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Hay películas que viven en la leyenda. Van mas allá
de lo que demuestran en el celuloide, y muchas veces tiene que ver
con lo delirante de sus ideas, las enormes complicaciones tras bambalinas,
y la fascinante elaboración de proyectos que nunca se concretaron.
El caso más famoso es sin dudas el proyecto de Duna
de Alejandro Jodorovsky, pero posiblemente el segundo lugar en ese
podio sea la versión de Richard Donner de lo que debería
haber sido Superman II.
Los problemas del rodaje original son legendarios. Algo hemos comentado
en la review de Superman, pero
aquí sintetizaremos un poco. Alexander e Ilya Salkind se
hicieron con los derechos del personaje en los años 70, y
contrataron a Richard Donner para realizar lo que sería un
extenso largometraje (de cerca de tres horas) sobre el super héroe.
Pero desde el inicio del rodaje hubo ya una gran cantidad de roces
entre productores y director, que terminarían por agravarse
con el paso de los meses. Mientras los Salkind querían una
versión camp similar a la serie Batman de 1966,
Donner realizaba un enfoque mucho más maduro del personaje.
El director trajo a bordo al guionista Tom Mankiewicz, que le dió
una pulida general al libreto para darle más realismo, y
donde los rezagos de la idea original de los Salkind quedaron relegados
al papel humorístico que en general juega el Lex Luthor de
Gene Hackman.
Pero los Salkind no estuvieron contentos con el cambio. Es más;
a esta telenovela se suman dos actores más, que son el productor
asociado Pierre Spengler y Richard Lester, que actuaba extra oficialmente
como un supervisor de la producción. Es con Spengler con
quien terminaría por llegar la sangre al río; el francés
sería un verdadero cancerbero del rodaje, imponiendo libretos
imposibles, criticando a Donner todo el tiempo y metiendo las narices
en el trabajo del director. Si bien es cierto que la metodología
de Donner no era la óptima - rodaba muy lento, pedía
numerosos efectos especiales, y estaba desfasado de presupuesto
-, la calidad y taquilla que obtendría el film bien valía
la pena. Pero los costos se disparaban a las nubes, y Lester sugirió
a los Salkind que partieran el film en dos, con lo cual Superman
II terminaría de rodarse con fondos frescos provenientes
de la recaudación de la primera parte. Esto no es en sí
un problema, pero más tarde la relación entre Salkind
y Spengler con Donner sería tan nefasta que terminarían
por echarlo del rodaje, a la vez que Lester tomaba las riendas del
rodaje de la secuela (lo que Donner termino por tomarlo como una
"serruchada de piso" y una traición).
Con lo cual, a la fecha del despido de Donner, había un
porcentaje bastante importante filmado de Superman II. Lester
lo que hizo es traer a los guionistas originales David y Leslie
Newman, quitar numerosos cambios que había incluído
Mankiewicz, y dotarlo del humor camp que pedían los
Salkind. No todo el rodaje de Donner se perdió - gran parte
de lo que vemos en Superman II de Lester ya lo había
filmado Donner -; lo que hizo Lester es filmar a destajo utilizando
métodos propios de la TV (rodaje con varias cámaras,
escaso tiempo de ensayo) y sin demasiado control de calidad del
producto terminado. La versión de Lester es satisfactoria,
si bien es cierto que una gran cantidad de metraje - en especial,
numerosas secuencias con Marlon Brando, que para esa altura ya estaba
haciendole juicio por los honorarios adeudados a los Salkind - quedó
afuera del corte final. La verdad es que Superman II de Richard
Donner estaba terminada en un 70% al momento de su despido. Y de
ese porcentaje, al menos la tercera parte quedó en el piso
de la sala de edición.
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Pasó el tiempo, pasaron los Salkind, llega la versión
de Bryan Singer. La Warner, olfateando oportunidades comerciales
a raíz de la resucitación de la franquicia - y oyendo
el clamor de miles de fans que escribían al estudio - le dió
la oportunidad en el 2006 a Richard Donner para que completara su
visión de Superman II. Por supuesto era desde el vamos
un proyecto destinado sólo para los fans de culto, ya que habían
pasado 30 años y Reeve y Brando habían muerto. ¿Cómo
reconstruir un film que nunca se había terminado? Y
aún con toda la mejor voluntad del mundo, Superman II:
The Richard Donner Cut es un film bizarro. Es un impresionante
collage de cosas no siempre compatibles, con grandes agujeros
de lógica (ojo, que el film de Lester también las
tiene), y donde se pegan partes del film de Lester, rodaje de Donner,
efectos CGI actuales, y pruebas de cámara de baja calidad.
