TRAMA : En el proceso de desforestar
bosques en Hokkaido, una cuadrilla de trabajadores se
topa con lo que parece ser una antigua construcción
lacrada con un sello. Ya que el mismo es bonito, el
jefe de la cuadrilla decide sacarlo y llevárselo
de regalo a sus hijos. Pero el sello estaba desde tiempos
inmemoriales y era lo que impedía que quedara
en libertad la hechicera Belvera. Ahora ella ha invocado
al dios demonio Desghidorah para que arrase la Tierra;
y la única que puede impedirlo es Mothra, guardiana
del planeta. Pero Mothra ha dado a luz recientemente
y está muy débil como para hacerle frente
al monstruo de tres cabezas, el cual comienza a acercarse
peligrosamente a las ciudades japonesas.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de Rebirth of Mothra
En 1961 Mothra vió la luz y rápidamente
se convirtió en un favorito del público
japonés. La idolatración de la polilla gigante
como nuevo héroe de la Toho posiblemente
tenga que ver con la idiosincracia nipona: Godzilla
nació como villano y fue tan arrolladoramente popular
que el estudio tuvo que revertir su rol a defensor del
Japón con el correr de los años, pero no
dejaba de ser un recuerdo de la pesadilla atómica
sufrida por la nación a finales de la Segunda Guerra
Mundial. Por contra, Mothra es la materialización
de la esencia japonesa: colorinche, delicada, poderosa
y fantástica. Mothra no tiene un origen en
la realidad sino que es una deidad protectora, lo que
la transforma en un paladín desde el vamos. Es
la representación de siglos de cultura japonesa,
dedicada a defender el honor de la tierra del Sol Naciente.
En lo personal, siempre me pareció un horrendo
mamotreto. Un bicho ridículo - enganchado
a una caña de pescar - que algún técnico
de efectos especiales revoloteaba alrededor del tipo
que tenía puesto el traje de Godzilla (o del
monstruo de turno). Como el animalejo es completamente
estático, la única manera que tiene de
pelear es disparando rayos de colores y soltando brillantina
mágica. Es por eso que los combates de Mothra
lideran el ranking de luchas insípidas del kaiju
eiga.
En los 90 la Toho venía sufriendo palizas
frente al glorioso aggiornamiento que había
generado Shusuke Kaneko con la saga rival de Gamera.
Como en el kaiju eiga es común que un
estudio le robe ideas al otro y viceversa, la Toho
decidió revivir a Mothra como una especie
de guardián ecológico del planeta (igual
que Gamera!), y se despachó con una trilogía
orientada al público infantil. Pero a juzgar
por el resultado de la primera entrega, la Toho
le hizo un flaco favor a uno de sus íconos más
venerados.
Todo lo que hay en Rebirth of Mothra se siente,
tal cual, como las viejas aventuras de Gamera
de los años 60. Esto es, kaiju eiga para
niños escrito de la manera más insufrible
posible. El padre - que vive devastando bosques,
aunque le preocupa que el papel se desperdicie en su propia
casa - se topa con un antiguo altar coronado con un
sello plateado. Al tipo le importa un pito si se trata
de una reliquia o no; lo saca y se lo lleva de regalo
a los insoportables de sus hijos, los que viven gritando
y peleando mal (pero mal, mal). Del hueco dejado
por el faltante del sello surge una mini-hechicera,
la que vuela sobre el lomo de un mini-dragón
y se ríe como si tuviera un ataque de nervios.
Todo esto es observado por las mini-gemelas de
la Isla Infante, quienes a bordo de una mini-Mothra
se van presto a la casa de los chicos a recuperar
el sello. Todo esto da lugar a un largo y tedioso combate
en medio de la casa de los niños, plagado de efectos
especiales patéticos y con interés cero.
La hechicera se roba el sello y lo usa para desatar a
un clon de King Ghidorah (llamado aquí Desghidorah,
en un alarde de originalidad). Al menos el diseño
de la criatura está muy bueno, y las maquetas de
las montañas están mucho mejor hechas que
las patéticas impresiones opticas del resto de
los bichos voladores. Lástima que Godzilla
estaba de vacaciones y sólo dejó de reemplazo
al mamotreto volador colorinche para enfrentar al monstruo
de turno ...
Quizás lo que me haya empezado a cansar del
kaiju eiga tenga que ver con que la Toho
no ha querido inventar nada nuevo en los últimos
cuarenta años. Es como si el estudio se hubiera
dedicado a depredar incansablemente su panteón
de personajes, y le hubiera prohibido a su equipo de
creativos que pudiera explorar alguna alternativa fresca.
El combate entre Desghidorah y Mothra es aburrido, aséptico,
y plagado de exagerado melodrama kaiju ("Mothra....
no te mueras!!! NO TE MUEEEERAAASSS!!!"; y
así gritan los chicos todo el tiempo). Y todo
esto resulta monumentalmente decepcionante.
En ocasiones como ésta uno extraña a
Ishiro Honda. El tipo tenía su salero para hacer
que situaciones bobas o ridículas se vieran excitantes.
Aún considerando que Rebirth of Mothra
es un producto infantil, no deja de ser un producto
mediocre; y es un producto que desmerece el status
de culto que posee la polilla gigante.
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