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TRAMA : En una lejana galaxia, fuerzas imperiales
secuestran a la líder de la rebelión,
la Princesa Leia. De la nave de la princesa escapan,
con apenas tiempo, dos androides. Los robots irán
a parar al planeta Tattoine, donde serán recogidos
por la familia Skywalker. Sin querer, el joven Luke
activará a uno de ellos, descubriendo que tiene
un mensaje secreto para Ben Kenobi, un ermitaño
que vive en el desierto. Resulta que el mensaje que
le envía la Princesa es un pedido de ayuda, y
el androide contiene los planos de una fortaleza militar
capaz de arrasar mundos enteros, conocida como la Estrella
de la Muerte. Pronto los androides, Luke y Kenobi deberán
emprender la misión de alcanzar los planos a
las fuerzas rebeldes, pero no sin antes rescatar a la
Princesa, que se encuentra encerrada en la fortaleza
orbital, bajo el asedio del supremo comandante del imperio,
Lord Vader.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Escribir un resumen narrativo de La Guerra de las Galaxias
es un trabajo fútil. Practicamente nadie en la
Tierra desconoce de qué se trata o no ha visto
Star Wars. Es un film basal, de esos de los que
se puede contar la historia del cine antes y después
de dicha película.
La historia de la creación del film es interesante,
y muestra algunos detalles y carencias que marcan tanto
éste como los siguientes filmes (incluyendo la
trilogía de precuelas). Existió una época
muy muy lejana en la que George Lucas no era nadie,
apenas un director y guionista del montón, que
había tenido ilusiones de cine arte (THX 1138)
con pretensiosos resultados y un hundimiento estrepitoso
en la taquilla, y que se había redimido en cierta
forma gracias al éxito de American Graffiti,
una película sobre estudiantinas ambientada en
los 50. Lucas pertenecía a la generación
70, la más importante del cine americano, y que
revolucionaría la historia del medio : entre
sus alumnos figuran Francis Ford Coppola, Steven Spielberg,
John Millius entre tantos otros.
Decidido a tener un éxito comercial, Lucas quiso
adaptar el comic de Flash Gordon al cine, pero
los derechos sobre el personaje resultaban muy caros,
así que terminó por crear su propia historia
de ciencia ficción.
La verdad es que La Guerra de las Galaxias fue
un doloroso trabajo de escritura, de borradores rechazados
por la Fox una y otra vez, donde la historia
cambiaba radicalmente en cada nueva versión del
guión. Salvo algún que otro nombre, los
personajes siempre fueron los mismos, pero los roles
cambiaban y las circunstancias también. En algunas
ocasiones Han Solo era el héroe, en otras Luke
tenía un hermano (Anakin), y un largo etcétera,
con tramas muchas veces absurdas. Digamos que gracias
al control de calidad de los ejecutivos de la Fox (milagro
!, por una vez en la vida el filtro de los directivos
dió resultados positivos), después de
mucho esfuerzo pudo Lucas desarrollar un guión
aceptable. Lamentablemente con la continuación
de la serie, y el crecimiento en poder económico
y creativo de Lucas (fundamentalmente gracias a hacerse
de los derechos del merchandising, algo nuevo y desconocido
para la época - y para los ejecutivos de la
Fox), resultó cada vez más difícil
tener alguien que controlara creativamente al chico
prodigio, y los guiones fueron perdiendo potencia narrativa
hasta la lamentable entrega de la trilogía de
precuelas a partir de 1999.
Algún crítico escribió alguna
vez que sólo hay 10 historias originales en el
cine, y el resto son todas mutaciones de las mismas.
El caso de La Guerra de las Galaxias no es la
excepción : Lucas mezcla cosas de muchos géneros
distintos, amén de nutrirse de fuentes literarias
que van desde Tolkien, pasando por las leyendas arturianas,
las leyendas europeas y, por qué no, el comic.
Entre otras cosas, Lucas incluye : héroes rubios,
princesas y emperadores al estilo Flash Gordon,
religiones y razas conviviendo al estilo El
Señor de los Anillos, dos soldados renegados
que buscan una fortaleza oculta como el film The
Hidden Fortress de Akira Kurosawa, un viaje a tierras
desconocidas al estilo del serial de cowboys La Amenaza
Fantasma (de donde tomaría el título
para el Episodio
I), el llamado camino del héroe
(una persona anónima destinada a la grandeza
y a terminar con la opresión de una fuerza invasora)
de los relatos del Rey Arturo, elementos del Western
(tabernas, héroes borrachines y bribones al margen
de la ley pero simpáticos como Han Solo), elementos
de otras obras Sci Fi (planetas desérticos como
Duna), y unos cuantos
clisés de las películas de la Segunda
Guerra Mundial, desde los discursos heroicos hasta las
escenas de combate (basadas ciertamente en documentales
de guerra). El mérito de Lucas es compaginar
todo esto, hacerlo ágil narrativamente y atractivo
al público, más que una simple regurgitación
de elementos prestados.
