Un Disparo en la Oscuridad: review de la segunda aventura del Inspector Clouseau con Peter Sellers, George Sanders y Elke Sommers. Critica del film software de sueldos y jornales Sistema Isis
   

Critica: A SHOT IN THE DARK

una crítica del film, por Alejandro Franco

calificacion 5 atomicos sobre 5: excelente
GB / USA, 1964 : Peter Sellers (Inspector Jacques Clouseau), Elke Sommer (Maria Gambrelli), George Sanders (Benjamin Ballon), Herbert Lom (Charles Dreyfus), Tracy Reed (Dominique Ballon), Graham Stark (Hercule LaJoy), Moira Redmond (Simone), Vanda Godsell (Madame LaFarge), Maurice Kaufmann (Pierre), Ann Lynn (Dudu), David Lodge (Georges), André Maranne (Francois), Martin Benson (Maurice), Burt Kwouk (Kato)

Director - Blake Edwards, Guión - Blake Edwards & William Peter Blatty, basados en la obra teatral de Harry Kurnitz adaptada del original L´Idiot de Marcel Achard, Musica - Henry Mancini

Trama: En la mansión parisina de los adinerados Ballon se ha cometido el asesinato de Miguel, el chofer de la familia. Por error es asignado el caso al inspector Clouseau, quien termina pasmando a la familia con sus torpezas. Su superior, el jefe Dreyfus, le quita la investigación, pero ocultas influencias presionan para que Clouseau retome la misma. La principal sospechosa es María Gambrelli, la doncella de la mansión, quien fuera encontrada con el arma homicida en sus manos. Pero Clouseau sospecha que María es inocente y calla la identidad del asesino, el que sería un antiguo amante celoso. Y tras enamorarse de María, tras la pista de Clouseau comenzarán a aparecer sin cesar numerosos cadáveres del personal de los Ballon.

 
 
trailer de Un Disparo en la Oscuridad
 
 
A Shot in the Dark
Es realmente raro encontrar comedias de culto. Sin dudas las hay, generalmente porque tienen una chispa y originalidad que no merma con el paso de los años. Pero a diferencia de los dramas, las historias épicas, y los relatos de ciencia ficción y terror, es difícil que el ser humano se ría varias veces del mismo chiste. Entre ese selecto grupo de comedias de culto figuran, entre otras, las comedias de los Monty Python y desde luego la saga de la Pantera Rosa.

Pero si bien en el inconsciente colectivo La Pantera Rosa (1963) ocupa un lugar destacado, no es la espectacular comedia que todos imaginan. Es un buen filme, es sólido, y hay un casting numeroso que funciona bastante bien, pero lo más reidero sin dudas son las apariciones esporádicas del inspector Clouseau, interpretado por un ignoto Peter Sellers. Si bien Sellers había tenido una carrera destacada hasta ese momento en Gran Bretaña, su fama no salía de la isla y The Pink Panther fue su pasaporte al estrellato internacional. Lo único rescatable que había hecho hasta ese entonces fue una participación en The Ladykillers (1957), otro en la extrañísima El Rugido del Ratón (1959) y un oscuro papel en la aún más oscura Lolita (1962) de Stanley Kubrick, pero el resto de su filmografía había pasado inadvertida.

Y 1964 sería un año memorable para Sellers. Además del presente film rodaría Dr. Strangelove y consolidaría su fama con intérprete de múltiples facetas.

Un Disparo en la Oscuridad es un filme de curiosos orígenes. Cuenta la historia de que Blake Edwards quedó impresionado con el desempeño de Sellers en La Pantera Rosa - Sellers fué un reemplazo de último momento, convocado dos días antes del rodaje a partir de la renuncia de Peter Ustinov; curiosamente, Ustinov iría a reemplazar la vacante que Sellers había dejado en Topkapi -. Inmediatamente después del filme, Edwards fue convocado por el estudio para intentar adaptar una obra de teatro a la pantalla grande que era L´Idiot, una comedia de enredos con trasfondo policial basada en un inspector torpe. Y lo primero que se le ocurrió al director es que la trama podría funcionar mejor reciclándola como vehículo para que Sellers repitiera todas las gracias que lo había deleitado en el rodaje de La Pantera Rosa. Escribiendo con su guionista habitual de aquellos años - William Peter Blatty, a años luz de su reconocida El Exorcista -, podó salvajemente la historia hasta convertirla en una serie de gags hilados por la presencia del inefable Clouseau. El estudio le dió luz verde, aunque no demasiado convencido del proyecto, con sólo 3 meses de diferencia del rodaje de La Pantera Rosa; y cuando vió el resultado, su primera intención fue la de cajonear al film, antes de que quedaran boquiabiertos por el resonante suceso internacional de The Pink Panther. Lo que sigue es historia, restando mencionar el hecho de que el último tramo de filmación de A Shot in the Dark se transformó en una pesadilla en el set, con peleas constantes entre Edwards y Sellers. Jurándose odio eterno (y no volver a trabajar juntos), sus carreras irían por carriles separados ... hasta 11 años después, cuando ambos estaban en franco declive y decidieron volver a unir fuerzas en la recomendable El Regreso de la Pantera Rosa.

