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USA, 2011 : Neve Campbell (Sidney
Prescott), Courteney Cox (Gail Weathers-Riley), David
Arquette (Sheriff Dewey Riley), Emma Roberts (Jill Roberts),
Hayden Panettiere (Kirby Reed), Rory Culkin (Charlie Walker),
Marley Shelton (Alguacil Judy Hicks), Erik Knudsen (Robbie
Mercer) Director -
Wes Craven, Guión - Kevin Williamson
TRAMA : Después de 10
años Sidney Prescott regresa a Woodsboro para
presentar un libro en donde narra su traumática
experiencia luego de haber sido perseguida por un asesino
serial durante años. A su vez está la
ex periodista Gail Weathers, quien se dedica a escribir
ficción y ahora es la esposa del sheriff Dewey
Riley. Pero un nuevo asesino serial ha vuelto a atacar,
y las víctimas resultan ser amigos y conocidos
de la sobrina de Sidney. Ahora el trio de amigos se
verá obligado a investigar y descubrir al asesino,
el cual parece dispuesto a imitar todos los crimenes
del original ghostface.
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Scream fue una deliciosa sorpresa
que apareció en 1996 y sirvió para revitalizar
el género del terror (en especial el slasher,
que había quedado archivado desde hacía
una década). Lo particular de Scream era
su humor negro y su tono autorreferencial - los protagonistas
combatían a la amenaza de turno utilizando sus
conocimientos sobre cine de horror -. El filme tuvo
una repercusión tan notable que revivió
la carrera del director Wes Craven y presentó al
mundo a Kevin Williamson, un guionista que parecía
destinado a dejar una huella profunda en la historia del
cine. Y si bien Craven y Williamson arrancaron muy bien,
la dupla terminaría cerrando a gatas la trilogía
de Scream, dando muestras de un evidente agotamiento
de ideas. Ninguno de los dos haría algo decente
durante los siguientes diez años, incluyendo su
tan esperado regreso al género con Cursed
(2005) - una de hombres lobos que fue despedazada primero
por el estudio y más tarde por la crítica
-, y todas las señales daban a entender que
el dúo había perdido la magia. Scream
4 es el regreso de Craven y Williamson a la franquicia
que les diera gloria, y es una intentona bastante sólida.
Definitivamente no rompe ningún esquema - como
lo hiciera Scream 15 años atrás
-, pero al menos está mejor escrita que Scream
3.
Ciertamente hay algo de desilusionante en esta cuarta
parte. Considerando que han pasado más de 10
años, la dupla podría haber desarrollado
algo mucho más original. El filme insiste en
hablar de reboot - relanzamiento - de la serie,
diciendo que es una nueva década y hay nuevas
reglas... pero todo lo que pasa en pantalla es la rutina
habitual de la saga. Matan a alguien, Sidney se ve
mezclada, el trío de siempre es perseguido por
el ghostface de turno, hay bromas sobre el cine de terror,
etc, etc.
Lo cual no quita que Scream 4 no sea entretenida.
De vuelta está Neve Campbell, que se ve como
una veterana con cara de nena, y está el matrimonio
de la vida real de Courtney Cox y David Arquette, ella
pasada de botox y él demasiado serio para su
antiguo papel. Hay un comienzo realmente bueno - ficción
dentro de ficción dentro de ficción
-, en donde los protagonistas de turno intentan sacarle
el cuero al género de tortura porno y a los filmes
como Saw, aunque los chistes
resultan algo tibios. Ahora la novedad es que el asesino
acosa a las victimas usando celulares y cuentas de Facebook
y Twitter. Ya que no ha quedado nadie vivo de
la camada vieja, el libreto mete con calzador a una
tia / sobrinas / primas de Sidney (que hacen de
carne de cañón para ghostface),
y aparece otro traga de filmes de terror que cumple
con la cuota auto referencial que antes aportaba Jamie
Kennedy. Todo esto culmina en una primera hora prolija
aunque algo insípida, ya que la gente nueva es
menos interesante que los protagonistas históricos
de la saga.
En donde Scream 4 realmente despega es en su media
hora final, en donde el libreto empieza a disparar munición
gruesa - comenzando con el choque de los patrulleros
con ghostface, y siguiendo por la batalla campal final
-, y donde Williamson - Craven recuperan el vuelo de los
filmes anteriores. El humor y los shocks funcionan, y
si hay algo que reprocharle es el discurso final del asesino,
que es demasiado largo y rebuscado. Hay momentos en esa
media hora final, en donde el filme amenaza salirse de
la regla - por ejemplo, convirtiendo a Sidney en el
asesino, lo cual hubiera sido impactante -, pero no
pasa mucho tiempo antes de que nos demos cuenta que todo
sigue por los habituales carriles, sólo que han
sido debidamente maquillados como para que no se note
el gusto a reciclado.
Scream 4 es un buen entretenimiento. No rompe
reglas, no cubre territorio nuevo, pero está
ok. Es probable que sea la última vez que veamos
al trío de siempre en acción, ya que el
resultado en taquilla fue bastante decepcionante - costó
40 millones y recaudó 90, algo muy tibio para
una saga reconocida y una secuela esperada desde hace
10 años -, y dudo que se animen a disparar
una nueva trilogía en base a semejantes números.
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