Director
- Andrei Tarkovsky, Guión - Andrei Tarkovsky
& Friedrick Gorenstein, basados en la novela homónima
de Stanislaw Lem
TRAMA : El comandante Burton
se encuentra con el sicólogo Kris Kelvin, y le
muestra un documental sobre sus experiencias en la estación
espacial que orbita el planeta Solaris - un mundo oceánico
compuesto por plasma pensante -. En su momento el testimonio
de Burton - quien intentó rescatar a dos científicos
extraviados en Solaris - fue defenestrado, aduciendo
que el plasma del planeta le produjo alucinaciones.
Ahora Burton intenta convencer a Kelvin de que vaya
a la estación y examine de cerca los fenómenos
de Solaris. Pero al llegar a la misma, descubre que
su viejo amigo Gibarian se ha suicidado, los otros dos
tripulantes se encuentran al borde de la locura y, para
colmo, existen apariciones espectrales a lo largo de
todas las instalaciones. Y el mismo Kelvin termina desconfiando
de su equilibrio emocional, al toparse con una copia
viviente de su fallecida esposa.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
una
completa rareza: el trailer ruso original de Solaris (1972)
La versión original de Solaris es considerada
como el equivalente soviético de 2001,
Odisea del Espacio. Ambos filmes tratan sobre viajes
hacia los confines de la galaxia, topándose con
los límites de la realidad y con la existencia
de una inteligencia superior extraterrestre. Mientras
que en 2001 era un viaje exterior hacia los bordes
de lo metafísico - toparse con el ente al cual
identificamos como Dios -, Solaris es un viaje
introspectivo y emocional. Es el ser humano perseguido
por los fantasmas de su pasado que se han materializado
por la influencia del planeta.
Y es aquí cuando surge mi voz de discrepancia
contra todos aquellos que han denostado la versión
2002 de Steven Soderbergh. Es una muestra más
de la idiotez reverencial que padecen la enorme masa
corporativa de críticos, que han apedreado a
la remake americana por falta de originalidad
y problemas de comprensión ... cuando el original
de Andrei Tarkovsky es mucho más críptico,
menos empático emocionalmente y el final definitivamente
es un galimatías. Este sería otro caso
típico de lo que denomino "mojones históricos",
clásicos en su tiempo pero a los cuales una visión
actual les encuentra un montón de problemas.
Uno puede argumentar a favor de la versión de
1972 diversos hechos, que van desde que se trata de
la primera visión de la historia hasta las declaraciones
del propio Tarkovsky, quien decía que solía
filmar una primera hora extremadamente plomiza con tal
de desbordar a los censores soviéticos para que
se fueran de la sala y poder entonces empezar a plasmar
las verdaderas intenciones de su obra. Y lo cierto es
que esos primeros 60 minutos son eternos, en especial
la larguísima secuencia de las autopistas.
El comienzo del filme es bastante diferente al de la
remake 2002. Para comenzar, hay una lentísima
intro con la explicación acerca de la misión
de Burton a Solaris, en donde ya nos enteramos de que
el planeta es un ser pensante que provoca alucinaciones.
Revelado el secreto de entrada, uno se pregunta qué
expectativas quedan del resto de la historia. Cada escena
dura cinco minutos o más, lo cual en lenguaje
cinematográfico equivale a la eternidad. Y como
visión del futuro es muy adusta - con la excepción
del videofono, el resto es tal como era la URSS en los
años 70 -. Después viene la mencionada
escena de las autopistas - que podría interpretarse
como una imagen metafórica acerca del funcionamiento
de la mente humana, con las vías como canales
del cerebro y los autos como neuronas (en especial cuando
cae la noche) -. Y después de incontables minutos,
por fin llegamos a la estación orbital.
Aquí el relato cobra un ritmo mucho más
digerible. Las visiones del planeta, la alienación
de los ocupantes de la estación, las teorías
sobre lo que sucede, la aparición de la esposa
fallecida de Kelvin. Estos clones son imperfectos - sus
vestidos no poseen cierres, no saben cómo funciona
el mundo (la secuencia de la puerta, donde Hari no sabe
cómo abrirla y termina destrozándola, es
excelente), y se van humanizando a medida que mantienen
su contacto con las personas -, pero son sensibles y emocionalmente
inestables. Aún así, esta secuencia está
mejor desarrollada en la remake
de Soderbergh, que potenciaba las causas de la relación
entre Kelvin y Hari (o Rheya) y los hacía más
empáticos con la audiencia. Lo que incluye Tarkovsky
es mala ciencia y devaneos intelectualoides; desde sanata
científica (¿proyectar el encefalograma
de Kelvin hacia el planeta con rayos X para reprogramarlo?)
hasta citas a Tolstoi y Dostoievski, por no mencionar
el amor a la patria. La explicación de que los
clones están formados por neutrinos (no por átomos,
como cualquier cosa que existe en la Tierra) generados
por Solaris, provoca un abucheo generalizado de la platea.
En su época Solaris 1972 pudo haber causado
sensación; a los ojos de hoy es una versión
tibia de la novela de Lem. Al propio Lem no le gustó
ni ésta ("mi obra no trata sobre gente
que resuelve sus problemas sexuales en el espacio")
ni la versión de Soderbergh ("es ridículo
pensar en Solaris como una novela romántica").
Curiosamente la versión de Tarkovsky funciona
en gran parte como un filme romántico; pero tampoco
el director la consideró una de sus mejores obras.
O sea que lo que tenemos es a una multitud de críticos
enfervorizada por inflar a la categoría de obra
maestra a un muy buen filme que tiene fallas evidentes.
Hay problemas narrativos, tiempos excesivos, tibia conexión
emocional con el drama de sus personajes y ni siquiera
una exploración profunda del fenómeno.
A mi juicio, prefiero la versión de Soderbergh,
si bien es cierto que ha llegado treinta años
después, en una época en que la ciencia
ficción pensante está pasada de moda.
(alerta spoilers) Incluso
su final es superior: aquí Kelvin termina en
Solaris, en la reproducción inexacta de la casa
de su padre en medio del océano de plasma y sin
demasiadas explicaciones de por qué ocurre ello;
al menos Soderbergh le daba un cierre romántico
elegante con Kelvin y Hari / Rheya reencontrándose
para toda la eternidad (fin
spoilers)
CINE FANTASTICO
SOVIETICO (incluyendo países satélite
de la cortina de hierro) (1917 - 1991)
Las versiones filmadas de la novela de Stanislaw
Lem son: Solyaris
(1972) dirigida por Andrei Tarkovsky; y Solaris
(2002), dirigida por Steven Soderbergh
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