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USA, 1979 : David Soul (Ben
Mears), James Mason (Straker), Lance Kerwin (Mark Petrie),
Bonnie Bedelia (Susan Norton), Lew Ayres (Jason Burke),
Ed Flanders (Dr Bill Norton), Kenneth McMillan (Sheriff
Parkins Gillespie) Director
- Tobe Hooper, Guión - Paul Monash, basado en
la novela homónima de Stephen King
TRAMA : El escritor Ben Mears
regresa a su pueblo natal de Salem´s Lot para
redactar un libro sobre la mansión Marsten. La
misma posee fama de estar embrujada y todos sus dueños
han perecido en extrañas circunstancias. Además,
el mismo Mears ha sido testigo de apariciones fantasmales
cuando era niño, y ahora ha decidido confrontar
dichos miedos. Pero ahora la mansión Marsten
ha sido adquirida por Straker, un anticuario inglés
decidido a radicarse en el pueblo. Straker y Mears chocan
inmediatamente cuando el inglés descubre al escritor
merodeando por la mansión. Y la situación
se volverá más extraña cuando Straker
recibe una enorme caja procedente de Europa, tras lo
cual la cantidad de decesos en extrañas circunstancias
aumentará notablemente en Salem´s Lot.
Mears terminará por descubrir que Straker es
el guardián diurno de un ancestral vampiro llamado
Barlow, el cual ha comenzado a depredar al pueblo y
ha convertido a sus víctimas en vampiros. Y el
escritor, con la ayuda de un puñado de aliados,
deberá intentar detenerlo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Esta miniserie posee el merito de ser la segunda adaptación
fílmica de una obra de Stephen King, tras el suceso
de Carrie
(1976) de Brian De Palma. Dirigida por Tobe Hooper (en
su segundo trabajo en Hollywood tras el hit The Texas
Chainsaw Massacre de 1974), la miniserie se convirtió
en un enorme suceso y contribuiría a disparar toda
una euforia de adaptaciones de obras de King, tales como
El
Resplandor (1980), Christine
(1983), Cujo (1983), La Zona Muerta (1983)
... y un larguísimo etcétera que llegaría
hasta nuestros días. Lo cierto es que se trata
de una de las mejores versiones del autor, aunque el mismo
King renegara de los cambios hechos en la historia y terminara
por producir su propia remake en el 2004.
Posiblemente los principales factores del éxito
de Salem´s Lot (y su permanencia en el
tiempo) se deban a que los cambios introducidos por
los productores han realzado la obra y, a su vez, el
material de King todavía era fresco - 30 años
después uno ya está saturado de Stephen
King, de sus pueblitos de Maine en donde llega alguien
fuera de lo común y desata los sobrenatural
-. El problema con King es que ha reciclado hasta la
saciedad los mismos esquemas narrativos y escenarios
que aparecían en sus primeros libros - prácticamente
no hay diferencia entre Salem´s Lot y Needful
Things (1993) -. Pero aquí los giros
de tuerca todavía eran novedosos, y la historia
se encuentra amplificada por una parva de muy buenos
diálogos escritos por Paul Monash.
Si uno revisa los hechos con un ojo cínico,
verá que hay mucha artificialidad en el origen
de la historia - el escritor viene confrontar sus
miedos infantiles sobre la mansión embrujada
de su pueblito natal, la cual está en manos de
un vampiro y su ayudante -. Toda la trama de la
maldición de la mansión Marsten y sus
fantasmas dura apenas cinco minutos, y lo que sigue
es el desarrollo de la llegada del vampiro al pueblo
(que será un coto de caza más discreto
pero también más pobre en presas - al
final de la miniserie, Barlow ha depredado la mayoría
del pueblo en menos de una semana -). Los personajes
tienen un buen desarrollo y van creciendo con el tiempo,
lo que no impide que haya un par de escenas bordeando
lo ridículo, como el encuentro inicial entre
David Soul y Bonnie Bedelia (siglos antes de Duro
de Matar), o Soul confrontando a James Mason en
su negocio de antigüedades con parlamentos que
parecen sacados de un filme serie B de los años
50 ("cada madera y cada clavo de esa mansión
están poseídos por el mal").
Todo esto resulta perdonable gracias a un puñado
de buenas perfomances, especialmente la de James Mason
que se transforma en un Renfield más siniestro
que el propio Drácula. Es particularmente delicioso
el duelo verbal entre Mason y Kenneth McMillan (el barón
Harkonnen de Duna)
cuando el comisario sondea al anticuario por el niño
desaparecido.
Y a su vez está Tobe Hooper, quien logra proveer
muy buenas escenas (y sobresaltos) teniendo en cuenta
que éste es un producto para TV bastante sanitizado.
Los vampiros se ven impresionantes, y eso que sólo
tienen algo de maquillaje y unos alucinantes lentes de
contacto (que resultan más efectivos que la parva
de efectos y CGI que Hollywood ha disparado en los últimos
20 años). Quizás el grado de shock que poseen
estas criaturas pase por el punto de que son realmente
implacables - acá mueren niños y destrozan
personas sin la menor consideración -. Las
cosas se ponen mucho mejor cuando aparece el vampiro maestro,
Barlow, claramente modelado sobre el Nosferatu
de Murnau (e interpretado por Reggie Nalder, un tipo con
el rostro lleno de cicatrices y que se pasó toda
su vida interpretando villanos como, p.ej., en El
Embajador del Miedo). Es un demonio silente y estremecedor,
y es mucho mejor que el Barlow del libro (que estéticamente
se parece más al Drácula de Lugosi y se
la pasa hablando).
Quizás el mayor punto en contra (y dependiendo
de la versión) tenga que ver con el último
acto, en donde hay unos saltos narrativos impresionantes
como si media hora de filme se hubiera quedado en el
piso del cuarto de edición. En realidad ya la
miniserie tenía problemas de sincronización
de historias - da la impresión que hay sucesos
que deberían transcurrir a la par de otros y
terminan siendo narrados con posterioridad -, pero
en el último tercio da unos repingos enormes.
De la nada tenemos una reunión en la casa de
los Petrie, y Barlow hace un formidable acto de presencia;
y, del mismo modo, está la concientización
masiva de los protagonistas de que el responsable de
todo debe ser un vampiro (el caso ejemplar es la invitación
a dormir que le realiza Lew Ayres al enterrador del
cementerio, en donde el pedido masivo de cruces surge
de manera completamente inesperada). Algo se perdió
por el camino y afecta la credibilidad de esa parte.
Pero aún con esos problemas narrativos, Salem´s
Lot es una miniserie formidable. Es memorable y
no tiene puntos flacos en su equipo creativo. Sin dudas
es una de las mejores adaptaciones de Stephen King,
a pesar de que el escritor reniegue de la misma en un
rapto de narcicismo literario.
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