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Star Trek es la serie de TV creación de
Gene Roddenberry. Roddenberry no fué un escritor
demasiado prolífico; su historial cuenta con unos
pocos capítulos de la serie, y algunos telefilms
fallidos como The Questor Tapes y Genesis
(Algunas de sus ideas fueron recicladas en otras series
recientes como Andrómeda). Sin embargo,
es la fuerza creativa dentrás la serie de Ciencia
Ficción mas mítica y popular de todos los
tiempos. Su habilidad fue la de establecer los lineamientos
generales y rodearse de escritores talentosos.
Viaje a las Estrellas fue una serie de mediana
popularidad en su emitisión original entre 1966
y 1969. La serie tuvo un intento de cancelación
en 1968, pero un millón de cartas de fans inundaron
a la NBC, la cadena emisora, y esto motivó
que durara una sesión más, aunque nunca
lideró los ratings. El comienzo de la leyenda
empieza por la emisión en sindicación,
una vez terminada la serie, donde comenzó a tener
ratings superiores a su emisión original. Además,
lo insólito de Star Trek como acontecimiento
cultural fue que motivó toda una corriente de
fans a ultranza - los Trekkers como ellos se
nombran, aunque el público los suele nombrar
Trekkies - que organizaba convenciones, reuniones
con el cast original, publicaciones, y una continua
proyección de los capítulos de la serie,
re vistos con actitud reverencial, algo nunca antes
visto. Fue la primera corriente de dicho estilo y magnitud
(después vendrían los fans de Star
Wars, X Files, etc.), pero a diferencia de
muchas otras corrientes de fanáticos, este es
un movimiento que desde hace más de 40 años
no cesa y sigue creciendo. Incluso varios actores del
elenco original - encasillados con el papel que les
había tocado en la serie - comerían
varios años con los cachets de sus presentaciones
en convenciones trekkers. Y la potencia y cantidad de
seguidores originaría una serie de films, una
serie animada, y cuatro series de TV.
El mérito de Viaje a las Estrellas fue
haber popularizado la Ciencia Ficción pensante.
Hasta ese entonces, los alienígenas eran una
amenaza que debía ser exterminada (y que era
un paralelo frecuente con el Comunismo y las tensiones
de la Guerra Fria), mientras que Star Trek se
basaba en la investigación y la búsqueda
de diálogo con nuevas razas y sociedades. Excepcionalmente
se recurría a las armas y frecuentemente se acudía
al ingenio de la tripulación. Ciertamente decorados
y efectos eran baratos (a veces demasiado), y había
algunas ideas pretensiosas, pero uno puede percibir,
aun hoy, que no son argumentos como los habitualmente
banales que siempre se ven en TV. Amén de la
buena química del elenco, que traspasaba la pantalla
de la TV y terminaba por conquistar al público.
Debido al éxito de las re emisiones, Star
Trek tuvo una serie animada a principios de los
70, pero los fans pedían más. Por ello
se comenzó a considerar una nueva serie llamada
Star Trek Phase II, que incluiría buena
parte del elenco original más algunos agregados,
y un mejor presupuesto. Phase II quedaría
en la nada, con una gama de libretos que terminarían
siendo reciclados tanto para este film como para la
excelente Star Trek : The Next Generation.
Pero, en el momento en que se gestaba Phase II,
explotó el boom de La
Guerra de las Galaxias, y la Paramount decidió
darle luz verde al proyecto de un film para la pantalla
grande. De hecho, el proyecto fue demasiado ambicioso,
con un presupuesto exhorbitante de 50 millones de dolares
para la época (superior al de Star
Wars inclusive), y con demasiadas manos metidas en
el mismo. Los apuros y las corridas hicieron que el guión
se retocara constantemente - incluso día a día
de la filmación -, y que se cambiara de casa de
efectos especiales a mitad de camino (por considerarse
de baja calidad), sumandose la compañía
de Douglas Trumbull - el de 2001,
Odisea del Espacio - para hacerse cargo del aspecto
visual de la película, amén de editar el
film a las apuradas hasta poco antes de su estreno.
A pesar de todo el talento reunido - incluyendo a Robert
Wise, una máquina de hacer clásicos desde
El Dia que Paralizaron
la Tierra hasta La Novicia Rebelde, pasando
por West Side Story, La Amenaza de Andrómeda
y muchos otros -, la película deja algo que desear.
Por un lado, se nota los cambios en los responsables
de los efectos visuales - hay tomas asombrosas y otras
definitivamente baratas -, y por otro lado la tripulación
del Enterprise regresa en piloto automático.
Todo el sabor de la serie queda restringido a unas pocas
chispas entre Kirk y el Dr. McCoy, y Spock queda relegado
a un plano secundario, así como el resto del
equipo. Ciertamente en la versión para video
llamada El Corte del Director (Director´s
Cut) se recuperan algunas escenas y se mejoran algunos
efectos, y el film toma algo de fluidez, pero no deja
de tener problemas.
El gran problema del film es que es un gigantesco catálogo
de efectos especiales. Es cierto que la intención
de Wise es mostrar grandeza, elementos gigantescos y
vastos que avasallen al espectador. Por ejemplo, el
regreso de Kirk a su nave estacionada en órbita
es sensacional - la Enterprise nunca estuvo tan
bonita y se ve enorme -, y minutos después vemos
a la misma nave casi microscópica viajando en
el interior de la nube que parece no tener fin. Pero
muchos de estos planos parecen eternos, son minutos
y minutos de travesía sin que suceda algo demasiado
interesante, a no ser de asombrarse por la belleza de
los efectos. En cierto sentido, parece la travesía
final de Bowman en 2001, Odisea
del Espacio, pero estirada para ocupar más
de una hora de metraje.
Por otro lado, la amenaza del film, la inteligencia
todo poderosa que construyó la nebulosa y que
se dirige a la Tierra para reunirse con su creador,
resulta ser un decepcionante satélite destartalado
de la NASA, que es inhabilitado de modo expeditivo
y sin demasiado suspenso. Ciertamente la travesía
del viaje da para pensar otras conclusiones - como la
posibilidad de que la nube sea Dios y su llegada
el apocalipsis -, pero cuando la verdad se revela resulta
algo decepcionante.
Es sin duda un buen film, algo pretensioso. Sin embargo
es muy light en cuanto a los personajes - bien podrían
haber sido otra tripulación, nombres y actores,
porque del carácter propio de Viaje a las
Estrellas queda poco -, además de crear un
ambiente muy raro, de una limpieza casi hospitalaria
- los sets de la nave - en comparación con la
calidez de la cabina y resto de secciones del Enterprise
que habíamos visto en la serie. Así mismo,
la música de Jerry Goldsmith es excelente, pero
capta poco y nada de la partitura original (va mejor
con un reboot de la serie, como fue The Next
Generation). Es todo tan diferente que parece que
un grupo de impostores hubiera tomado el título
de una serie famosa y hubiera hecho una obra que tiene
poca y nada relación con la misma. En sus propios
términos es una buena película, pero en
relación con la serie es un extraño.
Robert Wise armaría años mas tarde su
corte del director, que mejora un poco las cosas, pero
no corrige la frialdad del film. El cast regresaría
en mucho mejor forma, en un producto 100% Trek en Viaje
a las Estrellas II : La Ira de Khan.
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