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USA, 1999 : Bruce Willis (Dr
Malcolm Crowe), Haley Joel Osment (Cole Sear), Toni Collette
(Lynn Sear), Olivia Williams (Anna Crowe), Donnie Wahlberg
(Vincent Grey) Director
- M. Night Shyamalan, Guión - M. Night Shyamalan
TRAMA : El sicólogo
Malcolm Crowe aún se está recuperando
luego que uno de sus pacientes entrara en crisis y le
disparara hace cosa de un año. Ahora Crowe ha
comenzado a atender a un niño llamado Cole Sear,
el cual vive en un estado de neurosis constante y presenta
evidencias de maltrato físico. Para Crowe la
conclusión obvia es que el chico está
desquiciado por la separación de sus padres,
y muestra los mismos síntomas que el joven que
le había agredido un año antes. Pero Cole
empieza a sentir confianza en Crowe y pronto le revela
el secreto de su situación: el niño ve
fantasmas todo el tiempo, los cuales lo acosan y le
maltratan. Y aunque Crowe descrea de sus palabras, muy
pronto comenzará a darse cuenta que las afirmaciones
de Cole son ciertas.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Algunos filmes salen de la nada y dejan al mundo entero
completamente pasmado. Son películas que marcan
una etapa simplemente porque vienen con una aproximación
tan fresca hacia algún tema tan remanido que toda
la gente se queda pensando: ¿por qué
no hicieron esto antes?. Tener visiones de fantasmas
no es algo nuevo; lo que es nuevo es el enfoque de M.
Night Shyamalan quien, a partir de esta película,
se transformó en un artista a seguir e imitar.
Aún hoy insisto en que Shyamalan es lo más
parecido que haya existido a una versión moderna
de Hitchcock, a pesar de que el tipo decidió suicidarse
artísticamente a partir de La Dama en el Agua
(2006), y ha terminado pariendo bodrios infernales como
La Trampa del Mal (2010).
Pero en Sexto Sentido Shyamalan estaba en pleno
auge creativo, tomó al mundo por sorpresa y nos
entregó un clásico formidable.
Esta es una película cuya efectividad se basa
en personajes más que en shocks. Su truculencia
se reduce a algún efecto de maquillaje (muy light,
por cierto) y algún novedoso enfoque de cámara.
En realidad Sexto Sentido es un drama salpicado con
gotas de terror. A la audiencia le importa profundamente
este niño emocionalmente quebrado que compone
Haley Joel Osment. Es un chico demasiado sufrido, un
adulto en el cuerpo de un niño. En la escena
en que Osment confronta a Bruce Willis en una iglesia
(y le pregunta por qué ha regresado), el niño
- visto a la distancia - es un anciano doblegado por
el peso del dolor. Salvo escasas excepciones (como las
secuencias en la escuela), el resto del tiempo es un
adulto traumatizado, carente de humor y demasiado inteligente
para su edad. Pero lo que más me impresiona del
personaje es su visión completamente nihilista
de la vida; para Osment su existencia es una tortura
constante carente de esperanza alguna.
Por supuesto, el niño ve gente muerta; y, con
semejante experiencia (y sin nadie que pueda apoyarlo)
se ha transformado en una rara avis que sólo
su madre puede soportarlo. Allí entra a jugar
la excepcional perfomance de Toni Colette, completamente
humana y sobrepasada por la desesperación. Hay
tanta intimidad en las escenas entre Colette y Osment
que sorprende que no sean madre e hijo en la vida real.
Es una de la relaciones más intensas, realistas
y conmovedoras que yo haya visto en el cine.
Como la mayoría de historias de terror, esta también
puede interpretarse como un caso siquiátrico. Un
hecho traumático desencadena un poder en una persona,
la cual puede verse como algo real o simplemente imaginario.
Si en Carrie era el control
castrante de su hiperreligiosa madre, aquí la ausencia
del padre desemboca en una familia con profundas lastimaduras
emocionales en donde es difícil no pensar en que
las manifestaciones de Osment son síntomas de un
desequilibrio mental prematuro (que es el primer diagnóstico
al que llega Bruce Willis). Pero a su vez el mismo sicólogo
vive su propio drama, teniendo problemas de comunicación
con su esposa que terminan por afectar a su trabajo ...
¿o no será así?.
Ciertamente hay un puñado de sobresaltos realmente
efectivos en Sexto Sentido, pero yo creo que
la historia trata de otras cosas en realidad. Toda la
trama está impregnada por una visión profundamente
triste acerca de la vida y la muerte - los muertos
están condenados a sufrir los mismos padecimientos
que tenían en vida y por ello no han notado que
fallecieron; los vivos permanecen en un aislamiento
y letanía constante, siendo incapaces de comunicarse
con los demás -, en donde nadie puede ser
feliz o vivir en un estado mínimo de paz interna.
Es por ello que Sexto Sentido funciona como un
drama típico en donde los personajes lamen sus
heridas mutuas, se rearman y siguen viaje con sus vidas.
Sexto Sentido aterroriza y emociona; y a esto
se le suma su construcción inteligente, en donde
Shyamalan hace todos los trucos de prestidigitación
posibles para shockearnos con su revelación final,
absolutamente imprevisible. Es por ello que resulta
imposible no verla de nuevo sin dejar de sorprendernos
con la excelencia de sus detalles. |