GB, 1974 : Peter Sellers (general
Latour / mayor Robinson / Herr Schroeder / Adolfo Hitler
/ presidente / principe Kyoto), Lila Kedrova (madame Grenier),
Curd Jürgens (general Von Grotjahn)
Director
- Roy Boulting, Guión - Roy Boulting y Leo Marks
TRAMA : Francia, segunda guerra
mundial. París ha caído bajo el poder
de los nazis, y madame Grenier - junto con las chicas
de su burdel - se las apaña para sobrevivir en
la Francia ocupada. Pero el arrebatado mayor Robinson
del servicio secreto inglés comienza a darle
problemas, al empezar a liquidar a oficiales nazis dentro
del prostíbulo. En medio de este lío,
Grenier ha sido reclutada involuntariamente por las
fuerzas aliadas; pero las actividades de espionaje del
prostíbulo son seguidas de cerca por el implacable
agente Schroeder de la Gestapo. Y no pasará mucho
tiempo antes que Schroeder consiga pruebas, tras lo
cual la banda de chicas deberá ponerse en fuga.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
un
fragmento de Camas Blandas, Batallas Duras
En los sesentas Peter Sellers era un genio cómico
sin igual, con Lolita, Dr.
Strangelove, The Pink Panther, A
Shot in the Dark y The Party bajo su cinturón.
Pero a su vez el estrellato y los conflictos emocionales
de su vida particular comenzarían a afectarle y
generarían un rápido declive de su carrera;
choques con directores y actores, turbulenta vida matrimonial,
severos problemas de personalidad (los cuales están
bastante bien reflejados en Mi Nombre es Peter: Vida
y Muerte de Peter Sellers), y tempestivos criterios
creativos para seleccionar sus trabajos. Después
de The Party, Sellers haría una serie de
desastrosas decisiones artísticas, eligiendo comedias
mediocres, arriesgándose a papeles dramáticos
y dejando su carrera en estado de coma hasta el salvataje
que resultó ser El Regreso de la Pantera Rosa
en 1974. Eso le daría un breve respiro aunque seguiría
tomando decisiones bizarras hasta tocar fondo de nuevo
con El Prisionero de Zenda y El Diabólico
Dr. Fu Manchú en 1980. Para cuando había
logrado reciclarse como actor de carácter (Desde
el Jardín - 1980, con una nominación
al Oscar), Sellers había muerto de un ataque cardíaco.
A principios de los 70 el nombre de Sellers era - según
opinión especializada de la crítica -
veneno para las taquillas. Y entre esa parva
de filmes bizarros y mediocres, Camas Blandas, Batallas
Duras es una muestra ejemplar de ello - filme que
aquí comentamos porque es una rareza absoluta
- . Desde hacía tiempo que Sellers venía
probando de interpretar roles multiples en los filmes
- posiblemente inspirado por Alec Guiness en Kind
Hearts and Coronets 1949; y Sellers comenzaría
con esa costumbre en The Mouse That Roared 1959,
donde personificaba tres papeles -; y uno piensa que
la elección de Camas Blandas, Batallas Duras
debió darse por la opción de interpretar
a seis personajes diferentes - un viejo general francés,
un mayor inglés, Adolfo Hitler, un oficial de
la Gestapo, un principe japonés, el presidente
francés -. Para un hombre que clamaba que no
poseía personalidad y que sólo vivía
a través de sus interpretaciones, quizás
estos roles le terminaran por servir como terapia.
Pero Camas Blandas, Batallas Duras es una comedia
terrible. El problema con el film no es que tenga malos
chistes, sino que apenas tiene algunos. Imaginen una historia
no muy inspirada con un gag cada 20 minutos que,
encima, no es muy gracioso. La producción es muy
escueta, casi de film televisivo. Aquí hay un grupo
de prostitutas que obtienen el favor de un general alemán
y son seguidas de cerca por un oficial de la Gestapo.
En el medio hay un mayor inglés - una versión
light del inspector Clouseau - que vive metiendo la
pata y no se hace cargo de los muertos que deja, con lo
cual las prostitutas viven en apuros para esconder los
cuerpos. El problema principal - además del escasísimo
humor - es que en realidad la película le pertenece
más a Lila Kedrova que a Sellers. El centro de
atención está puesto sobre lo que le pasa
a ella y a la troupe de chicas, y lo de Sellers son participaciones
incidentales. Pero es un film dirigido de manera realmente
tosca; hay un narrador pedante que intenta hacer observaciones
supuestamente ingeniosas pero con la misma gracia que
un ladrillo; las participaciones de Sellers están
muy bien en cuanto a perfomance pero son tan sosas las
líneas que debe decir que es imposible esbozar
siquiera una sonrisa; los chistes no tienen timing
cómico, e incluso las escenas que eventualmente
construye para generar el gran momento humorístico
- como la pildora que mata por flatulencia a los generales
nazis - están rodadas del modo más chato
posible. Decididamente es un film mediocre, con un Sellers
contenido y un libreto totalmente sin inspiración.
Por todo ello es que Camas Blandas, Batallas Duras
es una película para evitar, a menos que sea
fan a ultranza de Peter Sellers. Son 90 minutos anodinos
donde no hay nada interesante. Aún con el supuesto
tono picaresco, los desnudos y el doble sentido, es
tan puritana que bien la pueden pasar por cable a las
cinco de la tarde. Sin dudas no era el mejor momento
del cómico.
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