sólo ha podido merecer el reconocimiento debido con su paso
al video, ya que en su estreno pereció frente al tanque de E.T.
de Steven Spielberg. Pero con los años ha conservado intacta su capacidad
de shock, y ha obtenido el status de culto que se merece.
El Enigma del Otro Mundo (1951)
es la primera versión del cuento de John W. Campbell Jr Who is There?;
El Enigma del Otro Mundo (1982) es la remake de
John Carpenter, mucho mas fiel a la historia original |
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