|
USA, 2007 : Johnny Depp
(Sweeney Todd / Benjamin Barker), Helena Bonham Carter
(Sra Lovett), Alan Rickman (Juez Turpin), Timothy Spall
(Beadle Bamford), Sacha Baron Cohen (Adolfo Pirelli /
Davy Connor), Jamie Campbell Bower (Anthony Hope), Jayne
Wisener (Johanna), Ed Sanders (Toby), Laura Michelle Kelly
(pordiosera) Director - Tim Burton, Guión
- John Logan, basado en el musical de Stephen Sondheim
& Hugh Wheeler, desarrollado sobre la versión
teatral de Christopher Bond, Musica y canciones - Stephen
Sondheim |
|
TRAMA : Benjamin Barker ha pasado 15 años
de su vida en prisión por una acusación
falsa generada por el Juez Turpin, quien deseaba apoderarse
de su mujer y su hija. Ahora ha regresado a Londres
y planea vengarse del Juez. Para ello cambia su nombre
a Sweeney Todd y se alía con la desequilibrada
viuda Lovett. Lovett - que ha estado enamorada todos
estos años de Todd - le cuenta que su esposa
fue violada y que, en un acto de desesperación,
se ha suicidado. Montando una barbería sobre
la tienda de pasteles de la Sra. Lovett, Sweeney Todd
espera poder acercarse a Turpin para rebanarle la garganta.
Pero las maneras de acercarse al juez se han complicado
y, mientras tanto, Lovett y Todd han encontrado una
manera de utilizar sus talentos para convertir a los
clientes de la barbería en una inagotable fuente
de dinero.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
|
Sweeney Todd es un cuento popular de mediados del
siglo XIX de origen anónimo. La primera versión
publicada es la del The People's Periodical en
noviembre de 1846, pero la historia es anterior. La esencia
del relato se centra en las andanzas de Sweeney Todd,
un barbero homicida que mantiene una relación turbulenta
con la Sra Lovett, una panadera de los barrios bajos de
Londres. Muy pronto la relación de ambos se convierte
en simbiótica; mientras que Todd se transforma
en un asesino serial, la Sra. Lovett se encarga de reciclar
los cadáveres de los clientes asesinados en sabrosos
pasteles de carne que son la sensación de la zona.
Con el tiempo el relato se ha popularizado, e incluso
se ha adaptado al cine en numerosas ocasiones, ya sea
con Ben Kingsley o Ray Winstone como el demente barbero.
Y en 1979 Stephen Sondheim y Hugh Wheeler lo llevaron
a escena en formato de musical, el cual ha permanecido
regularmente de gira desde aquél entonces, con
diferentes directores y elencos. Ahora llega la versión
para la pantalla grande de dicha opera rock, de la mano
de Tim Burton (Batman, El
Joven Manos de Tijera, La Leyenda del Jinete
Sin Cabeza).
Sweeney Todd, El Barbero Demoníaco de la Calle
Fleet es material típico de Burton. Una historia
siniestra con toques de humor negro, personajes bizarros
pero carismáticos, y un universo de caracteres
de moral gris, donde los villanos son levemente peores
que los protagonistas principales. Si uno se atiene a
los números, Sweeney Todd tiene todas las
condiciones para ser memorable: un clima opresivo brillantemente
conseguido, personajes inusuales, y la historia de una
venganza que resulta de difícil resolución
frente a las expectativas del espectador. Realmente la
audiencia no puede anticipar cómo puede culminar
todo esto, pero sabe que seguramente terminará
mal.
Pero, mientras que Tim Burton y su troupe de
talentos estables (Johnny Deep, Helena Bonham Carter)
ponen toda la carne al asador, consiguiendo buenas interpretaciones,
personajes oscuros y una atmósfera lograda, el
gran problema pasa el musical de Sondheim, que es terrible.
Sondheim da un giro en la trama, añadiendo un
preludio donde Todd es un individuo motivado por la
venganza hacia el juez Turpin, que en un principio suena
interesante y le da una causa al personaje, pero resulta
absolutamente incompatible con su desarrollo posterior
como asesino serial en la barbería. La relación
con la Sra. Lovett es muy tibia, sin demasiada química,
y da por sentada muchas cosas, como la evolución
natural del dúo en asesinos y el despacho de
pasteles hechos con carne humana. A esto se suma la
incorporación del rol del joven marinero, que
de la nada es amigo de Todd y se enamora casualmente
de su hija - secuestrada por Turpin -. Lo que comienza
de una manera evoluciona de otra, y de un modo realmente
bizarro. Uno podría decir que son los estamentos
previos al desenlace de una tragedia - la cual efectivamente
sucede -, pero los personajes cambian tanto (y desarrollan
tantos encuentros fortuitos) que se pierde toda naturalidad
y la trama culmina en una serie de manejos absolutamente
artificiales de los caracteres, amén de perder
cualquier tipo de simpatía por ellos.
Y si el desarrollo dramático es malo, las canciones
son terribles. No sólo no son memorables, sino
que son eternas y, cuando aparecen, cortan de cuajo
el interés y el clima de la trama. Uno ruega
que los temas musicales se terminen para seguir avanzando
en la historia. Las orquestaciones y las interpretaciones
están ok, pero es un film que hubiera ganado
muchísimos puntos más sin el apartado
musical. Uno realmente no entiende donde está
la popularidad de la obra musical de Sondheim, ya que
es pesada y poco interesante.
Sweeney Todd es un buen film cuando Burton logra
liberarse de las canciones; el director hace lo que
puede con el inconsistente libreto del musical, que
tiene un desarrollo dramático muy malo, además
de las canciones aburridas. Posiblemente el estudio
pensó en dar un doble zarpazo comercial, vendiendo
el film y la banda sonora. Pero hubiera sido más
inteligente que Burton hubiera podido desarrollar la
misma historia desde cero y sin las ataduras ni los
divismos de Stephen Sondheim (que exigió un libreto
sin cambios, audicionó a Deep, Bonham Carter
y el resto del elenco, y supervisó personalmente
el rodaje), quien se cree un genio y no llega al 5%
de talento de un Andrew Lloyd Webber. |