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USA, 1950 : Lloyd Bridges (Coronel
Floyd Graham), Osa Massen (Dra. Lisa Van Horn), John Emery
(Dr. Karl Eckstrom), Noah Beery Jr. (Mayor William Corrigan),
Hugh O'Brian (Harry Chamberlain), Morris Ankrum (Dr. Ralph
Fleming) Director - Kurt
Neumann, Guión - Kurt Neumann, Orville H. Hampton
& Dalton Trumbo
TRAMA : El cohete espacial
X-M es lanzado en misión de exploración
hacia la Luna. Pero a mitad del viaje sufre averías
en uno de los motores, y los científicos de a
bordo deciden recalcular tanto la trayectoria como el
consumo de combustible. Las cosas no salen como lo esperado
y el X-M se aparta enormemente de su objetivo, siendo
lanzado hacia la órbita de Marte. Aprovechando
el desvío, la tripulación decide descender
en el planeta rojo; pero terminarán por descubrir
los restos de una civilización muy avanzada,
que ha sido devastada por una guerra nuclear y cuyos
únicos sobrevivientes han regresado a la edad
de piedra.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Destino: la Luna (1950)
fue la primera producción de ciencia ficción
moderna, pero no fue la primera película sci
fi en estrenarse. Ese mérito le corresponde
a Rocketship X-M. Al mejor estilo Cormaniano,
el productor Robert L. Lippert se enteró del proyecto
de George Pal, y se puso a hornear rápidamente
un filme serie B que explotara el inminente estreno de
Destination Moon. Rocketship X-M se rodó
en tan solo 18 días y se estrenó varias
semanas antes que el filme de Pal; y aún, a pesar
de la premura, es una obra chiquita pero con unas cuantas
ideas interesantes.
Si uno analiza los detalles y la puesta en escena,
Rocketship X-M es una película barata
y bastante aburrida. Un par de decorados, muchísimos
diálogos, ritmo lento. El 90% del filme funciona
como un drama de cabina, y encima uno que no
es muy interesante. Lo destacable es que sienta algunas
de las premisas sobre las cuales la vasta mayoría
de las producciones sci fi de los 50 se erigirían.
Por ejemplo, los astronautas es una troupe de
gerontes que estarían físicamente incapacitados
para soportar un viaje espacial en una situación
real (con la excepción de Space Cowboys
de Clint Eastwood). Hay una única científica
a bordo que parece una Playmate de la época
- el colmo de la ridiculez de este concepto en el género
será la presencia de la "doctora"
Raquel Welch en Viaje
Fantástico -. La nave no deja de ser un vulgar
misil (de hecho, en realidad parece una bomba de la
Segunda Guerra Mundial con un par de ventanitas). La
cabina tiene asientos de oficina y el despegue se soporta
con la tripulación atada a sus cuchetas. Inclusive
los trajes espaciales no son tales sino que son vulgares
uniformes militares con máscaras anti gas. Ver
a Lloyd Bridges y sus boys en pantalones y campera,
correteando por Marte con revólveres y escopetas,
es una muestra bastante patética de los valores
de producción.
También los efectos especiales dejan bastante
que desear. Parecen generados por alguien que no tiene
ni idea de cómo funciona el espacio ni cómo
se ven las cosas desde órbita. La Tierra es un
vulgar mapamundi demasiado nítido y sin
nubes; el Sol parece un Saturno con sus anillos excesivamente
brillantes; y los tripulantes pueden ver tanto la Tierra
(su punto de partida) como la Luna (su objetivo original)
desde las ventanillas de la cabina. Uno se rasca la
cabeza intentando imaginar cómo es la disposición
geométrica de la nave para que los astronautas
vean en el mismo plano cosas que deberían estar
tanto adelante como detrás de ellos. Los galimatías
geométricos continúan cuando la tripulación
baja por una escalera a investigar los motores ... y
en la escena siguiente se encuentran gateando de manera
horizontal por la misma escalera.
Lo que salva a Rocketship X-M del olvido son las
ideas del guión, que son bastante más dramáticas
y pesimistas de lo que uno podría esperar. Aquí
está al mando del filme Kurt Neumann, el mismo
del clásico La Mosca de
Cabeza Blanca. Las películas de Neumann podrán
ser baratas, pero generalmente son muy originales (como
el caso de Kronos).
Es un director que, con mayor presupuesto, podría
haber obtenido cosas geniales. Lamentablemente Neumann
fallecería en 1958.
Rocketship X-M es original, si bien no está
correctamente ejecutada. La misión llega a Marte
(momento en el cual la producción se gasta unos
mangos y pasa la película de blanco y
negro a un naranja furioso), y descubre los restos de
una civilización devastada por una guerra nuclear.
Los sobrevivientes han vuelto a la edad de piedra. Si
bien la secuencia es demasiado breve - para acortar
costos y tiempo de rodaje -, es interesante y es el
primer alegato antibélico (y anti atómico)
de esa década. Lamentablemente los años
50 serían inundados por obras más fantasiosas
(a favor y en contra de la ciencia y del poder atómico)
hasta la llegada de La Hora
Final de Stanley Kramer en 1959, que se decidiría
a tratar el tema sin rodeos. El otro tema que destaca
de Rocketship X-M es que su final es inusualmente
pesimista y dramático. Nadie regresa, al menos
como para transmitirle el mensaje a la Tierra de lo
que ha sucedido con la población de Marte. Queda
un final abierto como que se va a empezar a preparar
una segunda expedición, pero el tono del último
fotograma no deja de ser deprimente.
Rocketship X-M es una rareza con buenas ideas
y ejecución pobre. Comparado con la tonelada
de filmes exploitation que sobrevendría
durante la década, es mucho más seria
y tiene mensaje. No será la mejor aventura, pero
termina resultando muy interesante en sus propios términos. |