| |
TRAMA
: El doctor Miles Bennell regresa después de un seminario
de medicina que durara varias semanas, a su pueblo natal de Santa
Mira. Su enfermera le dice que le esperan numerosos pacientes tras
su ausencia, pero unos pocos casos se presentan en su consultorio
y hay numerosas cancelaciones. De todos modos los casos que recibe
Bennell son inusuales : adultos y niños que dicen desconocer
a sus parientes cercanos. Bennell y su novia Becky Driscoll deciden
visitar a algunos de ellos, y aparentemente no ocurre nada anormal
- aunque los afectados dicen que sus familiares parecen diferentes,
practicamente sin alma -. Según el siquiatra del pueblo todo
parece ser una epidemia de histeria masiva hasta que un matrimonio
amigo llama a Bennell a medianoche y le muestra un cuerpo que encontraron
en su casa, una réplica a medio formar del dueño de
la misma. En un clima de creciente paranoia Bennell y sus amigos
descubrirán unas extrañas plantas que proceden del
espacio exterior, las que poseen unas vainas que permiten formar
copias idénticas de los habitantes del pueblo. Y los humanoides
están reemplazando a las personas durante la noche, en el
período de sueño, cuando absorben todos los recuerdos
de su mente. Con todo el pueblo de Santa Mira tomado, Bennell parece
encontrarse en un callejón sin salida para evitar que los
alienígenas terminen por sustituír lenta pero inexorablemente
a todos los seres humanos.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
|
| |
Con tanta mediocridad que uno ve, especialmente en los últimos
tiempos, era hora de sacarse el mal gusto de la boca y regresar a
ver a uno de los clásicos.
Los Invasores de Cuerpos (también llamada La Invasión
de los Ultracuerpos) es un relato de Jack Finney de 1954, que
fuera publicado por entregas en la revista Colliers. El suceso
del mismo llevó a Hollywood a producir una versión
para la pantalla grande en 1956, la que es considerada una gema
de la sci fi de los años 50, y que produjera tres
secuelas hasta el día de hoy : una remake también
brillante de Philip Kaufman en 1978, una excelente nueva versión
(aunque poco conocida) de Abel Ferrara en 1993, y una reciente entrega
en el 2007 (Invasión)... que fué la única
que recibió críticas desfavorables.
La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos es el epitome
de la sci fi paranoica. En los 50 los miedos del pueblo americano
podrían catalogarse en dos grandes temas : el terror atómico
y el temor al comunismo. Mientras que el terror atómico se
tradujo en la pantalla grande en diversos subgéneros (desde
invasiones alienígenas con destrucciones masivas como War
of the Worlds hasta la mutación atómica en animales
y seres humanos como Godzilla),
el temor al comunismo tuvo un giro mucho más minimalista,
centrándose en la invasión silenciosa. Invasion
of the Body Snatchers es el paradigma del género; no
hay explosiones ni movilizaciones masivas o militares en acción.
Es algo subterráneo que está ocurriendo en el patio
de su propia casa.
Y en este caso la lectura es obvia. El Dr. Bennell comienza a notar
que sus amigos y conocidos están extraños. Son iguales
pero diferentes (se han vuelto comunist... perdón,
alienígenas). Hay algo distinto en ellos, comportamientos
raros que, lo que es peor, se vuelven cada vez más frecuentes.
A medida que avanza el film hay cada vez más afectados hasta
llegar a apoderarse de todo el pueblo. Si se quiere es una pro oda
al Macartismo de los años 50 - la escena final, con Kevin
McCarthy gritando en la autopista que están sustituyendo
a los humanos... "y que el próximo puede ser ...
usted!" es un gran cartel de advertencia -.
Pero a pesar de ser una obra maestra, no está exenta de
fallas. Muchos mecanismos funcionan, pero hay dos o tres secuencias
que carecen de lógica dentro de la continuidad del relato.
En esas escenas parece en realidad subsistir el caracter alegórico
de la trama - es algo parecido a lo que pasa con El
Planeta de los Simios -, en donde el deseo del autor de exponer
hasta el final sus ideas se lleva a saltear algunos pasos de coherencia
narrativa. En primer lugar no queda claro como el matrimonio amigo
de Bennell encuentra el cuerpo a medio formar en su casa. En segundo
lugar, la búsqueda fallida en el sótano de la casa
de Becky - donde había un clon de ella casi formado - se
soluciona simplemente diciendo que era imaginación de la
mente, y que el cuerpo que encontrara el matrimonio (y que había
desaparecido de la casa) sencillamente apareció quemado en
el granero de otra persona en el pueblo. La policía deja
de preguntar, los protagonistas aceptan el hecho como si nada. Y
del mismo modo, lo inexplicable sucede sobre el final, cuando Bennell
y Becky están en la mina, y la chica se duerme por unos momentos
para despertar sustituída por un alienígena sin emociones
(¿cómo? ¿acaso durante el sueño no
le roban la mente, y después deben sustituír el cuerpo?.
