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USA - Canada, 2004 : Milla
Jovovich (Alice), Sienna Guillory (Jill Valentine), Oded Fehr (Carlos Oliviera),
Thomas Kretschmann (Mayor Cain), Jared Harris (Dr Charles Ashford), Mike Epps
(Lloyd Jefferson ‘LJ’ Wayne), Sophie Vavasseur (Angela Ashford), Sandrine
Holt (Terri Morales), Raz Adoti (Sargento Peyton Wells), Matthew G. Taylor (Nemesis),
Zack Ward (Sargento Nikolai Sokolov), Iain Glen (Dr Isaacs) Director
- Alexander Witt, Guión - Paul W.S. Anderson, basado en el videogame de
Capcom, Musica - Jeff Danna |
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La primera Resident Evil (2002) se basaba en el juego de Capcom
del año 1996. El video game era un shooter de supervivencia, donde
hordas de zombies atacaban al jugador que terminaba por desplegar una masacre.
No dejaba de ser una adaptación libre de La Noche de los Muertos Vivientes
de George Romero, pero en un tono más divertido (y sangriento).
Como todo juego de éxito, Resident Evil (el huesped maldito)
pasó a convertirse en una franquicia de Capcom generando múltiples
secuelas y, como Hollywood sigue vacío de ideas, decidió llevarlo
a la pantalla grande. Pero a decir verdad el primer film - dirigido por Paul W.S.
Anderson, el mismo de Mortal Kombat - terminó por gustar a medias,
lo que no le impidió ser un moderado éxito y generar una secuela.
A mi gusto, la primera Resident Evil era bastante obvia y aburrida, sin
dejar de mencionar algunos gruesos problemas de edición - pareciera que
hay escenas enteras que han sido podadas - lo que le quitaba coherencia a gran
parte de la trama. Además, si hay algo que me hastía son los escenarios
obvios; como Doom, Alien y tantos otros, la idea
de monstruos en corredores me parece poco original, y requiere de un director
realmente revolucionario para intentar darle aire fresco a algo que ha sido ultra
trillado desde que Ridley Scott mandara a Ripley a pelear con criaturas en 1979.
Pero por suerte Alexander Witt no es Paul W.S. Anderson, y logra que dentro
de lo artificial y poco creíble que pueda resultar la trama, Resident
Evil: Apocalypse sea un film muy entretenido. Posiblemente tenga que ver el
hecho de abandonar los corredores y montar la historia a escala épica,
tomando toda una ciudad como escenario. Witt logra armar escenas de acción
muy delirantes, como Oded Fehr saltando desde un helicoptero para llegar a una
azotea y tirotearse con hordas de zombies, hasta Milla Jovovich deslizandose a
toda velocidad por el costado de un rascacielos.
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Es una película muy buena en sus propios términos. Witt le da
mucha agilidad al relato y lo plaga de pequeñas historias - el origen de
Nemesis, la búsqueda de la hija del científico de Umbrella, el desarrollo
del sitio de la ciudad, el deambular de Jill Valentine y compañía
por la ciudad... - que mantienen la trama siempre en movimiento, de modo de que
el espectador nunca se detiene a pensar en lo absurdo que pueda resultar toda
la situación. Además está Milla Jovovich, que siempre es
un placer verla aún en los filmes más malos. El tema es que Jovovich
tiene no sólo el carisma que precisa una heróina de acción,
sino que posee un dejo de locura en su mirada que la hace realmente creíble
como una persona que puede descontrolarse si la situación lo amerita. Sólo
se me ocurre compararla en términos de par masculino con Bruce Willis.
Son individuos que pueden destilar demencia si las circunstancias los presionan.
Como Alice, Jovovich realmente se luce. La entrada triunfal a la iglesia es
un momento digno de aplauso, aunque en realidad sea un disparate monumental. Cuando
es atormentada por sus recuerdos o por el descubrimiento de la verdad - ella es
un monstruo camuflado de humano, una mutación que sirve inconscientemente
a los propósitos de Umbrella -, despliega un buen rango dramático.
Es cierto que el personaje no es tridimensional, pero Jovovich tiene la simpatía
del público en todo momento, y es la estrella del show. El resto de los
actores no luce tanto; aquí Sienna Guillory compone a Jill Valentine, una
de las heroínas históricas de las secuelas del juego, pero sus poses
son artificiales y carece del carisma que posee Jovovich. Thomas Krestchmann es
un villano de stock, y no hay otros papeles que resulten destacables.
El problema de Resident Evil: Apocalypse pasa por el final. A medida
que el relato avanza, Witt pone cada vez más empeño pero resulta
obvio que la lógica comienza a hilar cada vez más fino. En especial
con el choque entre Alice y Nemesis (que es un ex amante al cual Umbrella lo ha
mutado), donde los personajes ya comienzan a dejar de actúar como deberían.
A mí no me importa si la explosión de la bomba atómica es
creíble o no, o si un helicóptero puede sobrevivir el impacto nuclear.
Pero todo lo que sigue parece demasiado estirado, con Alice nuevamente apresada
y modificada genéticamente, y su troupe de amigos apareciendo de la nada
para rescatarla. Al menos, como secuela, se anima a cambiar radicalmente de escenario
y de historias en vez de continuar clonando su primera parte, lo que suele suceder
en las sagas cinematográficas.
Es un muy buen entretenimiento. A la crítica no le gustó, al
público y a mí sí, y es más que recomendable, siempre
que deje el switch del cerebro en off. |
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