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En la película de Steven Spielberg "E.T.",¿por
qué el extraterrestre es marrón?
Por ninguna razón
En "Love Story",¿por qué
los dos protagonistas se enamoran perdidamente?
Ninguna razón.
En "JFK", de Oliver Stone, ¿por
qué el Presidente es asesinado de repente por
un desconocido?
Ninguna razón.
En la excelente "Matanza de Texas",
de Tobe Hooper, ¿por qué nunca vemos a
los personajes ir al baño, ni lavarse las manos,
como la gente hace en la vida real?
Por ninguna razón en absoluto.
Peor, en "El pianista", de Polanski,
¿cómo es que este tipo tiene que esconderse
y vivir como un vagabundo cuando toca tan bien el piano?
Una vez más la respuesta es "ninguna
razón".
Podría seguir durante horas con más
ejemplos. La lista no tiene fin. Probablemente nunca
lo habían pensado, pero todas las grandes películas,
sin excepción, contienen un importante elemento
de "ninguna razón".
¿Y saben por qué?
Porque la vida misma está llena de "ninguna
razón".
¿Por qué no podemos ver el aire a
nuestro alrededor?
Ninguna razón.
¿Por qué siempre estamos pensando?
Ninguna razón.
¿Por qué a unas personas les gustan
las salchichas y otras las odian?
Por ninguna puta razón.
Damas, caballeros:
La película que van a ver hoy es un homenaje
a la "ninguna razón", el más
poderoso elemento de estilo.
Tomen una película de monstruos, agréguenle
un enfoque de metaficción - en donde los protagonistas
son conscientes que están en una película
-, y dénle esa historia a Diego Capusotto.
Semejante experimento terminaría por resultar
en algo similar a Rubber, el Neumático Asesino.
Como bien dice Stephen Spinella en su monólogo
inicial, ésta es una película basada en
la "falta de razón". Esto es, las
cosas pasan sin motivo alguno. Esto establece nítidamente
el perfil de Rubber, el Neumático Asesino,
comunicándole a la audiencia que se trata de
un ejercicio en el absurdo. Es cierto que en los filmes
pasan cosas inexplicables pero, cuando éstas
pasan en tal cantidad que se transforman en la mayoría
de la trama, todo termina en surrealismo puro. Y eso
lo que ocurre aquí.
Por un lado tenemos a un grupo de gente que sería
la audiencia "en vivo" de lo que ocurre en
el filme. No importa si lo que pasa es en el pueblito
cercano o a 100 kilometros o dentro de una habitación,
ellos lo ven todo desde unos binoculares y discuten
todo el tiempo sobre el significado de la historia.
Por otra parte está la trama en sí, sobre
un neumático que cobra vida, tiene poderes mentales,
se obsesiona con una chica, mata a todo aquel que se
interpone en su camino, y se emociona viendo carreras
de NASCAR en la TV.
Por supuesto esta es una película eminentemente
simpática, con un monstruo absurdo haciendo cosas
absurdas, y en donde los personajes rompen todas las
reglas del lenguaje cinematográfico standard
cada vez que pueden. Los actores del filme se siente
obligados a interpretar porque la audiencia los ve;
pero, si no, le hablan directo a la cámara. A
su vez la platea pasa sin comer dia y noche en medio
del desierto, simplemente porque no pueden despegarse
de seguir viendo el show.
Por supuesto es dificil criticar a Rubber, el Neumático
Asesino, ya que lo suyo funciona más como
una experiencia que como otra cosa. En un universo de
reglas tan cambiantes, no hay manera de preveer hacia
donde va el filme. Sólo es una excusa para presentar
gags absurdos (y muy originales), parodiando
clisés del cine de terror. Si hay algo que reprocharle,
en todo caso, es que algunas escenas se sienten estiradas
más de lo que deberían, y la construcción
del absurdo es más simpática que hilarante.
Pero eso no quita que uno recomiende de corazón
a Rubber, el Neumático Asesino, ya que
es una rareza que rompe todas las normas y se transforma
en un film isla que merece verse. |