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USA, 2010 : Michael Cera (Scott
Pilgrim), Mary Elizabeth Winstead (Ramona Flowers), Kieran
Culkin (Wallace Wells), Ellen Wong (Knives Chau), Mark
Webber (Stephen Stills), Alison Pill (Kim Pine), Chris
Evans (Lucas Lee), Jason Schwartzman (Gideon Graves),
Brandon Routh (Todd Ingram) Director
- Edgar Wright, Guión - Michael Bacall &
Edgar Wright, basados en la novela gráfica de
Bryan Lee O’Malley
TRAMA : Scott Pilgrim es un
joven de 22 años que integra una banda de garage
y que sueña todas las noches con una chica de
cabello rosado y patines. Pero en una de las actuaciones
de la banda Scott se topa con la muchacha e inmediatamente
la invita a salir. La chica se llama Ramona Flowers
y posee un nutrido pasado de desengaños amorosos.
Pero apenas terminan la primera cita Scott recibe un
amenazante email, diciéndole que deberá
enfrentarse a muerte con la Liga Siniestra de los
Siete Ex Novios de Ramona si desea tener algo serio
con la chica. Scott encuentra a la amenaza demasiado
ridícula y termina por descartarla ... hasta
que uno de los antiguos amores de la muchacha se presenta
en el recital, y se planta en duelo con el joven. El
tema es que éste (asi como los seis ex novios
restantes) tienen superpoderes, y Pilgrim deberá
usar todos sus recursos para vencerlos y conquistar
el corazón de Ramona.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Entre el 2004 y el 2010 el canadiense Bryan Lee O´Malley
se despachó con una saga de seis novelas gráficas
que narraban la vida amorosa de un adolescente. Lo destacable
de la serie era que utilizaba un lenguaje visual propio
de los videogames y del manga, amén
de estar plagado de referencias nerd. La saga de
Scott Pilgrim obtuvo un gran suceso, y Hollywood
llamó a Edgar Wright (Shaun
of the Dead, Hot Fuzz) para dirigirla. Lamentablemente
el resultado final - Scott Pilgrim Contra el Mundo
- lo vieron dos personas, dió enormes pérdidas
y pasó a ser rápidamente archivado en video.
Es más que probable que sea un filme demasiado
caro y dirigido para minorías, pero no se le puede
dejar de reconocer el enorme despliegue de talento que
Wright, Michael Cera y todo el equipo técnico ha
desarrollado para llevar al comic a la pantalla. "Desborde
creativo" es un calificativo demasiado modesto
para lo que ofrece esta película. Aquí
hay otra historia de gente dejando de ser adolescente,
y en este caso le toca el turno a Scott Pilgrim; un
muchacho canadiense algo palurdo que sigue probando
suerte con su banda de garage y no puede sacarse de
la mente a su ex, la cual lo abandonó hace un
año. El chico está saliendo con una estudiante
oriental, la que desborda entusiasmo pero no termina
por satisfacerlo. Pilgrim tiene un sueño recurrente
- el de una chica algo terca, de pelo rosado y patines,
que lo prepotea en su fantasía -, y el pibe
se enloquece para encontrarla. Mientras lo hace, hay
todo un circo de personajes secundarios formados por
ex novias de él, compañeros de cuarto
gay, insidiosas hermanas mayores y molestas nerds
que forman parte de su mundo y opinan todo el tiempo
sobre su vida. Todos ellos pondrán el grito en
el cielo cuando Scott se tope con Ramona - la chica
de sus sueños - y decida abandonar a su amigovia
oriental. Pero eso no es lo peor de todo.