El principal problema que padece La Guerra de las Galaxias
es en término de diálogos. Hay muchos de
ellos que suenan bastante a clisé, y no resultan
efectivos (amén de cierta versión de segunda
de un seudo Zen, caracterizado en La Fuerza, y que genera
alguna de las frases más pretensiosas del film).
Lucas nunca fué un gran director de actores ni
un gran escritor de diálogos. Mientras que la fuerza
de la historia atrapa al público (siempre la épica
de un puñado de débiles frente a una fuerza
superior opresora ha sido disfrutada por la platea), la
interacción de los personajes es bastante más
débil. Leia, por ejemplo, no da la impresión
de una persona experta en la guerra, a pesar de estar
al mando de la rebelión. Muchas de sus actitudes
parecen pasos en falso, no terminan de convencer (solo
demuestra mal carácter). Y Luke Skywalker es un
héroe débil : si bien en La Guerra de
las Galaxias es un inexperto adolescente, el personaje
(y el actor) no pueden sacudirse esa imagen durante las
dos películas siguientes. Parte puede ser la falta
de brillo de Mark Hamill para con el personaje, y buena
parte es la debilidad del guión en desarrollarle
un caracter que va in crescendo en fortaleza y
sabiduría. Al final de la saga, Skywalker debería
ser tan aguerrido como Han Solo (posiblemente el mejor
personaje en el lado del bien, el más carismático),
pero no llega ni a la mitad. Y otra falla, a consecuencia
de esto, es que el héroe no termina siendo ni atractivo
ni poderoso (en la imagen del público) como para
batallar con el villano.
Precisamente el otro factor del éxito de La
Guerra de las Galaxias, sea el haber creado uno
de los villanos más memorables del cine. Sin
duda Darth Vader es una fuerza implacable de destrucción,
con una presencia y voz espectaculares. Como en los
filmes de James Bond, siempre se puede valorar la calidad
de la cinta de acuerdo a la calidad del villano. Si
la fuerza del mal resulta demasiado teatral, sobreactuada
o banal, termina en el ridículo, y no nos interesa
en absoluto que los buenos le ganen a alguien que no
nos impresiona o atemoriza.
Por supuesto, el tercer factor del éxito de
La Guerra de las Galaxias son los efectos especiales.
Ciertamente no son los primeros efectos especiales de
calidad que se ven en el cine (el mérito le corresponde
a 2001, Odisea del Espacio),
pero son los primeros que se ven en movimiento frenético.
Las batallas espaciales son altamente creíbles
y sin falla (quizás no se vean tan bien algunas
explosiones ahora, pero bueno, en 1977 Lucas estaba
inventando todo eso !). Y, fundamentalmente, el hecho
de que, desde la Estrella de la Muerte hasta los detalles
mínimos de la cantina de Mos Eisley están
realizados de modo impecable. No es como la Sci Fi barata
de los 50 y 60, donde se veían hilos de las maquetas
o resultaba obvio que eran juguetes de plástico.
Ni tampoco se trata de universos fantásticos
y pristinos (como los de Star
Trek, por ejemplo) con gente vestida impecable
en lugares de un blanco sanitario. Lucas construye un
universo vivo, donde la vida vale poco, sucio, lleno
de detalles, y realizados con efectos especiales impecables,
lo que lo hace totalmente creíble. Y en terminos
de lo visual, los efectos producen estupor : desde la
captura de la nave de la Princesa al inicio del film,
hasta la presencia de la Estrella de la Muerte, resultan
en momentos memorables, fijos en la retina de cualquier
espectador del mundo.
Como espectáculo, sin duda es un clásico.
La fuerza de su historia supera ampliamente sus debilidades,
las hace obviar. Sumado a la inmortal partitura de John
Williams, sin duda es un hito de los 70. Lamentablemente
en siguientes entregas la serie iría ganando
calidad técnica pero perdiendo calidad argumental
hasta terminar de transformarse en un culebrón
espacial, incoherente con partes de sus comienzos. Después
de todo el libreto de Star Wars llevó
años, y Lucas sólo habia escrito algunos
borradores de una historia inicial y de una historia
posterior. Con menos tiempo de preparación desarrollaría
El Imperio
Contraataca y El
Regreso del Jedi, aunque eso es otra historia.
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