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USA, 2006 : Tobin Bell (John
Kramer / Jigsaw), Bahar Soomekh (Dra Lynn Denlon), Shawnee
Smith (Amanda), Angus Macfadyen (Jeff), Dina Meyer (Kerry),
Donnie Wahlberg (Eric Matthews) Director
- Darren Lynn Bousman, Guión - Leigh Whannell
TRAMA : Jigsaw está
muriendo y decide raptar a la doctora Lynn Denlon para
que prolongue su vida mientras asiste a un último
juego. En él, la víctima es Jeff - un
padre de familia que busca venganza por la muerte de
su hijo en un accidente de tránsito - y al que
Jigsaw ha decidido darle una lección sobre el
perdón. Pero mientras todo ello ocurre, las tensiones
se elevan al máximo entre Amanda - la asistente
de Jigsaw - y la doctora Lynn. Y pronto, en el laboratorio
de la muerte del asesino, el clima se volverá
denso y volátil con inesperadas consecuencias.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Esta es la segunda secuela del hit de horror Saw
(2004). Para esta altura la saga ya era un producto de
los estudios, y los creadores de la misma - Leigh Whannell
y James Wan - habían pasado a un segundo plano,
como guionistas y/o productores. De hecho, ésta
sería la última participación de
los mismos en la serie.
Saw creó el universo,
y Saw II era una historia algo
inferior pero aceptable en sus propios términos.
Pero a partir de Saw III los lineamientos comienzan
a decantarse hacia otro punto - las tramas ya no son
independientes entre sí, sino que empiezan a
construirse en base a filmes previos, creando una mitología
que sólo los seguidores de la saga pueden conocer
-. Esto queda en evidencia en el film siguiente, Saw
IV, que es totalmente inentendible si uno no vino
prestando atención a las películas anteriores.
A uno le da la impresión de que los autores -
Whannell, Wan, y los que les siguieron - han intentado
crear un universo al estilo de la serie de TV Lost,
con historias paralelas, flashbacks que son tomados
por historias en tiempo presente, cabos sueltos que
quedan para resolver en secuelas posteriores, y huecos
en la historia que son aprovechados en guiones futuros
para incluir la aparición de algún personaje
sorpresivo. También quedan en evidencia las intenciones
de Whannell y Wan de cerrar una trilogía aquí,
y desligarse del asunto libres de cargo de conciencia,
dejando que los estudios canibalicen a su albedrío
la historia de Jigsaw y sus seguidores.
Es imposible hablar de Saw III sin mencionar
a Saw IV, y dar spoilers
sobre dichos filmes. Le sugiero que vea ambas películas
en seguidilla antes de proseguir leyendo la review.
(alerta: spoilers).
Ciertamente el carácter del detective Hoffman
aparece aquí, aunque sea muy fugazmente (un cameo
del cual uno puede desconfiar, ya que si bien Costas
Mandylor no es una primera figura, al menos es una cara
medianamente conocida). Encastrar a Hoffman como seguidor
de Jigsaw es algo traído de los pelos, ya que
en la escena de Dina Meyer atrapada, sólo aparece
Amanda (Shawnee Smith). Lo que sí va quedando
claro es que las muertes que (uno presume) se le asignan
a Hoffman ya no tienen que ver con las lecciones morales
de Jigsaw sino con un intento de eliminar testigos o
gente que va tras su pista. Pero más allá
del aspecto viable (o no) de la continuidad de Saw
IV, es un filme interesante e intenso. Muchos se
ensañan con la dirección de Darren Lynn
Bousman, plena de cortes rápidos y carente de
suspenso, pero también es cierto de que el director
apela a ese tipo de edición en los casos de las
trampas más sangrientas (de otra manera, resultaría
imposible de soportar). El libreto es bastante rico
en ideas para terminar por dar un cierre a algunas cosas
sueltas - aunque no dice nada del destino de Lawrence
Gordon, aparecen el detective Matthews de Saw
II y Adam del primer filme -. Y en particular, es
muy interesante sobre el desarrollo de Amanda, convertida
en secuaz de Jigsaw. La interacción entre la
ex drogadicta y el asesino es intensa y, a pesar de
todos los desmanes que comete, Jigsaw sigue siendo un
personaje absorbente de ver. El de la saga es un universo
fiel a sus ideas - los muertos definitivamente están
muertos; no hay resucitaciones mágicas al estilo
de Halloween o Martes 13 -, que a su vez
cambia de locaciones y personajes en cada entrega. Al
menos el estudio no se ha empeñado en regurgitar
siempre lo mismo - bah, el tema de las trampas comienza
a repetirse -, y procura darle aire a los personajes.
(ojo, que siguen los spoilers)
(y continúan los spoilers).
Quizás uno de los problemas que tenga la serie,
es que ninguna de las víctimas es suficientemente
inteligente para retar a Jigsaw en su propia arena. De
todos ellos, Angus Macfadyen posiblemente sea el mejorcito
pero no por mucho. Al menos su personaje está mejor
construído que los idiotas de Saw
II, que se la pasaban gritando todo el tiempo. Pero
hay mucho de trágico en el papel de Jeff, no sólo
por el tema de la muerte de su hijo sino por las revelaciones
que se producen cerca del final. En sí, todo parece
una oda a la miseria humana. En el medio, las trampas
van de lo idiota y repulsivo - como el contenedor donde
licúan a los cerdos - a lo sanguinario como el
desmembramiento de la policía y del supuesto asesino
del hijo de Jeff. Y el clímax es particularmente
sangriento, donde la justicia que clama la platea se desbalancea
por la tragedia que ella provoca. Hay otras cosas traídas
de los pelos - la operación casera al cerebro de
Jigsaw, por ejemplo -, pero el filme lo compensa con bastante
background hacia la relación del asesino
con Amanda. (fin
de spoilers).
Saw III será muy sangrienta y Lynn Bousman
no será el mejor director del mundo, pero es
un filme intenso. A los cinco minutos ya estamos involucrados
en la historia, y no te abandona hasta el final. éste
debería haber sido el capítulo final de
las aventuras de Jigsaw, pero los estudios lo estirarían
por lo menos dos veces más. La reseñada
Saw IV, Saw V, y la futura Saw VI
(2009).
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