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Terminator es uno de los títulos más importantes
e influenciales del cine de los años 80. No sólo resultaría
en un blockbuster descomunal, desataría una oleada de
clones y sus propias secuelas, sino que elevaría al estrellato
a Arnold Schwarzenegger y al director James Cameron. De más
está decir que Schwarzenegger se transformaría en la
figura de acción por excelencia de los 80 (superando incluso
a la estrella a imitar en aquél momento, que era Sylvester
Stallone), y Cameron entraría rápidamente en el Olimpo
de Hollywood con títulos tales como Terminator
2, El Abismo y, obviamente, Titanic.
Pero a pesar de toda la alharaca, Terminator no deja de
ser un filme clase B, eso sí, dirigido con calidad y brío.
Es notable la influencia de la escuela de Roger Corman en el film
- después de todo, Cameron integraba las huestes Cormanianas
de New Line Cinema en los 80, fuera como director de la segunda
unidad, escribiendo guiones, o bien dirigiendo la terrible Pirañas
II en 1981 -. Terminator no deja de ser un filme barato,
donde escasos minutos de efectos especiales y un poco de maquillaje
sirvan de excusa para desarrollar un 95% del filme en la época
actual y camuflarlo como ciencia ficción. Corman estaría
orgulloso de semejante economía de medios. Pero el tema es
que, aún dentro de sus recursos limitados, la película
termina por ser efectiva gracias al buen guión y la dirección
impecable de Cameron.
Terminator no viene exento de polémicas; después
de todo, su argumento se copia directamente del cuento Soldier
de Harlan Ellison, que fuera adaptado en su momento como un capítulo
de la serie de TV The Outer Limits. Y si bien en el cuento
no existía la figura del robot asesino, las "coincidencias"
son numerosas, por lo que Cameron terminó por comerse un
juicio que acabó perdiendo con Ellison, abonándole
una cifra considerable en concepto de indemnización. Tal
como el relato, hay dos soldados (uno bueno y otro malo) que viajan
desde el futuro a asesinar / proteger a una persona. Lo que Cameron
agrega es la figura del Exterminador, el robot humanoide que se
transforma en una fuerza imparable y letal. Y la interpretación
de Schwarzenegger - escueta, limitada, amenazadora - es memorable.
El austríaco posteriormente desarrollaría un poco
más su histrionismo, pero este sin duda es el papel por el
que lo recordarán siempre.
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El problema es que el Exterminador resulta siendo más interesante
que los protagonistas. En parte es la interpretación apática
de Linda Hamilton y Michael Biehn - dos actores que no supieron
capitalizar posteriormente el éxito del film -, y en parte
es porque el guión y la dirección se deleita con lo
expeditivo del Terminator. Aún con sólo un par de
líneas en el libreto, las mismas resultan memorables (I´m
be back), y las acciones del robot son más interesantes
que todo el melodramatismo artificial que el script enfatiza
en la relación entre Reese y Connor. Los héroes, por
lo tanto, resultan anodinos. Tampoco ayuda la definición
bizarra de los personajes secundarios (como el Teniente Traxler,
el sicólogo de la Policía, o los parlamentos atroces
del personaje de Lance Henriksen). A pesar de todo, el público
inclina sus simpatías hacia el villano.
Y tal como decíamos, Terminator tiene poco y nada de
efectos especiales comparado con cualquier otro filme de ciencia ficción.
Lo poco que hay tampoco es brillante; van de lo aceptable a lo terrible,
en especial en la disección del ojo del Terminator en el hotel
que resulta obviamente falsa. El resto son innumerables correrías
en la ciudad, persecuciones automovilísticas, tiroteos, y un
montón de relleno de acción para unos pocos minutos
de trama. Sin duda Cameron pone toda la carne en el asador en el apartado
acción - las influencias van desde Bullit hasta los
filmes de Sam Peckimpah -, y están filmadas con suficiente
nervio como para que resulten interesantes. Pero los mejores momentos
pertenecen al Exterminador en acción, como liquidando a los
amigos de Sarah Connor en su departamento, o la feroz irrupción
en la estación de policía.
Sin duda es un filme sólido, pero termina por ser un par
de ideas inteligentes de ciencia ficción usadas como excusa
a una larga serie de secuencias de acción correctas pero
no demasiado memorables. En todo caso, lo mejor de la película
es la atmósfera de paranoia, de cacería imparable,
y la definición del Terminator como un Nemesis letal e indestructible.
El problema de la saga es que terminaría por copiar el esquema
de esta primera entrega hasta el hartazgo, sin dedicarse a explorar
en profundidad todas las posibilidades que el tema (las máquinas
dominando la Tierra, las paradojas del viaje en el tiempo) podría
brindar. Como todos los filmes de James Cameron, se centra en temas
de supervivencia en términos extremos (lo mismo pasa en El
Abismo, Titanic, o en la secuela de esta película).
Pero no termina por interesarse demasiado en los protagonistas,
en sus debates morales, o en las posibilidades fantásticas
que brinda el tema. Por suerte, la secuela - Terminator
2, El Día del Juicio Final - remendaría en parte
estas omisiones, y termina por ser una especie de remake
ampliada y mejor presupuestada del presente film.
La saga de Terminator se compone de: Terminator,
Terminator 2: El Juicio Final, y
Terminator 3: La Rebelión de
las Máquinas |
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