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TRAMA : Segunda Guerra Mundial. Una misión
ultrasecreta nazi ha dado con un grupo de gárgolas de piedra
que se hallaban ocultas en un castillo en Europa, y planean utilizarlas
para sus planes de dominar el mundo. Realizando un sacrificio humano,
las estatuas vuelven a la vida y, fuera de control, desatan una masacre.
Mientras tanto un grupo comando de americanos e ingleses se encuentra
en la zona y son atacados por las gárgolas. Alíandose
con la resistencia local, éstos le cuentan que una secta pagana
las invocó hace muchos siglos y terminaron por generar una
matanza. La única manera de detenerlos es matando a la gárgola
líder, la que le da vida al resto de las criaturas; y para
ello deberán ubicar la tumba de un caballero feudal, donde
se encuentra la Lanza del Destino, la única arma que puede
detener a los demonios alados. Pero perseguidos por las gárgolas
y las fuerzas nazis, el comando aliado parece haberse topado con una
misión imposible. |
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Este es un telefilm producido por The Sci-Fi Channel que forma
parte de una tanda de películas similares, protagonizadas por
monstruos mitológicos (Grifones, Basiliscos, etc). En general
todo ese lote tiene una calidad de mediocre para abajo, y Reign
of the Gargoyles es uno de los peores exponentes.
No hay nada demasiado terrible en la historia en sí; la
trama, en todo caso, es puro argumento pulp propio de los
comics, que mezcla un poco de Indiana
Jones (nazis a la caza de artefactos de poder, ocultismo y elementos
mitológicos) con historias que uno ya ha visto, por ejemplo,
en Heavy Metal. Al no ser nada excesivamente
original, tanto el director como el guionista bien podrían
haberse puesto las pilas para generar algo rutinario pero entretenido.
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El problema es que Reign of the Gargoyles es un film malo
por donde se lo mire. A la historia de fondo le suman toneladas
de clisés que terminan por hacer odiar a la película.
Como suele pasar en los filmes malos (y malos de verdad), los personajes
comienzan a hablar pavadas de manera constante, totalmente ajenos
al peligro que los acecha. Aquí el guión empieza a
tirar todo tipo de clisé regastado en un intento de darle
tridimensionalidad a los personajes, como la historia del capitán
que ha perdido su familia en la guerra, los rencores entre americanos
e ingleses, etc. Los malos son de stock, y sólo sirven para
pavonearse en uniformes nazis lustrosos; y en cuanto a las criaturas,
mejor ni hablar. Normalmente tengo un criterio realmente amplio
y flexible con respecto a la calidad de los efectos especiales,
pero aquí las gárgolas parecen salidas de una Commodore
64; se mueven toscamente, no coinciden con los colores de fondo
de las escenas y se ven terribles. Es imposible abstraerse al hecho
de que son CGI realmente baratos.
Pero si el guión es malo y los FX son peores, el director
Davis se las arregla para terminar de hundir el film él solito.
Los ataques no tienen la más mínima tensión;
las escenas de acción son tan torpes que aburren; algunas
subtramas son podadas de un tijeretazo, como si el film estuviera
realmente apurado en terminar y no le importara si lo que acaba
de suceder es coherente o no. En el medio hay largos diálogos
estúpidos como para hacer tiempo hasta la próxima
escena de CGI. Y por si todo esto fuera poco, al director se le
ocurre inventar un par de secuencias que son ridículas hasta
el hartazgo. Una es derribar a un caza alemán con un mortero
(!!), algo increíblemente idiota e irreal; la otra es el
clímax, donde nuestros héroes se lanzan a combatir
al líder de las gárgolas con un bombardero (!), lo
cual no sería una escena realmente imbécil si no fuera
porque la única manera de detener a la criatura mayor es
clavarle la Lanza del Destino (?!), y por lo tanto deciden embestirla
en pleno vuelo (!!).
Los telefilmes son el equivalente moderno de la serie B de los
años 50 y 60. En algunos casos, hasta tienen presupuestos
mejores que dichas películas. Pero, mientras que en la serie
B solían existir artesanos con talento y creatividad, Reign
of the Gargoyles resulta un ejemplo frustrante de un producto
de la peor especie. Ni siquiera es tan mala que termine por resultar
buena (como comedia involuntaria). Se toma demasiado en serio a
sí misma, es un film que si costó dos pesos le dieron
vuelto, tiene cero de ingenio, y carece totalmente de algún
talento involucrado que por lo menos pudiera haberle puesto algo
de sangre a la película. Se trata, simplemente, de una hora
y media de mi vida desperdiciadas de la peor manera posible. |
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