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USA, 1951 : George Reeves (Superman
/ Clark Kent), Phyllis Coates (Lois Lane), Jeff Corey
(Luke Benson), Walter Reed (Bill Corrigan), J. Farrell
MacDonald (Pop Shannon), Stanley Andrews (Sheriff)
Director - Lee Sholem, Guión
- Richard Fielding, basado en el personaje de la DC
Comics
TRAMA : Clark Kent y Lois Lane
llegan al pueblo de Silsby para realizar una nota sobre
el pozo petrolífero más profundo del mundo.
Pero al arribar se encuentran con que las obras han
sido paradas por el capataz, ya que ha detectado numerosas
irregularidades. La pareja de periodistas se queda a
pasar la noche en el pueblo, pero la rutina se ve interrumpida
cuando el vigilante del pozo aparece muerto y su cuerpo
brilla en la oscuridad. Muy pronto comienzan a sucederse
reportes acerca de la presencia de extrañas criaturas
- aparentemente surgidas del interior del pozo - cuyo
brillo fosforescente podría indicar un alto nivel
de radiactividad. Cunde el pánico y la turba
se levanta para cazar y matar a las criaturas; pero
Superman deberá intervenir para detener el linchamiento
y probar la inocencia de los hombres topo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Antes de Christopher Reeves, Superman había
gozado de gran popularidad en el cine y la TV. Es curioso
notar que los productos mediáticos con el hombre
de acero siempre tuvieron buena aceptación del
público, al contrario que las primeras adaptaciones
de Batman - que constaron de unos magros seriales
en los años 40, y que recién conquistaría
el medio con la sicódelica
serie de TV de 1966 -. Superman funcionó
muy bien en radio, se lo adaptó en los clásicos
dibujos animados de Richard Fleischer, llegó al
serial con Kirk Alyn, y de allí saltó a
la televisión. Como Alyn pidió demasiado
dinero para protagonizar la tira, llamaron a George Reeves.
La serie fue todo un éxito durante 7 años,
y hubiera durado mucho más si Reeves no se hubiera
involucrado con la esposa de un alto ejecutivo de la MGM,
el cual tenía diversas conexiones mafiosas. Así
que en pleno furor de la serie Las Aventuras de Superman,
a Reeves lo suicidaron. Esto pasó en 1959
(para más detalles de la muerte de Reeves, vean
el filme Hollywoodland).
Pero antes de todo el escándalo, Reeves estaba
dando sus primeros pasos como el hombre de acero, y
Superman y los Hombres Topo era el piloto de
la futura serie. Como espectáculo infantil, es
una gran ejemplo de cómo hacer un show responsable.
No es el típico Superman de las historietas,
destrozando cosas y golpeando villanos, sino que aquí
es un mediador que contiene a los violentos del pueblo,
los desarma y los hace entrar en razón. Es un
justiciero pacifista que no ejerce más violencia
de lo necesario.
Curiosamente es una historia mucho más adulta
de lo que inicialmente uno podría suponer. Los
hombres topo de marras son unos enanos con apliques
de piel y una calva pronunciada, que al parecer son
radiactivos. Como hay una muerte (accidental, por supuesto),
la gente del pueblo liderada por Jeff Corey se enardece
e intenta lincharlos. Lo anecdótico de esto es
que toda la historia termina por funcionar como una
alegoría anti macartismo, en donde Superman pregona
por la tolerancia ante el diferente, y a los cuales
la gente los persigue dejándose llevar por las
habladurías y el pánico. La otra anécdota
es que, en ese mismo año, el mismo Jeff Corey
entraría en las listas negras del Maccartismo
precisamente por no querer denunciar a compañeros
de trabajo de filiación comunista. Corey, proscripto
en Hollywood, pondría un estudio de actuación
al cual irían Anthony Perkins, James Dean o Robin
Williams - entre una larguísima lista de alumnos
famosos -.
En sí, la historia está bien hecha aunque
no es muy excitante. La Lois Lane de Phyllis Coates es
dura y charlatana tal como los comics, y posiblemente
sea superior a sus encarnaciones posteriores como Margot
Kidder o Kate Bosworth. En cuanto a George Reeves, se
ve como una caricatura art decó de Superman,
con enormes sacos cruzados, gigantescas hombreras y panorámicos
sombreros de ala. Reeves es realmente solvente en el papel,
y su carisma nos hace olvidar algunas desprolijidades
de los FX - las secuencias de vuelo son en realidad
dibujitos animados -; pero los despegues y aterrizajes
de Superman son muy buenos, y el tipo le pone mucha actitud
cuando está con el traje de hijo de Kripton.
Superman y los Hombres Topo es una buena película
hecha con poco presupuesto. Hay buenos diálogos;
hay un héroe intachable que pregona lecciones
morales sin aburrir demasiado; hay buenas actuaciones,
y la historia tiene bastante ritmo como para dejarse
ver. No es la aventura típica de Superman
que uno podría esperar, pero es un espectáculo
infantil sólido y serio que, de rebote, toca
al pasar uno o dos temas adultos.
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