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USA, 2001 : Larry Blamire (Dr.
Paul Armstrong), Fay Masterson (Betty Armstrong), Andrew
Parks (Kro-Bar), Susan McConnell (Lattis), Brian Howe
(Dr. Roger Fleming), Jennifer Blaire (Animala), Dan Conroy
(Ranger Brad) Director
- Larry Blamire, Guión - Larry Blamire
TRAMA : El cientifico Paul
Armstrong viaja al valle en compañía de
su bella esposa Betty. Ambos se encuentran en la búsqueda
de un meteorito que cayó a tierra hace escasos
días, y que Paul está convencido que está
compuesto de Atmosferio, un rarísimo metal
radiactivo. Mientras tanto el ambicioso arqueólogo
Roger Fleming también se dirige al valle para
localizar el misterioso esqueleto perdido de Cadavra,
del cual dice la leyenda que le brindará riqueza
y poder al que lo encuentre. Pero al ubicar al esqueleto,
éste resulta ser un demonio ancestral que se
apodera de Fleming y le ordena obtener un puñado
de Atmosferio, el único metal que le puede dar
la energía necesaria para volver a la vida y
dominar al mundo. Y, por si todo esto fuera poco, una
nave espacial del planeta Mavia ha debido hacer un aterrizaje
de emergencia en el valle y, con la violencia del impacto,
la jaula en donde viajaba la enorme mascota mutante
de los alienígenas se ha roto y ha liberado a
la criatura. Ahora los extraterrestres no sólo
deberán buscar al monstruo sino tendrán
que ubicar un puñado de Atmosferio, el que usa
el motor de su nave como combustible. Mutantes, esqueletos,
arqueólogos locos y extraterrestres terminarán
por darse cita en la cabaña de los Armstrong,
para sacarse los ojos por un puñado del meteorito
compuesto por el invaluable Atmosferio.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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- ¿Extraterrestres, quienes? ¿Nosotros?.
¡Usted y sus ridículos chistes terrícolas...!
Larry Blamire es un prolífico escritor
que comenzó en los comics en los años
80. A pesar de ser su pasión, Blamire se sintió
limitado por el formato y pronto comenzó a experimentar
en otros medios, escribiendo novelas y obras teatrales.
Una de ellas resultó ser La Tumba de la Novia
Mutante, en donde parodiaba viejas películas
de aventuras y sci fi de los años 50. Blamire
obtuvo un gran éxito y pronto se animó
a llevar la idea al cine. Tomando la base de La Tumba
de la Novia Mutante - y expandiéndola
con nuevas ideas - terminaría por dar a luz
a El Esqueleto Perdido de Cadavra, una película
independiente de bajísimo presupuesto que se
convertiría en inmediato objeto de culto. Acá
hay una deliciosa parodia al cine fantástico
serie B de los años 50 que cumple a rajatabla
con todos los clichés del género y los
utiliza en su contra; y, a su vez, funciona como un
cálido homenaje a esas producciones de imaginación
salvaje y presupuesto comprimido.
Aquí hay tres sub historias que se cruzan sobre
la mitad de la trama. Primero está la pareja
de científicos (compuesta por el propio Blamire
y Fay Masterson) que van a ubicar un extraño
meteorito que cayó en el valle. Luego hay un
arqueólogo ambicioso (Brian Howe) que intenta
ubicar al legendario esqueleto del título y que
termina por transformarse en el villano de la historia.
Por último hay un dúo de alienígenas
(Susan McConnell y Andrew Parks) que quedan varados
en el planeta, sin combustible y - para colmo - se les
ha escapado su enorme mascota intergalactica. Los tres
confluirán sobre el dichoso meteorito, ya que
posee un metal rarísimo que uno u otro precisa
para satisfacer sus necesidades.
Si uno se atiene a lo técnico, la puesta en escena
roza lo impecable. Blamire rueda todo en blanco y negro,
utiliza autos, peinados y ropas de la época, y
hasta se da el lujo de usar la música de stock
de Valentino Music (que se ha escuchado en infinidad
de filmes baratos de terror y ciencia ficción,
como The
Blob). Con la excepción de algunos planos móviles
y modernosos, resulta imposible determinar de que el filme
no fue rodado hace cincuenta años. Para colmo el
actor, director y guionista copia el ritmo yámbico
de la serie B de los años 50, con dialogos ingenuos
y floridos, explicaciones ostentosas de lo que pasa, y
expresiones que se dejaron de usar hace décadas
- toda esta gente habla como si estuviera en un filme
de James Cagney - .
En cuanto a las perfomances son algo dispares. Blamire
y Masterson están ok, son modositos y ampulosos
tal como eran los matrimonios cinematográficos
de la década del cincuenta; en cambio Brian Howe
desentona, ya que bordea la sobreactuación aunque
no termina de resultar irritante. Pero sin dudas los
que se roban la escena son McConnell y Parks, que parecen
salidos directamente de Plan
9 del Espacio Exterior. Ya que son dos extraterrestres
varados en la Tierra deciden camuflarse con ropas terrestres
para pasar desapercibidos y así poder obtener
el dichoso Atmosferio ... lo cual resultaría
si no fuera por el hecho de que este par de idiotas
no sabe ni siquiera cómo se usa una puerta o
una escalera - esas cosas no existen en su cultura!
-, y todo esto da pie a algunos de los gags más
graciosos del filme.
El deleite de El Esqueleto Perdido de Cadavra
pasa por el soberbio tono camp que Blamire le
impone a toda la obra. No hay mucha diferencia entre
los diálogos y situaciones que hay en este filme,
y los que aparecen en obras del género como The
Blob (1958), It Conquered the World (1956)
(la de Roger Corman con el extraterrestre con forma
de cucurucho gigante), o las películas de Ed
Wood Jr. Los efectos especiales son patéticos
a propósito, como el ridículo cohete alienígena
o el mamotreto que hace de mutante extraterrestre; el
esqueleto de Cadavra es un pedazo de plástico
con unos hilitos claramente visibles; y el rayo mortal
de los aliens no es más que un pulverizador de
DDT camuflado. A esto se suma las ordenes de Blamire
de que los actores interpreten sus papeles de la manera
mas estoica posible. Todo esto termina resultando una
ensalada deliciosa de personajes y diálogos absurdos,
que culmina por explotar en la fabulosa escena de la
cena en la cabaña, en donde se reúnen
todos los personajes. A la troupe de locos antes descripta
se le suma una ardilla convertida en mujer humana (!)
- gracias a un aparatito alienígena que encontró
Howe y con el cual se fabricó una compañera
para no ir solo al evento -, la que termina lamiendo
a la mitad de los invitados y haciendo toda clase de
estupideces. Resulta imposible narrar la cantidad de
situaciones absurdas que ocurren en esa cabaña
cuando todo están juntos; definitivamente hay
que verlo para disfrutarlo.
El problema con El Esqueleto Perdido de Cadavra
es que, pasada la formidable escena de la cena, el filme
pierde momentum y queda ruedas para arriba. El
último acto es muy dispar, demasiado estirado,
como si el guión de Blamire no supiera cómo
atar todos los cabos y las situaciones terminan siendo
forzadas. Pero aún con ese detalle, aquí
le damos cinco atómicos debido a que el 80% inicial
de la película es encantador. La producción
de Blamire sería algo escueta pero se despacharía
con una secuela (The Lost Skeleton Returns Again,
en el 2009), y con otras parodias de sci fi y terror
que esperamos comentar en breve en esta sitio. |