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USA, 1985 : Nicholas Rowe (Sherlock
Holmes), Alan Cox (John Watson), Sophie Ward (Elizabeth
Hardy), Anthony Higgins (Rathe), Earl Rhodes (Dudley)
Director - Barry Levinson,
Guión - Chris Columbus
TRAMA : Inglaterra, siglo XIX.
El adolescente John Watson comienza a tomar clases en
un instituto, en donde la sensación resulta ser
Sherlock Holmes - un brillante joven dotado con poderes
deductivos asombrosos -. No pasa mucho tiempo antes
que Watson se haga amigo de Holmes y de Elizabeth Hardy,
su prometida, quienes se reúnen en la casa del
tío de ésta, el inventor Rupert T. Waxflatter.
Pero al poco tiempo de estar allí Waxflatter
aparece muerto y, entre sus posesiones, aparecen una
serie de pistas que indican que el profesor estaba investigando
los misteriosos suicidios de dos antiguos amigos suyos.
Al seguirlas Holmes y Watson descubren la existencia
de una antigua secta egipcia, dedicada a realizar sacrificios
humanos, y que se encuentra en pleno plan de venganza
de Waxflatter y sus amigos por un antiguo incidente
ocurrido en El Cairo décadas atrás. Pero
ahora Elizabeth ha sido raptada por la secta y los dos
muchachos - sin posibilidad de pedirle ayuda a nadie
- deberán ingeniárselas para rescatar
a la chica.
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En las estanterías de los videoclubes suelen esconderse
joyas olvidadas. El Joven Sherlock Holmes (o, como
se la bautizó en español, El Secreto
de la Pirámide) es una de ellas. Data de mediados
de los ochenta, cuando Spielberg comenzó a expandirse
como productor y empezó a fundar los cimientos
de su actual imperio. En esa época los productos
de la factoría Spielberg venían pisando
fuerte, con hits monumentales como Gremlins
(1984) o Volver al Futuro
(1985). Lamentablemente ésta fue la única
producción de aquella época en donde el
público le dió la espalda. Sin embargo,
a los ojos de un espectador moderno, el filme representa
un fabuloso diamante enterrado en las arenas del tiempo.
Uno podría decir que el mayor problema de El
Secreto de la Piramide es que está adelantada
a su época. En su momento la crítica la
dilapidó por efectista y poco respetuosa de la
mitología del personaje, y hasta la llegó
a comparar con una versión adolescente de
Indiana Jones y el Templo de la Perdición.
Pero, en realidad, el tono informal y aventurero de
este Holmes - bromista, espadachin, acróbata
- no difiere demasiado del usado por Robert Downey Jr
en Sherlock Holmes
(2009), y no le va mal al personaje. A su vez hay dos
detalles muy interesantes: el primero es el libreto
del entonces novel Chris Columbus, que resulta ser el
modelo prehistórico que el guionista y
director plasmaría en la saga de Harry
Potter. Es cierto que ni este filme ni los de Harry
Potter inventan nada nuevo - la literatura inglesa
se ha deleitado durante décadas con las aventuras
corridas por adolescentes inmersos en ultraconservadores
colegios británicos -, pero el patrón
marcado aquí no deja de ser sorprendente: hay
cenas a la luz de la vela en salones gigantes, directores
estrictos, profesores amigables, compañeros de
escuela traicioneros (el joven Holmes se topa con su
propia version de Draco Malfoy), y hasta un trio de
amigos y compañeros que ¡voilá!
resulta ser un joven despierto, un torpe simpático,
y una chica adorable que siempre queda en apuros. Súmese
a esto un puñado de secuencias con tonos sobrenaturales
- los villanos de turno utilizan dardos cargados
con un veneno que produce alucinaciones, lo que sirve
de excusa para algunos de los primeros CGI de la historia
del cine -, y me animaría a decir que con
sólo un par de cambios toda la aventura bien
podría transformarse en una correría típica
de Harry
Potter. Casi podría decirse que El Secreto
de la Piramide es a la saga del mago adolescente
lo mismo que Planeta
Prohibido representa a la serie de Viaje
a las Estrellas: un patrón muy claro y altamente
inspirador del cual, años mas tarde, saldría
un producto mucho mas pulido y popular.
El segundo punto de interés es que El Secreto
de la Piramide funciona como un Sherlock Holmes
Begins. Todos los componentes del mito caen en
su lugar con sorprendente naturalidad: cómo adopta
su vestimenta, cómo comienza a tocar el violín,
cómo se hace con la clásica pipa... hasta
la secuencia posterior a los créditos finales en
donde se describe el nacimiento del némesis de
toda su vida, el profesor Moriarty. Es un libreto realmente
inteligente y respetuoso del caudal literario del personaje.
En cuanto a la investigación en sí, está
ok. Por supuesto hay detalles desprolijos: desde el
uso de la "máquina de volar" hasta
algunas secuencias con el conocido sobre-actor
Freddie Jones (un tipo que se las apaña para
arruinar todas las películas en donde aparece...
e igual lo siguen contratando!) - en especial cuando
lo drogan con un dardo, que es algo que se resuelve
de una manera demasiado rápida y prolija
-, sin contar que la identidad del villano está
cantada desde el vamos debido a la ley de economía
de personajes. Pero aún así, con todo,
El Secreto de la Pirámide es un filme
que merece redescubrirse. Hay mucho talento y muchas
cosas interesantes en esta película, y es un
filme que hubiera obtenido el mérito que le corresponde
si se hubiera estrenado en la época actual, en
un momento en donde todos hacen precuelas y la fantasía
para adolescentes se ha puesto de moda. |