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USA, 1988 : Roddy Piper (John
Nada), Keith David (Frank), Meg Foster (Holly Thompson),
Peter Jason (Gilbert) Director
- John Carpenter, Guión - John Carpenter, basado
en el cuento A las 8 de la Mañana de Ray Nelson
TRAMA : John Nada es un desocupado
que llega a la gran ciudad y consigue empleo en la construcción
de un rascacielos. Ya que carece de dinero se queda
en un albergue mantenido por la iglesia local. Pero
Nada comienza a divisar movimientos sospechosos alrededor
de la iglesia, y parecen coincidir con una serie de
extrañas interferencias clandestinas realizadas
a la señal de TV. Tras una redada policial en
el vecindario, John logra apoderarse de unos lentes
de sol, los que parecen ser el objetivo principal de
las fuerzas de seguridad. Y su sorpresa será
mayúscula cuando descubra que dichos lentes le
permiten distinguir a miles de alienígenas que
viven infiltrados entre nosotros, los cuales son dueños
de todas las empresas y que están en la Tierra
para vaciarla de recursos y llevarlos a su propio planeta.
Ahora John deberá unir fuerzas con un pequeño
grupo de rebeldes, los que intentarán destruir
el transmisor principal de televisión para que
la interferencia electrónica y mental cese, y
así el resto de la humanidad se percate de los
alienígena que viven entre nosotros.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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A fines de los 80 John Carpenter venía dando traspiés
cada vez más seguido y, por cada cosa potable que
rodaba, terminaba por despacharse con algún bodrio
casi indigerible como Ellos Viven - en esa categoría
entran cosas tales como Christine
o Rescate en el Barrio Chino -. Acá Carpenter
intenta hacer su propia versión de invasión
alienígena silenciosa - un género que
había estado tan de moda en los 50, como alegoría
de la Guerra Fría -, pero termina generando una
ensalada estúpida y dispar que no termina por satisfacer
a nadie.
Aquí Carpenter adapta un cuento de 1963 del
escritor y dibujante de tiras comicas Ray Nelson. En
el cuento original el protagonista iba a un espectáculo
de circo en donde lo hipnotizaban, tras lo cual terminaba
por liberarse del control mental en que lo mantenían
y se daba cuenta que la mayoría de la humanidad
estaba infestada por alienígenas camuflados como
nosotros. El héroe de turno tenía hasta
las 8 de la mañana para intentar hacer algo al
respecto, ya que en esa hora se le pasaba el efecto
de la hipnosis.
Pero de ese relato Carpenter toma dos ideas y después
empieza a mandar fruta de su propia cuenta. Es evidente
que hay una parva de influencias, comenzando por La
Invasión de los Usurpadores de Cuerpos (1956)
hasta la serie de TV Los Invasores (1967 - 1968),
con alienígenas camuflados entre nosotros y apoderándose
de cargos esenciales de poder. Pero, por otro lado,
Carpenter aprovecha la volteada para despachar dardos
contra la cultura conservadora de Ronald Reagan &
Co que predominaba en aquella época - que
se caracterizaba por los yuppies, la timba
financiera en Wall Street, la aparición de personajes
siniestros dedicados a desguasar empresas y vender sus
partes como Donald Trump, la proliferación de
las importaciones y una separación cada vez más
profunda entre pobres y ricos -. Acá los aliens
dominan las empresas, vacían los recursos del
planeta, sobornan a los humanos con ascensos, y tienen
una cultura consumista basada en mensajes subliminales,
lo cual es un detalle cómico. Pero el gran problema
de Ellos Viven es que Carpenter es muy malo manejando
comedia o, si al menos ésa era la intención,
acá termina siendo vergonzosa. Durante el primer
tercio de They Live la película funciona,
va creando clima... hasta que Rodney Piper abre la boca
y empieza a decir una estupidez tras otra - toda una
catarata de clisés de héroes de acción
que quedan terriblemente descolgados con el resto del
filme -.
Es cierto que la buena sci fi usa universos fantásticos
para crear alegorías / críticas sobre el
mundo actual; pero They Live padece un serio problema
de identidad y eso lastima profundamente el filme. Al
principio es todo muy lineal y serio, después aparecen
pasos de comedia descolgados, y así se sigue alternando
durante el resto de la película. El otro serio
problema de Ellos Viven son las perfomances del
dúo central; Rodney Piper parece disfrutar la película
como un chico, pero es el único que se entretiene;
y Meg Foster - esa belleza de ojos de hielo - vuelve
a demostrar que salvo sus iris transparentes carece de
otro talento. La historia tiene problemas de todo tipo
y color a medida que se acerca el final, el cual es sospechosamente
parecido a Escape de Los Angeles (1996). En el
fondo no dejan de ser metáforas anárquicas
de Carpenter en contra de la autoridad, disfrazadas de
westerns fantásticos.
Ellos Viven se deja ver como curiosidad, pero
es mediocre y definitivamente no es la mejor hora de
Carpenter. Hay anunciada una remake (otra más)
para el 2011, en donde quizás otro libretista
le pueda sacar el jugo como corresponde, especialmente
después de la debacle bancaria norteamericana
de hace un par de años que dejó al primer
mundo de rodillas, financieramente hablando. |