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Esta es la tercera adaptación del clásico libro de Richard
Matheson de 1954. La idea de Matheson era definir una novela de vampiros
moderna, alejada de los estereotipos góticos a lo Dracula.
Por ello le dió el formato de un virus que contaminaba al planeta
y producía una serie de mutaciones similares al vampirismo
literario - o sea que todos los síntomas eran explicados de
un modo científico -. Además la idea de permanecer solo
en un mundo infestado de vampiros significaba, para Matheson, el epitome
del horror.
El concepto de la novela se ceñía a la supervivencia
de Robert Neville en este mundo de pesadilla, con un estado mental
decadente a causa de la soledad y de las noches infernales que debía
soportar con las criaturas aullando en toda la ciudad. De día
Neville salía a matar vampiros, sin considerar que existían
también personas infectadas pero con el virus contenido gracias
a la ingesta de una serie de pildoras. Estos infectados conservaban
características humanas pero temían a la luz y dormían
de día; y en las salidas de cacería, Neville acribillaba
indiscriminadamente a unos y otros. Los infectados terminaban por
mandar a una espía, la que provocaba la caída de Neville
y su posterior muerte.
Lamentablemente las versiones posteriores de la novela podaban
un argumento u otro, y siempre terminaron por ser visiones parcializadas.
The Last Man On Earth (1964) era relativamente más
fiel al texto, pero la torpe mano del director arruinaba el film.
Y por el contrario, la versión más conocida que es
The Omega Man (1971) era sepultada
por un guión terrible y por Charlton Heston. Allí
Neville era un personaje soberbio y detestable, acosado por una
seudo secta de zombies que alababa un nuevo orden semi religioso.
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Ahora en el 2007 llega esta tercera versión, después
de años de pasar en la cocina de los grandes estudios. La
Warner conservaba los derechos cinematográficos desde
las épocas de The Omega Man, y comenzó a pergueñar
una nueva remake desde mediados de los 90. Desde Ridley Scott
hasta Michael Bay pasaron como candidatos al sillón del director,
y Arnold Schwarzenegger estuvo atachado al proyecto, primero como
protagonista y después como productor. Finalmente en el 2006
la propuesta caería en manos de Francis Lawrence (Constantine).
A juzgar por sus méritos anteriores, Lawrence parecía
no ser el mejor director para concretar el proyecto. Sin embargo,
viendo los resultados, lo que consigue es desarrollar la mejor versión
de la novela de Matheson... aunque no la mas fiel. El molde usado
en realidad es el script de The
Omega Man, con los cambios que ello conlleva respecto de la
novela. Por ejemplo, Neville es científico y busca la cura
contra la enfermedad; y no existen los humanos infectados sino que
están sólo Neville y los vampiros.
El film trae nuevamente las visiones apocalipticas de una Nueva
York desolada... pero de algún modo esas escenas parecían
más efectivas en The Omega Man (quizás sea
una de las pocas virtudes de dicha película). De nuevo vemos
a Robert Neville pisteando con un deportivo rojo por las calles
vacías de la Gran Manzana. Los efectos especiales están
ok, pero no terminan por llamar la atención. Quizás
sea porque unos yuyos tirados por aquí y allá no basten
para dar una idea de ciudad desierta. Le falta suciedad, desolación,
deterioro... New York se ve muy impecable para tantos años
de abandono.
Pero en donde Yo Soy Leyenda se eleva sobre sus predecesoras,
es sobre la definición del caracter central. Cuando el film
comenzó a rodarse, no había guión definitivo
y posiblemente la mayoría de las tomas se basen sobre improvisaciones
hechas sobre un borrador. Esto termina por contribuir favorablemente
a la película, gracias a que Will Smith posee presencia de
sobra para cargar él solito todo el film (y a que el temible
Akiva Goldsman no aporta demasiado de sus burradas habituales).
Aquí Smith le da profundidad y humanidad a Neville; ya no
es el soberbio amante de las armas como Charlton Heston, sino que
un individuo temeroso, emocionalmente inestable, que sufre el tormento
de los aullidos de las criaturas durante la noche, y que se encuentra
en pleno deterioro mental gracias al aislamiento. Al principio,
Sam - su perro ovejero - le provee cierto soporte a su soledad,
pero en cuanto sale de escena, la crisis es total. No es dificil
comparar a Smith con Tom Hanks en Cast Away.
La exploración de la ciudad y los ataques de las criaturas
están bien filmados.(atencion, spoilers muy fuertes
de aquí en más). Donde la película
comienza a perder sus pies es con el ataque suicida de Neville a
las hordas de vampiros. Su rescate es realmente inexplicable, y
uno llega a pensar que en realidad el personaje ha muerto y todo
esto es una alucinación de sus ultimos momentos con vida.
Tal como la version 1971, aparecen una mujer y un chico. La relación
está mejor escrita que en The Omega Man, pero parecen
personajes salidos de la nada, como trucos del guión. Del
mismo modo, la película comienza a perder algo de su pulso
con el ataque imprevisto de la horda de vampiros al bunker de Neville.
Todo esto suena a recursos que el libreto saca de la galera para
intentar proveer un clímax y una conclusión. Todo
está filmado de modo ok, y nuevamente Neville pasa a ser
el cordero del sacrificio en pos de la salvación de la humanidad.
(fin de los spoilers). El mayor problema de Yo
Soy Leyenda es que nunca termina por apretar los tornillos donde
debe. Comparado con The Omega Man, están los flashbacks
del protagonista, la perdida de la familia, el relato del inicio
de la hecatombe. Pero hay algo que falla, y posiblemente sea la
ausencia de un monólogo interno de Neville (y una atmósfera
más opresiva). Sin dudas la interpretación de Will
Smith es excelente y permite remontar al film, pero en general todo
parece demasiado correcto. Por ejemplo, hubiera precisado más
escenas con vampiros, graficar de modo mayor la pesadilla que supone
vivir en ese mundo. Aquí vemos la mayor parte del tiempo
a Neville solitario, con su sicosis, y ocasionalmente pispeamos
algo del terror real que ronda a su alrededor. En ese sentido Exterminio
(28 Days Later) era mucho más efectiva al crear una
atmósfera infernal. Así como está, termina
siendo un muy buen filme pero no uno memorable. |
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