Todo el filme parece ocurrir dentro de un videojuego de
la Nintendo, comenzando por la musiquita de órgano
que reemplaza a la clásica fanfarria del logo de
la Universal al principio de la película
(y que establece el tono de todo el relato). Cada personaje
tiene puntaje, hay barras de nivel que indican ansiedad,
energía, cantidad de orina (!), y los ruidos tienen
sus onomatopeyas sobreimpresas en la pantalla. El filme
no se queda sólo con esto, sino que pega estilizados
saltos narrativos - los personajes comienzan una frase
de día y la terminan a la noche o en otro escenario;
abren una puerta y salen a otro lugar completamente distinto
al esperado -, con lo cual viven mezclando realidad
y fantasía. Digo: no pretendo hacer
un análisis intelectualoide del filme, pero
lo cierto es que Edgar Wright hace un despliegue narrativo
visual fabuloso. En todas las secuencias siempre hay un
recurso nuevo, y uno no sabe muy bien para dónde
apunta el filme.
Establecido el clima de videogame, Pilgrim intenta
avanzar com Ramona, sólo para descubrir que debe
enfrentarse a la liga de sus siete ex novios, los cuales
se plantan en combate de manera similar a Mortal
Kombat (con música, bonus y fatalities
incluídas) y todos ellos poseen superpoderes
(wtf!). Algunos
de ellos (entre los que se cuenta el ex Superman
Brandon Routh y el inminente Capitán América
Chris Evans) tienen dones absolutamente ridículos
como el poseer poderes telekinéticos debido a
que son vegetarianos puros (!!), o la dupla de disk
jockeys asiáticos que son capaces de engendrar
dragones de fuego desde sus bandejas de discos (!!!).
Y cada vez que Pilgrim derrota a uno de ellos, avanza
un nivel en el corazón de Ramona Flowers.
Debo admitir que la idea es encantadora y la puesta
en escena es espectacular, pero a su vez hay algo que
flaquea en toda la historia y es la relación
central entre Scott Pilgrim y Ramona Flowers. En el
fondo Scott Pilgrim Contra el Mundo trata de
un muchacho que va abandonando la adolescencia (mental)
y que sólo entiende a la realidad de acuerdo
a los términos nerds que ha mamado durante
ella, con lo cual el filme funciona como una alegoría.
Ahora se encuentra embarcado en el romance de su vida
con la chica de sus sueños ... pero la química
es muy débil entre los protagonistas, y no se
debe a una falta de los intérpretes sino a que
el libreto le asigna un papel muy cínico a Ramona
Flowers. Esta chica ha abandonado a medio mundo, y ni
siquiera han sido relaciones importantes. ¿Por
qué, entonces, volverían a defender el
honor de la muchacha?. La historia ensaya una explicación
no muy convincente sobre el final, pero lo cierto es
que Flowers es el único personaje que no es ingenuo
en la trama (bah, ella y el ácido compañero
gay de cuarto de Pilgrim), y el romance con ella se
ve forzado.
El otro punto es el tema de los supercombates, que
parecen algo exagerados aún en un universo tan
fantasioso como éste. No es que las peleas estén
mal, pero a partir del segundo combate la cosa se pone
repetitiva y cada vez más traída de los
pelos. Uno no deja de reírse por eso, pero para
el gran climax el director Wright (y el relato) llega
con la energía justa. Quizás sean las
secuencias menos satisfactorias de la historia, a pesar
de su espectacularidad. Es como si Scott estuviera ganando
puntos en el corazón / la memoria de Ramona,
y cada pelea fuera una representación simbólica
de ello... pero uno ve que Ramona no gana admiración
por el protagonista a medida que avanza la historia
(este mismo punto también fué muy criticado
en la edición impresa del comic). Uno llega a
la conclusión que quizás la historia hubiera
estado mejor sin las super peleas (a pesar de que es
uno de los más fuertes argumentos de venta del
film).
Scott Pilgrim Contra el Mundo es una experiencia.
Es nerd, es sicodélica, tiene su gracia
y tiene momentos de gran ternura. Pero en todo ese cóctel
falta algo, y es que el romance de los protagonistas
no termina por cuajar por el exceso de adrenalina que
lo rodea. Aún así, es una brillante obra
fallida que vale la pena no perdérsela. |