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USA, 2005 : Donnie Wahlberg
(Detective Eric Mathews), Tobin Bell (Jigsaw / John Kramer),
Shawnee Smith (Amanda), Franky G (Xavier), Erik Knudsen
(Daniel Mathews), Glenn Plummer (Jonas) Director
- Darren Lynn Bousman, Guión - Darren Lynn Bousman
& Leigh Whannell
TRAMA : Ha aparecido una nueva
víctima del asesino Jigsaw y, en el lugar del
crímen, hay un graffiti que apunta directamente
al detective Eric Mathews. El policía se encuentra
pasando por un momento de gran inestabilidad emocional
- su reciente divorcio, peleas constantes con su hijo
- cuando debe verse mezclado en todo este asunto. Descubriendo
accidentalmente una pista, Mathews y la policía
logran dar con el paradero de Jigsaw - John Kramer,
un individuo que padece cancer terminal y que está
decidido a vengarse contra aquellos que no aprecian
el valor de la vida así como los que violan sus
normas -. Pero Jigsaw los está esperando y la
policía se encuentra paralizada, ya que el asesino
tiene a siete rehenes en una casa llena de trampas en
un domicilio desconocido - y el hijo de Mathews es uno
de ellos -. Con la policía atada de pies y manos,
Jigsaw exige que Mathews lo escuche a solas para hablar
sobre el por qué de sus asesinatos. Y, mientras
tanto, el reloj corre para los rehenes, ya que deben
escapar antes de dos horas de plazo - tiempo en que
el gas nervioso que respiran terminará por matarlos
a menos que descubran los antidotos que Jigsaw ha diseminado
en el lugar -.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Esta es la primera de las secuelas de Saw,
El Juego Del Miedo (2004). A pesar de sus fallas,
el filme de James Wan es un pequeño clásico
ya que trajo una serie de ideas innovadoras al género
que fascinaron al público. También es cierto
que a partir de Saw, el cine de horror se fue decantando
hacia el borde de la pornografía gore -
Hostel, Feast, etc. -.
Es curioso notar ese punto porque la primera Saw
es sangrienta pero no tan extrema como otros clones
posteriores. Sin dudas es un filme sádico, pero
el gore que tiene es bastante limitado. En comparación,
sus imitadores decidieron tomar lo superficial - el
sadismo - y llevarlo más allá del límite,
transformándolo en algo explícito. Algo
de exposición banal, muerte terrible (o desmembramiento),
un poco más de diálogo, etc., en vez de
percibir que lo que al público le gustó
de Saw eran los giros de tuerca.
Así como las plateas del mundo se fascinaron
con Hannibal Lecter, hay cierto morbo en contemplar
la inteligencia de un villano en acción, que
posee una teoría propia sobre la moral a la vez
que es expeditivo y termina por salirse con la suya.
Quizás sean tiempos nihilistas, en los que los
héroes de esta época (o los personajes
más admirados) terminen siendo los asesinos seriales.
Pecados Capitales, Zodíaco,
la serie de TV Dexter, son ejemplos de películas
que fascinan al público no tanto por su morbo
sino porque estos individuos - teóricamente despreciables
- son realmente sagaces.
Mientras que en el film original Jigsaw era un personaje
en las sombras, acá ocupa primerísimo plano.
El asesino es atrapado, pero uno asume que un individuo
así no se va a entregar tan fácilmente,
así que sospecha de que tiene varios ases en la
manga. En el sillón del director está Darren
Lynn Bousman, mientras que los creadores de la saga -
James Wan y Leigh Whannell - pasan a los puestos de productores
(y en el caso de Whannell, de coguionista). Lo primero
que uno percibe es que Lynn Bousman es menos tímido
que Wan al momento de exhibir sangre en el celuloide -
la primera escena, con el voyeur atrapado en una máscara
de clavos que se cerrará sobre su rostro mientras
debe encontrar la llave para desactivarla ... escondida
detrás de sus ojos!!, es sencillamente shockeante
-. El tema es que después, si bien el filme está
muy bien, entra en una rutina de personajes de cartón
pintado que diluye la tensión inicial. Uno esperaba
muchos más trucos mortales de Jigsaw, pero el grupo
que mantiene de rehén es una sarta de pandilleros
con dos neuronas en la cabeza que arruinan parte del juego
simplemente por ser la típica troupe de idiotas
carne de cañon de los filmes de horror. Se
la pasan discutiendo entre ellos, no oyen las amenazas
ni las reglas del juego, y pareciera que el libreto se
dedica a hacer tiempo con ellos, mechando de vez en cuando
alguna trampa mortal como para recordar que se trata de
una película de la saga. Si al menos fuera un grupo
de personajes medianamente inteligentes, las cosas tendrían
más sabor.
La película funciona mucho mejor cuando la cámara
se posa en los cuarteles generales de Jigsaw. El personaje
da una explicación de qué es lo que lo
moviliza - está muriendo de cáncer, y
quiere castigar a aquellos que desprecian la vida que
a él se le escapa entre las manos - que está
ok, sin ser maravillosa. Pero uno se da cuenta que este
hombre tullido y con cáncer terminal sigue manejando
los hilos. Cuando el clímax llega, la historia
da un vuelco sorprendente. Como en el filme original,
hay una nueva trampa con los manejos del tiempo cinematográfico
(¿recuerdan la persecución de Danny
Glover por el escondite de Jigsaw?), y un par de
sorpresas. Si el filme hubiera sido así de parejo
todo el tiempo, habría sido superior a la original.
Pero así como está, da la impresión
de que el creador original (Leigh Whannell) hubiera
escrito el inicio y el final, y Lynn Bousman se hubiera
dedicado en el medio a crear relleno, tibio y de no
tan buena calidad.
Saw II es un filme de terror sólido,
y una buena entrada en la serie.
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