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Japon, 2005 : Sosuke Ikematsu
(Shotaro Kaneda), Yû Aoi (Mami Tachibana), Hiroshi
Abe (profesor Kaneda), Yuko Nakazawa (detective Kana Ejima),
Akira Emoto (Yonusuke Otsuka) Director
- Shin Togashi, Guión - Hiroshi Saitô &
Kota Yamada, basados en el manga creado por Mitsuteru
Yokoyama
TRAMA : Shotaro Kaneda es un
solitario niño que vive con su madre después
que su padre falleciera en un accidente en su laboratorio.
Pero ahora Kaneda ha sido contactado por Otsuka, un
antiguo asistente de su padre, quien le comunica que
él es el único que puede salvar a Tokio
de una destrucción segura e inminente. El niño
no puede dar crédito a sus ojos cuando Otsuka
le revela una base subterránea secreta construida
por su padre en donde reside un robot gigantesco llamado
Tetsujin 28, y que sólo responde a las órdenes
de Kaneda. Y ahora el siniestro Dr. Takumi ha lanzado
a su monstruoso androide Black Ox a destrozar
la ciudad, dispuesto a arrasarla hasta sus cimientos,
a menos que Kaneda y Tetsujin 28 pueda detenerlo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Si Osamu Tezuka creó el manga moderno y
el género de robots, Mitsuteru Yokoyama lo llevó
al nivel siguiente, dando a luz a a mechas o robots
gigantes. Tetsujin 28 (literalmente "Hombre
de Hierro" 28, aunque en USA se lo renombró
como Gigantor) nació en 1956, 4 años
después del Astroboy
de Tezuka y fue inmediatamente un éxito. Y sí;
los años cincuenta en Japón se caracterizarían
por la proliferación de engendros gigantes (Godzilla
es de aquella época).
La tira del robot gigante tuvo su adaptación
a través de cuatro series animadas (1963, 1980,
1992 y 2004), un anime en el 2007 y la película
live que comentamos ahora y que data del 2005.
Aquí hay un serio esfuerzo de producción
por recrear respetuosamente la mitología del
personaje, adaptando la historia a la época actual.
El resultado final es muy bueno en términos generales,
aunque a veces se excede en los diálogos y se
queda algo corto en el apartado de acción.
Como en un montón de fábulas infantiles,
he aquí otro niño de vida desgraciada
que es el elegido para salvar el mundo. Bah,
su padre es el autor del robot y le dejó un control
que sólo su chico puede manejar - si todo esto
le parece conocido, es porque es la misma premisa de
Johnny
Sokko y su Robot Gigante, creación también
de Yokoyama, y que sería como una especie de
versión 2.0 de Tetsujin 28 -. El androide
es la versión 28 de un arma secreta construida
por los militares en los últimos dias de la Segunda
Guerra Mundial para intentar dar vuelta el resultado
del conflicto (lo cual es un giro bastante bizarro de
la historia; imaginen un comic en donde el héroe
fuera un mecha construido por la Alemania Nazi),
pero que nunca llegó a entrar en acción.
El pibe protagonista (Shotaro Kaneda; si les suena ese
nombre es porque el autor de Akira
se lo puso a su personaje principal como homenaje al
comic de Yokoyama) es la víctima de los matones
de la escuela, es muy maduro para su edad, y vive una
relación de igual a igual con su madre (que es
una de las cosas mejor desarrolladas de la historia).
Toda su vida da un giro de 180 grados cuando aparece
un asistente de su padre y le revela la existencia del
robot. El tema es que esto no es casual, sino que las
circunstancias lo obligan debido a la aparición
de un monstruoso androide llamado Black Ox, el
que causa estragos en la ciudad. Kaneda deberá
entrenarse para manejar a Tetsujin, detener a Black
Ox y convertirse en el héroe del momento.
Por lejos, la historia es de lo mejor. Está
muy bien actuada, está desarrollada con sentimiento
y es creíble. Como Kaneda el chico Sosuke Ikematsu
tiene una expresividad increíble, y resulta fundamental
para que uno se enganche con la trama. Pero, lo mejor
de todo, es que la película tiene un tono adulto
que es muy festejable. Incluso la dirección de
Shin Togashi es muy inspirada cuando aparecen los robots,
y hay momentos en que uno piensa que está viendo
un filme de Shusuke Kaneko (como la trilogía
moderna de Gamera;
incluso nuestro amigo Yukijiro Hotari - el torpe
inspector de las peliculas de Kaneko - hace un cameo
acá). Los androides respetan el diseño
del comic, pero ahora aparecen como impecables CGI,
y arrasan edificios enteros, incluyendo la torre de
Tokio. Pero ...
Hay dos cosas que deslucen a Tetsujin 28, y que
le impiden convertirse en un clásico. El primero
es que el presupuesto de los efectos especiales debió
de ser muy limitado. Los androides aparecen en pantalla
muchisimo menos tiempo de lo esperado y, lo que es peor,
los combates son abominables. Breves, repetitivos, sin
gracia. ¿Ustedes conocen ese jueguito de plástico
que tiene un ring con dos boxeadores y se trompean siempre
de la misma manera?. Las peleas de Tetsujin 28
son todas iguales: los robots se pegan, no se abollan,
ni siquiera se mueven del lugar. Nadie lanza a nadie por
sobre un edificio, o toma un camión y se lo tira
a la cara. Lo otro que limita la efectividad de Tetsujin
28 es la falta de una historia válida para
el villano. Sabemos que es un millonario de la computación
que se volvió loco (Bill Gat...?), pero
no sabemos cúando ni cómo construyó
al Black Ox, ni por qué quiere aniquilar toda la
ciudad. Existe, simplemente porque la historia exigía
un malo y punto.
Con un poco más de dinero Tetsujin 28
pudo haber sido una película excitante. Lograron
construir una historia muy buena, hay muy buenos actores,
los CGI son excelentes, pero la pifiaron en el detalle
más fácil - que era hacer los combates
más espectaculares y largos - simplemente porque
no tenían más dinero. Consigan fondos,
hagan una versión del director, y ésta
película merecerá sin dudas cinco atómicos.
Pero, así como está ahora, es una experiencia
incompleta. |