Esta secuencia pareciera más que los aliens directamente
toman el control de la persona durante el sueño antes que
reemplazarla con un clon).
 |
Precisamente sobre el punto de la carencia de emociones algunos
han debatido sobre si se trata de una alegoría anti conformista.
La clase media americana de la post guerra, que ha olvidado el sufrimiento,
que se rodeara de los lujos del renacer económico de la nación
y que, por ende, terminaran inertes en su conformismo. Si ese es
el punto (como indica Richard Scheib) me parece algo flojo. Es más
obvio el tinte anti comunista, ya que Kevin McCarthy dice en un
momento que él odiaría vivir en una sociedad donde
todos fueran iguales. Las emociones también atentan contra
el pensamiento comunista - el deseo de destacar y ser diferente
no se conlleva en una sociedad sin clases -.
Pero más allá de eso, es un filme brillantemente
construído, si bien no es tan amenazador como lo fuera en
su momento. El protagonista es suficientemente sagaz como para anticipar
lo que puede suceder - aunque en varios casos, como la salida nocturna
intempestiva hacia la casa de Becky, tiene algo de Deux Ex Machina,
lo mismo que la aceptación relativamente tranquila de los
extraños sucesos al ver el cuerpo en la mesa de billar en
la casa de sus amigos -. Esa cierta lógica salteada es evidente
en la barbacoa que arma Bennell, donde de improviso va a buscar
cosas a su invernadero y descubre las vainas en pleno proceso evolutivo.
Lo que es importante notar es, como dice Scheib en su website,
los paralelismos que va desarrollando el relato. De día todo
se ve racional y lógico, mientras que los peores sucesos -
descubrir los clones, las vainas, etc - se dan de noche, en un ambiente
de pesadilla. Es cierto que los cambios que nota la gente no son demasiado
notables para el espectador; sería preferible que hubieran
sido explicitados con algunos ejemplos, especialmente para detallar
que los seres de reemplazo son clones sin alma (es interesante notar
que el film está hablando 50 años antes de todo el tema
de la clonación en otros términos más primitivos
y fantásticos). Porque la ausencia de espíritu significa
el fin de la esencia humana, lo que transforma a ese ser en una criatura
viviente pero no en un hombre. La explicación del film es algo
más o menos digerible, por suerte detallado de modo expeditivo,
que podría interpretarse como una elección o una cualidad
de la raza alienígena (lo de no tener sentimientos).
A pesar de cierto avance a los saltos, la película va consiguiendo
su objetivo e incluso logra despacharse con algunas escenas asombrosas.
Escondido en su consultorio, Bennell ve al pueblo desenvolverse
de modo normal... hasta que las calles se vacían y la muchedumbre
se reúne ordenadamente en la plaza, en una formación
prolija para conseguir las vainas que tres camiones comienzan a
distribuírles. Es una excelente escena. Del mismo modo, la
persecución final en la autopista, donde Bennell descubre
un camión cargado a pleno de vainas - y la falta de atención
de los automovilistas sobre sus advertencias - es particularmente
estremecedora.
Lo que a uno le da la impresión es que el estudio no le
tuvo confianza al film y mandó incluír escenas que
alivianaran el peso paranoico del relato. Tanto el inicio como el
cierre - donde Bennell fue dado por loco hasta que descubren pruebas
de las vainas y comienzan una súbita e ilógica carrera
de llamados a organismos del gobierno - posiblemente tienen que
ver con el hecho de demostrar que el gobierno puede detener una
amenaza comunist... ejem, alienígena de estas características.
Pero no eran escenas necesarias. Como siempre digo, los mejores
filmes son los que terminan mal - simplemente porque el peso de
las conspiraciones es indetenible -. En todo caso el final del film
es levemente mejor al del relato original, donde los clones sólo
podían vivir cinco años, y Bennell conseguía
destruir todas las vainas y aislar a los reemplazos hasta que se
les terminara el tiempo de vida.
Sin duda es una película bien construída, con algunos
mecanismos algo acelerados o pasos intermedios omitidos. El director
es Don Siegel, el mismo que Dirty Harry,
en una de los pocas ocasiones que se acercara al cine fantástico.
Siegel desarrolla un clima paranoide in crescendo con protagonistas
inteligentes. Quizás no sean completamente tridimensionales,
pero son funcionales para el relato. Pero sin duda la idea de fondo
está demostrada de modo brillante en un clásico que
permanece inalterable con el paso del tiempo.
La novela The Body Snatchers de Jack Finney
ha sido llevada al cine en cuatro ocasiones: Invasion
of the Body Snatchers (1956) de Don Siegel, Invasion
of the Body Snatchers (1978) de Phillip Kaufman, Body
Snatchers (1993) de Abel Ferrara, e Invasion
(2007) de Oliver Hirschbiegel |
|