A Shot in the Dark es un film bastante desconocido con excepción de los fans de Sellers. Incluso en las repeticiones en cable, se suele dar preferencia a los títulos "rosados" de la saga, que resultan inferiores a esta producción de 1964. Sin embargo es la película más sólida de la saga (y eso que tiene enormes agujeros de guión), simplemente porque hay una trama con algo de misterio mejor desarrollada que el resto de los filmes posteriores. Como siempre digo, un chiste tiene más gracia cuando se dispara después de un rato de diálogo y desarrollo; no cuando viene en una catarata de líneas cómicas - que generalmente erran más de lo que aciertan, y es el error que comenzó a cometer Edwards en los últimos filmes de la saga -.

Pero donde reside toda la gracia de Un Disparo en la Oscuridad es que es un show privilegiado de Sellers. El cómico tiene todo el filme para lucirse, y contiene algunas escenas de gracia formidable como la vigilancia que hace Clouseau de María Gambrelli (y que siempre termina encarcelado), la incursión en el campo nudista, o los interminables diálogos del inspector con su ayudante Hercule (interpretado por Graham Stark, un popular actor secundario que aparece en casi toda la filmografía de Sellers como soporte). Es cierto que no todas las escenas de Clouseau funcionan; a veces el humor slaptick (el humor físico, basado en caídas y golpes) no tiene mucha gracia y cansa un poco. Pero en donde Sellers resultaba inimitable era en disparar las líneas de diálogos más absurdas de modo imperturbable. Ningún actor cómico de la actualidad puede compararse a la gracia del británico en tal sentido.

Otro de los aspectos que funcionan en el filme es la construcción de una troupe de soporte a Sellers. Es en esta película donde se construye toda la mitología moderna de Clouseau: la aparición del atormentado jefe Dreyfus (a cargo de un actor tan serio como Herbert Lom, que genera un formidable contrapunto con Sellers), y del descabellado mayordomo Kato. Y si bien el papel de Dreyfus es algo más diluído del concepto que todos tenemos hoy en día, tiene todas las raíces de la escalada de locura que son típicas del personaje. El que funciona menos es el de Kato, cuyos ataques son muy light en comparación con la destrucción masiva que conocemos en las películas posteriores.

Y el último punto que funciona en el film, es el romance entre Clouseau y María Gambrelli. Clouseau es un torpe de aquellos, pero aquí resulta más justificable ya que se enamora perdidamente de María. Es un tonto por amor. Hay una química muy delicada entre Sellers y Elke Sommers, además de que todo esto tiene un gusto muy fuerte a revancha para el público (recordemos que Clouseau era un marido engañado - y para peor, su mujer se enredaba con el ladrón que él quería atrapar - en La Pantera Rosa original). Como dato curioso para la trivia, María Gambrelli sería posteriormente interpretada por Claudia Cardinale - quien ya había encarnado a la Princesa Dala en el film de 1963 -, quien es la madre de Jacques Gambrelli (Roberto Benigni) en la terrible El Hijo de la Pantera Rosa (1993).

El detalle aquí es que toda la trama policial (que tiene algún misterio pasado de rosca) queda totalmente desdibujada por la presencia absorbente de Clouseau en el libreto. La investigación es muy superficial, y prácticamente no hay desarrollo de los sospechosos. El resto del elenco no hace más que un cameo extendido - en donde George Sanders no puede disimular su disconformidad con el papel que le ha tocado -. Pero como sucesión interminable de gags, es Clouseau de pura cepa. Una película excelente a pesar de sus errores, que termina por ganar al público a partir de sus buenas intenciones.

 
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