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Debo admitir que
The Right Stuff es una de mis películas favoritas.
Sin dudas los hechos que cuenta son importantes,
pero películas similares han trastabillado
y sucumbido bajo el peso de sus propias pretensiones.
En cambio, aquí todo tiene un tono informal
y épico, pintoresco y apasionante, y el conjunto
en sí lo convierte en un espectáculo
completo que nunca aburre y que tiene siempre algo
interesante para narrar.
Esta es la historia del programa Mercury,
el primer proyecto espacial norteamericano. Si
uno analiza en detalle verá que los objetivos
de Mercury tienen que ver más
con la satisfacción del ego nacional y
la exhibición del poderío del complejo
científico militar estadounidense, que
con una finalidad humanista y altruista como puede
ser la exploración del cosmos o la experimentación
de nuevas tecnologías. Acá tenemos
a dos idiotas poderosos y enfrentados entre sí
en una especie de competencia de quién
tiene el miembro más grande. Cuando
los rusos rompen un récord, van los americanos
a batirlo a la semana siguiente; cuando los soviéticos
ponen un hombre en órbita, los yanquis
ponen otro a hacer 3 órbitas, y así
sucesivamente. En el medio están los políticos
sanguijuela de turno, decididos a prenderse
en la foto con los héroes de la jornada
y dando inflamados discursos de que la nación
es muy superior - humana y tecnológicamente
- a su salvaje enemigo declarado.
Mientras que científicos y políticos
están expuestos como una caricatura - la
de ser una parva de pobres individuos obsesionados
con su cuotita de poder y exposición ante
los medios -, los verdaderos cojones pasan
por la troupe de pilotos que se ve obligada
a apoyar sus traseros en unos aparatitos semi-improvisados
de dudosa estabilidad. Aquí es cuando la
historia se parte en dos: el rompimiento de los
primeros récords de aviación, y
el nacimiento del programa espacial propiamente
dicho. En el primer escenario se luce de manera
impecable Sam Shepard como Chuck Yeager, un tipo
tan talentoso como temerario que se encuentra
obsesionado con que su nombre siempre figure primero
en la lista de récords alcanzados. La presencia
de Shepard es simplemente magnética, desbordando
carisma y misterio por donde se lo mire. Cada
escena en donde participa Shepard ha sido cuidada
al detalle para dejar en claro que él es
el verdadero héroe de la historia: cabalgando
por el desierto hacia la pista en donde lo espera
el inestable avión cohete, mezclando la
mística de lo tradicional (el lejano oeste)
con el mundo del futuro que se encuentra asomando
en el horizonte de manera inevitable. O los encuentros
apasionados con su esposa, que parecen inspirados
en las intensas refriegas verbales que solían
pulular en los filmes de Humphrey Bogart y Lauren
Bacall. O esa filosofía interna, plagada
de códigos propios y misterios, que lo
impulsan a coquetear con el peligro en medidas
cada vez mayores con tal de satisfacer su ego.
Existe una especie de duelo metafísico
entre el hombre y el demonio que habita en el
aire... el cual necesita ser doblegado por alguien
con características sobresalientes (de
allí viene el título del filme:
"el material correcto", o la
pasta que sólo los héroes poseen
para realizar proezas inhumanas).
Y mientras que la trama sobre Chuck Yeager es
apasionante, el resto es una especie de catálogo
variopinto y colorido de lo que ocurrió
con el programa espacial. Como hay muchos personajes
el libreto debe restringirse a mostrar un poco
de cada uno - desde los temores de las esposas
hasta la creación de las primeras pruebas
de entrenamiento de astronautas, los fallidos
primeros lanzamientos, y las tensiones existentes
dentro del grupo -. Hay momentos en que The
Right Stuff funciona estrictamente en
el plano de la comedia - como la dispar dupla
de reclutadores de pilotos, compuesta por Jeff
Goldblum y Harry Shearer; o los incidentes con
la esposa tartamuda de Ed Harris (Mary Jo Deschanel,
esposa del célebre director de fotografía
Caleb y madre de las actrices Zooey y Emily)
-, y otros en donde bordea el lirismo de lo metafísico,
como cuando el vuelo de John Glenn pasa por Australia
y las brasas de las fogatas de los nativos parecen
convertirse en espíritus con forma de luciérnagas
que cubren como un manto la cápsula espacial.
The Right Stuff es un compendio
de escenas brillantes y emocionantes. Pasa porque
los personajes son queribles, y porque sus emociones
se ven sinceras. Pasa porque el sentido de su
sacrificio trasciende las limitaciones de la pantalla
e inundan la platea. Pasa porque muchas de sus
secuencias tienen un lirismo sublime, transmitiéndonos
la emoción que se genera cuando el hombre
vence sus propias limitaciones y se asoma al cosmos,
descubriendo lo abismal y fascinante que resulta
ser el universo que nos rodea, y hallándose
a si mismo como una partícula minúscula,
inquieta y viviente que desea encontrar en el
exterior respuestas sobre la naturaleza de su
propia existencia. |