Vayamos por partes.
El primer cambio obvio es el comienzo. Una de las bombas nucleares
que Superman desviara en el film original es el que detona la prisión
espacial de los villanos. La toma mezcla CGI actuales que extienden
metraje original de Donner. Hasta allí no hay problemas.
Donde empiezan las complicaciones es en la secuencia post títulos,
donde Lois Lane dibuja sobre una foto de Superman y se da cuenta
que Clark es el hombre de Krypton. Decidida a demostrarlo, se tira
por el balcón del diario El Planeta, mientras que
Kent baja a ultra rvelocidad los pisos y la detiene con su super
soplido (la misma idea la recicla Lester en su versión, pero
en las cataratas del Niagara).
Esta escena directamente no funciona. Le falta gracia a los diálogos,
es demasiado artificial y, en todo caso, era mejor la de Lester.
El siguiente cambio se produce en la secuencia de escape de Luthor,
que llega a la Fortaleza de la Soledad, y descubre los hologramas
de Jor-El (Marlon Brando). Es una secuencia realmente larga e interesante
(he allí el terror de los productores, ya que Brando aparece
aquí más tiempo en pantalla que en la Superman
original), que si se quiere, es incompatible con el descubrimiento
que hacía Kevin Spacey en Superman
Returns. El problema aquí pasa porque la escena está
inconclusa - no se muestra qué hace después Luthor
para regresar, o qué beneficio saca de su hallazgo -.
La escena siguiente, que supone un gran cambio, es la confirmación
para Lois que Clark es Superman. Mientras que en el film de Lester
lo que sucedía era que Clark recuperaba sus lentes del fuego
sin quemaduras, aquí se inserta un largo test screen
de Reeve y Kidder. Lois prueba la invulnerabilidad de Clark disparándole
balas de salva; pero el largo speech de Christopher Reeve
no tiene demasiado sentido - además que combinar dos secuencias
muy diferentes, en donde cambia su peinado y las gafas que utiliza
-. La idea está bien, la calidad del rodaje es malo.
Y a partir de allí la historia comienza a ir a los saltos.
Cuando se mete metraje de Lester, Donner lo re edita, quitándole
los "gags" que Lester pone (lo más obvio es
en el super enfrentamiento de Zod y secuaces contra Superman: desaparece
un hombre volcándose un helado encima, o un chico yendo a mil
con su patineta en la escena en que el trío utiliza su super
aliento), y metiendo reediciones de la banda sonora a cargo de Ken
Thorne, que suelen ser muy repetitivas. En general estas reediciones
son mejores que el film original - la secuencia del Niagara siempre
me pareció eterna y acá dura unos escasos minutos -.
Hay numerosos huecos en la trama por falta de escenas no filmadas,
pero hay otras adiciones de muy buena calidad. En especial cuando
Brando le da una reprimenda a Reeve y le entrega el remanente de sus
poderes, a costa de extinguirse (gran parte de ese metraje es el reutilizado
en las secuencias de Brando en Superman
Returns).
Donde el film cambia notablemente es en el final. El clímax
de Superman I era el que se iba a utilizar
en Superman II (o la versión larga) y acá aparece.
Superman da marcha atrás el tiempo, con nuevas escenas como
cuando Perry White va a lavarse los dientes (y la pasta permanece
suspendida en el aire), además de que justifica la pérdida
de memoria de Lois. Además, previamente, Superman destruye
la Fortaleza de la Soledad a fin de que no sea utilizada con fines
maléficos por parte de Luthor... pero el regreso en el tiempo
corrige todo eso. En realidad, si bien la escena en sí está
bien filmada, no tiene mucha lógica - ¿deshacer
todo simplemente para que Lois no recuerde y los villanos no lleguen
a la Tierra? -. Y con el enorme parche de que, si Superman nunca
perdió sus poderes, y nunca se enfrentó al matón
en la cantina, no tiene sentido que Reeve reaparezca en la misma
para darle una lección.
En general me gustó, ya que es mas seria que la versión
de Lester. Pero es un compendio de buenas escenas y de ideas fascinantes
que no tiene una buena continuidad. Es mucho más interesante
por lo que podría haber sido el film completado por Donner,
que el producto entregado en esta versión especial. Es una
lástima que a Donner no le hayan dejado las manos libres
en su momento. Esta versión es, a lo sumo, un fascinante
vistazo a lo que podría haber sido un film memorable. |
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