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USA, 1959 : Arthur Franz (Comandante
Richard Holloway), Dick Foran (Comandante Dan Wendover),
Brett Halsey (Dr Carl Nielson), Tom Conway (Sir Ian Hunt),
Victor Varconi (Dr Clifford Kent), Bob Steele (Jefe Griff)
Director - Spencer G. Bennet,
Guión - Orville H. Hampton
TRAMA : Numerosos naufragios
se suceden cerca del Polo Norte. Alarmados por la cantidad
de incidentes, la Armada norteamericana decide enviar
al submarino nuclear Tiger Shark - dotado de
armamento y una tripulación de científicos
- a investigar y detener a los causantes. Pero la sorpresa
es mayúscula cuando el Tiger Shark se
topa en las profundidades con un platillo volador. Ahora
el submarino deberá entablar un duelo a muerte
en las profundidades del polo, para evitar que los extraterrestres
puedan dar aviso a los de su raza y comience una invasión
alienígena a la Tierra.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Los años cincuenta son los de la paranoia de la
Guerra Fría, y la ciencia ficción era el
espejo donde solían reflejarse aquellos temores.
Usualmente el género se decantaba entre los monstruos
gigantes (que representaban el miedo a la bomba atómica)
y las invasiones alienígenas de todo tipo, fuera
a gran escala o de manera encubierta, que simbolizaban
el temor a una posible desembarco comunista en suelo americano.
Entre las toneladas de rutinas de este tipo, uno suele
encontrar alguna que otra joyita escondida; y The Atomic
Submarine es una de ellas.
En sí El Submarino Atómico es
un filme cargado de problemas de todo tipo - presupuestarios,
conceptuales, dramáticos -, pero por otro lado
es un semillero de ideas brillantes. Y en el balance
final lo que termina por pesar es esto último,
razón por la cual uno la catalogaría de
clásico sin demasiados miramientos. Lo que hace
tan particular a la película son las patrones
que utiliza para desarrollar la historia, que terminarían
por transformarse en uno de los moldes sobre los cuales
se edificaría buena parte de la ciencia ficción
a partir de los años 60. Aquí hay un submarino
que cumple la misión de investigar las causas
de numerosos naufragios ocurridos cerca del polo norte;
y lo que terminan por descubrir es la avanzada de una
invasión alienígena, que se encuentra
explorando la viabilidad de la Tierra como soporte de
vida para su raza. Hay un comandante sagaz, un segundo
de a bordo encargado de las proezas físicas,
y un grupo de científicos que son los responsables
de explicar el fenómeno a la audiencia a la vez
que se devanan los sesos por encontrar cómo detener
la amenaza. Si todo esto les suena, es porque es el
mismo patrón que años más tarde
Irwin Allen clonaría en la película Viaje
al Fondo del Mar y su serie televisiva posterior.
Y como ya dijimos antes, trasmuten al Seaview,
al Almirante Nelson y al Capitán Crane al espacio,
agréguenle influencias de Planeta
Prohibido, y tendremos a Star
Trek y toda la camada de clones posteriores de la
serie de Gene Roddenberry, como Cosmos: 1999,
Galáctica,
Astronave de Combate e incluso la segunda temporada
de Buck Rogers en el Siglo XXV.
Este es el filme que debería haber sido Viaje
al Fondo del Mar en vez del bodrio que rodó
Irwin Allen en 1961. La idea de fondo es tan delirante
como apasionante, y buena parte del desarrollo de la misma
está hecho de manera sólida. Pero lo que
termina por empañar los méritos de El
Submarino Atómico es el patético presupuesto
y los gaffes dramáticos del libreto, amén
de una buena cantidad de mala ciencia (o sanata seudo
científica). Es un filme que exige numerosas
secuencias de FX, pero las mismos son tan toscas y poco
convincentes que arruinan la experiencia - son modelitos
de madera balsa flotando en una pecera -. Por otro lado,
el guión se encarga de embarrar la cancha que tan
brillantemente había preparado, incluyendo una
subtrama ridícula en donde un comandante tilda
de cobarde a un científico simplemente porque es
pacifista y no quiso seguir la carrera militar de su padre
(al parecer, ser pacifista era tan bochornoso como ser
gay en aquella época). Y cuando llegamos
a las explicaciones científicas de turno, son cualquier
cosa: desde que el OVNI precisa recargar su energía
magnética en el polo (?), hasta la conversión
de un misil balístico intercontinental en un cohete
tierra - aire, simplemente porque le pusieron el dispositivo
direccional de un torpedo (???). Que yo sepa, un torpedo
va hacia donde lo apuntan, y a lo sumo podrá rastrear
ondas sonoras en el ambiente submarino para el cual fue
diseñado.
Las actuaciones son uniformemente mediocres, y la película
cae en los clichés propios de la sci fi
de la época, con mucho stock footage,
excesiva reverencia hacia las fuerzas militares y narrador
tremendista de turno (que parece extraído de
la serie Batman de 1966).
Pero cuando el filme llega al nudo de la historia -
el descubrimiento del OVNI -, se vuelve apasionante.
El problema es la disparidad de calidad de las escenas,
con cosas que funcionan muy bien - el interior del plato
volador, la tensión del duelo en las profundidades,
el análisis del problema - y otras cosas que
son realmente bizarras - además de los FX y la
trama del científico cobarde, está el
diseño del alienígena (¿acaso
Matt Groening se inspiró en el filme para crear
sus extraterrestres babosos de Los Simpsons?),
el discurso que éste mantiene con el comandante
Holloway (que es sideralmente camp), y la resolución
de la batalla submarina -. Con un poco más de
presupuesto, un director talentoso y un guión
más pulido, The Atomic Submarine hubiera
resultado un clásico memorable. Así como
está es una pequeña joya de culto, plagada
de defectos pero con un puñado de enormes virtudes
que la transformarían en una obra influencial
para las aventuras de ciencia ficción de las
décadas posteriores. |