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TRAMA : Ciudad de Nueva York, en un 1939 alternativo.
El científico Walter Jennings llega a la ciudad
y contacta a la periodista Polly Perkins, advirtiéndole
de un perverso científico llamado Dr. Totenkopf
que posee peligrosos planes en contra de la humanidad.
Pero la cita es interrumpida por el masivo ataque de
robots gigantes a la ciudad, que vienen a desagotar
las fuentes de energía. En la emergencia es llamado
el Capitán Sky, el que acude al rescate a bordo
de su caza P-40. El ataque de los robots resulta imparable
pero al menos una de las unidades resulta capturada.
Polly - un ex amor del Capitán Sky - lo contacta
y le brinda la información que posee, a cambio
de acompañarlo en la aventura. Pero un nuevo
raid a la ciudad - y en especial, a la base del Capitán
Sky - provocan un desastre masivo y Dex - el científico
compañero del aviador - es secuestrado. Poco
antes de su desaparición Dex había logrado
detectar los orígenes de las ondas de radio que
controlaban a las máquinas. Con esa pista, Sky
y Polly se dirigirán a Nepal, para ubicar y destruir
la descomunal base de Totenkopf y detener sus planes
de dominación mundial.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Kerry Conran era un animador al que un día se le
ocurrió homenajear a la sci fi retro de los años
40. En primera instancia creó un pequeño
corto en su Mac hogareña - tarea que le
demandó casi cuatro años -, sobre una idea
pergueñada con su hermano acerca de un héroe
a bordo de un avión que combatía robots
gigantes. El corto comenzó a ser presentado entre
gente del cine, pero quien realmente se entusiasmó
a fondo fue el director Jon Avnet. Pronto Avnet se convertiría
en productor del proyecto de Conran y comenzaría
a tocar las puertas de medio mundo - los De Laurentii,
Jude Law (que también se sumaría como productor)
- para subirlos a bordo.
La idea de Conran era revolucionaria. Mas allá
de la historia - un homenaje a los seriales de los 30
y los 40 -, el gran avance de Conran era que el film
entero iba a ser filmado sobre pantalla verde, y todos
los decorados, efectos y máquinas iban a ser
agregados por computadora. Obviamente hay antecedentes
- Radioland Murders de 1994, una fallida comedia
producida por George Lucas, fue el primer film en utilizar
decorados digitales -, pero en ningún caso los
inserts digitales habían sido llevados a
semejante extremo (salvo los actores, el resto es todo
computadora). Sky Captain and the World of Tomorrow
es el primer gran antecedente de una nueva era de cine
digital, a la que le seguirían Sin
City, The Polar Express, 300
o BeoWulf, por mencionar algunos ejemplos.
Avnet tuvo una participación radical en la génesis
del film; puso una gran cantidad de dinero de su bolsillo,
apadrinó a Conran y lo protegió de los
estudios, ayudando a que el film fuera lanzado de modo
independiente (y que se pudiera respetar la visión
del director). Y a pesar de todos los enormes esfuerzos,
Capitán Sky y el Mundo del Manaña
tuvo una tibia taquilla que apenas llegó a cubrir
los costos de producción. No resultó el
megaéxito esperado, y no es difícil saber
el por qué.
Y es que el film, que sin duda es una obra de arte en
lo visual y una obra de amor por parte del director, no
deja de ser un grandioso proyecto nerd. Hay cientos
de referencias a filmes de género - desde lo visual,
tomando estilos de artistas de los años 40, de
la famosa Feria Mundial de Nueva York de 1939, incluso
de los cortos de Superman de Max Fleischer y, cuando
no, de los filmes de propaganda alemanes; la Nueva York
idealizada está extraída de King
Kong, del mismo modo que la isla de Totenkopf e, incluso,
cuando Sky bucea para penetrar a la isla se ve el Venture,
el barco que Denham & Co utilizaron para llegar a
la isla Craneo; y así un largo etcétera
-, pero como film carece de cierta personalidad. El problema
aquí pasa porque la película homenajea tan
fielmente a los seriales que no termina por agregarle
algo más substancioso, y termina por transformarse
en uno de ellos. Sin dudas el apartado visual es fascinante
y las escenas de acción están espléndidamente
filmadas, pero los caracteres son tan estoicos (o tan
clisés) que lo que terminan por ejecutar es una
rutina y no una mirada avezada del género. Si uno
lo compara con otro film similar - como puede ser la saga
de Indiana Jones -
Spielberg y Lucas desconstruían y rearmaban la
fórmula de un modo más moderno e inteligente.
Eso de ningún modo indica que Capitán
Sky y el Mundo del Mañana sea un film malo;
el problema es que su respeto reverencial a la ingenuidad
del heroismo fantástico de los 40 es su principal
virtud y también su principal desventaja.
Obviamente como en toda obra nerd hay material
de sobra para analizar. El Capitán Sky está
modelado sobre el corte de los héroes radiales
de los 30 y los 40, tal como The Shadow, aunque
lo más próximo sería Doc Savage.
Nunca queda explicado si Sky es un millonario dedicado
a la defensa de Norteamérica, o el líder
de un escuadrón especial de avanzada. Todas sus
proezas son en solitario, a pesar de contar con gigantescas
instalaciones de investigación en materia aérea,
y se maneja de modo expeditivo sin rendir cuentas a
nadie.
Y mientras que Sky es un seudo paralelo de Doc Savage,
Polly Perkins (sí, dos veces con P) es la Lois
Lane de turno. Esa reportera insidiosa, persistente
e inconsciente que se mete en la boca del lobo con tal
de obtener la primicia. Mientras que Gwyneth Patrol
se regodea con el personaje - lo mismo que la durísima
Angeline Jolie -, Jude Law resulta algo blando para
el papel. Hay cierta química con Patrol, pero
carece del carisma que requiere el caracter.
Las escenas de acción son realmente excitantes,
y el estilo supera de sobra la substancia. Todo ese
pasado alternativo, esa onda sci fi retro (y art
decó) son maravillosas y un deleite para
la vista. Todo está concebido de modo monumental
- los hangares, la guarida de Totenkopf, las plataformas
voladoras, la Nueva York estilizada - y, con el color
fuertemente desaturado, da la impresión de estar
viendo un film de animación de los 40. Toda la
secuencia inicial del ataque de los robots parece extraída
de los filmes de propaganda nazi - las cabezas oteando
el cielo, los miles de robots sobrevolando Nueva York,
los dedos indicando el firmamento -. Sin dudas en lo
visual es una auténtica obra de arte.
Pero la trama es algo rutinaria y, sobre el final presenta
algunos agujeros de lógica. No resulta muy claro
cómo todo el proyecto de Totenkopf demoró
20 años en implementarse, ni cómo lo hizo
en piloto automático ya que el científico
estaba muerto. Todo el arribo de Polly y Sky a la guarida
sobre la hora final del conteo es muy artificial, e
incluso su salvataje final de la arca espacial construída
por el científico. Es obvio que Conran se esfuerza
al máximo por incluir todo tipo de cliffhangers
posibles - al estilo de los seriales -, pero el recitado
de esas formulas trae aparejado las debilidades de las
mismas; es difícil que el espectador se conecte
con los personajes, que sienta que los mismos realmente
están en peligro, y de que exista alguna amenaza
que ellos no puedan resolver. Sin dudas es un entretenimiento
más que agradable, pero posiblemente otro director
mucho más experto podría haber pulido
mucho más el guión para hacerlo algo más
profundo que una simple fantasía adolescente
en tono retro. |