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USA, 1973 : Strother Martin
(Dr Carl Stoner), Dirk Benedict (David Blake), Heather
Menzies (Kristina Stoner), Richard B. Shull (Dr Kenneth
Daniels), Jack Ging (Sheriff Dale Hartison), Reb Brown
(Steve Randall), Tim O’Connor (Logan)
Director - Bernard L. Kowalski,
Guión - Hal Dresner
TRAMA : El Dr. Carl Stoner
es un eminente científico especializado en ofidios.
Para Stoner, las criaturas más perfectas de la
naturaleza son las serpientes y está convencido
que ellas heredarán la Tierra cuando la raza
humana perezca bajo el peso de las guerras futuras.
Es por ello que ha contratado a David Blake - un tímido
estudiante universitario -, para que lo ayude con su
laboratorio. Pero, en secreto, Stoner ha estado inoculando
a Blake con un suero experimental que le está
produciendo lentos cambios genéticos al muchacho
... los que lo están convirtiendo en una serpiente
mutante de manera irreversible.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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En los setenta estaba de moda el subgénero Venganza
de la Naturaleza, el que había empezado con
la versión original de Willard
(1973) y que alcanzaría su punto más alto
con Tiburón (1975).
Pero, antes de contratar a Spielberg y mandarlo a filmar
escualos en la mitad del océano, los productores
de Jaws - David Brown y Richard D. Zanuck
- se despacharon con el filme que nos ocupa, el que funciona
como una especie de prueba piloto destinada a tantear
la recepción y rentabilidad de este tipo de películas.
Pero, si bien las serpientes abundan, Sssssss (o
Ssssilbido de Muerte, en español) es más
un filme de científicos locos que una cinta de
animales asesinos. Aquí Strother Martin tiene
una visión mesiánica del futuro y decide
elaborar un suero para convertir a las personas en serpientes,
las que sobrevivirían el inminente fin del mundo
según su modesta opinión. Si uno analiza
en detalle, toda la estructura del filme es practicamente
idéntica a Las Mutaciones
(1974): un científico loco que pretende crear
una raza híbrida de seres humanos, un estudiante
que hace de conejillo de indias, un circo local que
sirve para esconder los experimentos fallidos. Son tantos
los puntos en común que la primera palabra que
se me viene a la mente es plagio.
Por suerte Sssssss es superior a Las Mutaciones.
El punto fuerte del filme es el personaje de Strother
Martin, que resulta fascinante durante la primera hora
de proyección. Este no es un ridículo
científico loco, sino un genio convencido de
una idea equivocada. Sus parlamentos están
empapados de datos científicos, develando aspectos
secretos y fascinantes del mundo de las serpientes,
y filosofando sobre el simbolismo de los ofidios en
la mitología y la religión a lo largo
de toda la historia (es como la versión malvada
del cientifico de Them!, La Humanidad
en Peligro: un erudito cinematográficamente
muy creíble). No sólo sus diálogos
son notables e inteligentes sino que la perfomance de
Martin es sólida y sutil, algo inusual para un
actor condenado a hacer villanos despreciables y prepotentes
a lo largo de toda su carrera. En todo caso el rol de
Martin no es el de un demente o un malvado, sino que
se trata de un amoral obsesionado con las serpientes
y convencido que debe probar sus teorías a cualquier
precio.
El otro punto fuerte de la película son las mismas
serpientes, que son reales y que los actores debieron
a aprender a manejar durante el rodaje, dándole
credibilidad y efectividad a la cinta. La primera hora
es sólida, con una buena construcción de
personajes y situaciones. Lamentablemente Sssssss
empieza a flaquear a medida que se acerca al final. Primero,
porque se despacha con el típico cliché
del matón universitario (Reb Brown, antes de probar
suerte en los pilotos televisivos de El
Capitán América), el que molesta a la
hija del científico y que no demora demasiado en
pasar al estado de fiambre en cuestión de
minutos. La única utilidad de dicha escena es probar
que Strother Martin es malo y que le importan más
las serpientes que los humanos, amén de inaugurar
el score de cadáveres de la película.
Segundo, porque el climax resulta bastante pobre. Uno
esperaba que apareciera una espeluznante criatura mutante
y no una simple viborita. Al menos la secuencia
del sótano (en donde el insufrible Richard B. Shull
es devorado vivo por una boa) resulta más inquietante
y efectiva que el final del filme.
Sssssss es una buena película. Es cierto
que sobre el final pierde el hilo y se alterna entre
lo rutinario y lo ridículo, pero la primera hora
es muy buena y compensa las fallas del climax. |